La Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) ha lanzado una seria advertencia sobre la situación que atraviesa el sector oleícola. Durante su Asamblea General, celebrada en Adamuz (Córdoba), la entidad aprobó la Declaración de Adamuz, un documento en el que reclama medidas para garantizar la supervivencia del olivar tradicional y de montaña y denuncia el grave impacto que está provocando la caída de los precios del aceite de oliva en origen.
La asociación considera especialmente preocupante el desplome de las cotizaciones registrado en los últimos meses, al entender que no existen razones objetivas que justifiquen esta bajada en un mercado donde el consumidor sigue valorando el aceite de oliva virgen extra como un producto saludable, de calidad y con un alto valor añadido.
Coincidiendo con la Asamblea, AEMO ha presentado en primicia los principales datos de la actualización de su Estudio de Costes 2026. Las conclusiones son contundentes.
«con un precio medio en origen de 3,51 euros por kilogramo, más del 75% de la superficie olivarera española produce actualmente por debajo de sus costes o se encuentra al límite de la rentabilidad»
El informe, coordinado por José María Penco, refleja además que los costes de producción han aumentado cerca de un 12% desde 2023, impulsados por el incremento de los precios de la mano de obra, la energía, el agua, los fertilizantes, la maquinaria y los costes fiscales y laborales.
Costes superiores al precio de venta
Los datos del estudio muestran que producir aceite resulta ya deficitario en buena parte de los sistemas de cultivo. El coste alcanza los 5,31 euros por kilogramo en el olivar tradicional de montaña, 4,55 euros en el tradicional mecanizable de secano y 4,18 euros en el tradicional mecanizable de regadío.
Incluso los modelos más eficientes registran costes muy próximos o superiores al precio actual del mercado: 3,52 euros en el olivar intensivo de secano, 3,19 euros en el intensivo de regadío, 3,29 euros en el olivar en seto de secano y 3,07 euros en el de regadío. Estos cálculos incluyen los gastos de explotación, la molturación, la renta de la tierra y la amortización de las inversiones.
Como novedad, el estudio incorpora por primera vez el olivar en seto de secano, una modalidad que ha ganado presencia en los últimos años.
Un precio que ya no garantiza la viabilidad
Para AEMO, uno de los principales problemas es que el mercado sigue tomando como referencia precios que hace una década podían considerarse rentables, pero que hoy han quedado completamente desfasados por el aumento de los costes de producción.
Lola Amo, presidenta de AEMO ha advertido de que:
“no se puede consentir que el aceite de oliva y la aceituna de mesa vuelvan a pagarse como hace diez años cuando producirlo cuesta hoy muchísimo más. Si el mercado banaliza otra vez los 3 euros/kg de aceite, estará empujando al abandono a una parte decisiva del olivar español”
La asociación resume esta realidad con una comparación clara: los tres euros por kilogramo que hace diez años representaban un buen precio equivalen hoy a unos cinco euros, si se tiene en cuenta la evolución de los costes del cultivo.
Defender el valor del aceite
«La solución no depende únicamente de las administraciones, sino también de una mayor concienciación de toda la cadena de valor sobre el verdadero precio del aceite de oliva»
La organización advierte de que mantener las cotizaciones actuales perjudica a todos los eslabones del sector: desde los agricultores, especialmente los del olivar tradicional, hasta las almazaras y empresas envasadoras, al deteriorarse el valor global del producto. Además, recuerda que esta situación también afecta al sector de la aceituna de mesa.
Mucho más que una actividad agrícola
Más allá de las cifras económicas, AEMO insiste en que la rentabilidad del olivar tradicional es clave para el futuro de numerosas zonas rurales. La pérdida de explotaciones supondría no solo un descenso de la producción, sino también un impacto directo sobre el empleo, la fijación de población, la conservación del paisaje y el patrimonio cultural vinculado al olivo.
Con la Declaración de Adamuz, la asociación hace un llamamiento para preservar un modelo agrícola que considera esencial para la economía de muchas comarcas españolas.








