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La ayuda de la UE llega mientras vuelven a subir los fertilizantes y crece el temor al desabastecimiento

José Antonio Marcos, responsable del Área de Cereales y Fertilizantes de Bernabé Campal, considera positiva la ayuda europea, aunque avisa de que la tensión internacional vuelve a presionar los precios y recuerda que reducir el abonado puede acabar pasando factura a las cosechas

La ayuda extraordinaria aprobada por la Unión Europea para compensar el encarecimiento de los fertilizantes ha llegado como un alivio para muchos agricultores. Sin embargo, el sector mira ya con preocupación a la próxima campaña, marcada por la incertidumbre en los mercados internacionales, el riesgo de nuevas subidas de precios y la posibilidad de que falte fertilizante en los meses de mayor demanda.

José Antonio Marcos, jefe del Área de Cereales y Fertilizantes de Bernabé Campal, valora positivamente esta ayuda, aunque insiste en que no resuelve el problema de fondo. «No es la solución al sobrecoste que tiene el fertilizante, ni mucho menos, pero es una ayuda que no se esperaba y que está bastante bien», afirma.

El responsable recuerda que las ayudas rondan los 90 euros por hectárea en regadío y cerca de 40 euros en secano, por lo que recomienda destinarlas al objetivo para el que fueron creadas. «El agricultor debe ser sensato y utilizarla para compensar el sobrecoste del fertilizante», señala.

Una bajada de precios que ha durado poco

Después de varios meses de fuertes incrementos, el mercado dio señales de tranquilidad cuando terminó la campaña de abonado de primavera. La menor demanda permitió que la urea bajara alrededor de 200 euros por tonelada y todo apuntaba a que la situación empezaba a estabilizarse.

Sin embargo, esa calma apenas ha durado unas semanas. «Parecía que todo iba cambiando y que los precios empezaban a bajar, pero esta semana todo ha vuelto a darse la vuelta. La urea vuelve a subir y el DAP (fosfato diamónico) también», explica Marcos.

Según indica, la causa vuelve a estar en las tensiones geopolíticas. Las tensiones en el estrecho de Ormuz, la guerra en Ucrania y el aumento del precio de la energía están repercutiendo directamente en la fabricación y el transporte de fertilizantes.

Además, el fósforo sigue siendo uno de los productos que más preocupa al sector. Tras el veto a las importaciones procedentes de Rusia, Europa depende en gran medida de Marruecos.

«El único origen importante que tenemos ahora es Marruecos y eso ha generado mucha tensión en el mercado»

El miedo a comprar puede provocar escasez

La incertidumbre está frenando las decisiones de agricultores, distribuidores y fabricantes. Nadie quiere comprar por miedo a que los precios bajen, pero esa espera puede acabar generando problemas de abastecimiento.

«Nadie toma posición. El agricultor espera, el comerciante también y el fabricante tampoco sabe si fabricar más o menos. Es la pescadilla que se muerde la cola», resume.

Marcos explica que ya se está notando una menor llegada de fertilizantes a España y que el mercado dispone de menos existencias que en campañas anteriores.

«Los barcos que llegan con fertilizante son muchos menos que otros años y estamos detectando que hay menos producto disponible»

Aunque evita lanzar un mensaje alarmista, sí cree que puede haber dificultades si la demanda se concentra en otoño. «Si muchos agricultores esperan hasta septiembre, octubre o noviembre para comprar, puede haber momentos de escasez», advierte.

«El fertilizante no aparece de un día para otro»

Ahorrar en fertilizante puede salir caro

El responsable de Bernabé Campal reconoce que el elevado precio de los fertilizantes ha llevado a muchos agricultores a reducir el abonado de fondo durante los últimos años, pero considera que esa decisión puede tener consecuencias en la producción.

«La fertilidad del suelo es limitada y hay que reponer los nutrientes que extraen los cultivos», explica.

«Las parcelas que se abonaron en sementera han producido más que las que no se abonaron»

Optimizar la sementera

Ante una campaña marcada por los altos costes, Marcos apuesta por ajustar las inversiones sin renunciar a una buena fertilización.

En este sentido, insiste en que el fertilizante debe verse como una inversión y no como un gasto prescindible. «La fertilidad del suelo es tan importante como la maquinaria, la semilla o los tratamientos. Si la planta necesita nutrientes para producir y no se los damos, no nos los puede devolver en forma de cosecha», concluye.

Mientras el cereal empieza a recuperar ligeramente sus cotizaciones, el sector espera que esa mejora anime a los agricultores a planificar la próxima campaña con mayor tranquilidad. Sin embargo, la evolución de la situación internacional seguirá siendo determinante para el precio y la disponibilidad de los fertilizantes en los próximos meses.

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