Las semillas certificadas han demostrado un mayor rendimiento frente a las semillas de reempleo en los ensayos realizados por UPA en esta campaña en tres puntos de Castilla y León. Los resultados obtenidos reflejan una diferencia media del 16% a favor de las semillas certificadas en cultivos de trigo y cebada.
Los trabajos se han desarrollado en Flores de Ávila (Ávila), Castrillo Solarana (Burgos) y Boadilla de Rioseco (Palencia), en una campaña especialmente complicada para el sector cerealista debido a las condiciones meteorológicas. El exceso de humedad durante la sementera obligó a retrasar las siembras y las fuertes precipitaciones provocaron, además, pérdidas de tratamientos herbicidas. Posteriormente, las elevadas temperaturas y la sequía durante fases clave del desarrollo del cultivo condicionaron los rendimientos.
Seguimiento
A pesar de estas dificultades, el seguimiento realizado durante la campaña ha permitido constatar un mejor comportamiento de las semillas certificadas, tanto en la nascencia y germinación como en su desarrollo ante la aparición de hongos y otras enfermedades favorecidas por las lluvias.
En el caso de las cebadas, las variedades certificadas obtuvieron rendimientos superiores a las de reempleo en los tres campos analizados. En Castrillo Solarana la diferencia alcanzó el 15%, mientras que en Boadilla de Rioseco se situó en el 18% y en Flores de Ávila en el 14%.
Los datos concretos muestran diferencias relevantes. En Flores de Ávila, las cebadas certificadas alcanzaron una media de 2.100 kilos por hectárea, frente a los 1.800 kilos de las semillas de reempleo de tercer año. En Castrillo Solarana, las variedades certificadas llegaron a los 2.600 kilos por hectárea, mientras que en Boadilla de Rioseco la producción media fue de 2.900 kilos, frente a los 2.380 kilos de las semillas de reempleo.
La diferencia también se aprecia en los trigos. De media, las semillas certificadas obtuvieron alrededor de un 15% más de rendimiento que las semillas de reempleo de tercer año. En Flores de Ávila, por ejemplo, una misma variedad alcanzó los 2.300 kilos por hectárea con semilla certificada, frente a los 1.950 kilos obtenidos con semilla de reempleo.
En Castrillo Solarana, los trigos certificados registraron una media de 2.700 kilos por hectárea, casi 400 kilos más que los obtenidos con semillas de reempleo. En Boadilla de Rioseco, los rendimientos medios fueron de 3.100 kilos por hectárea con semilla certificada, frente a los 2.600 kilos de las de reempleo.
Diferencias en la respuesta de las variedades
Los ensayos también han permitido observar diferencias en la respuesta de las variedades ante las enfermedades que han afectado a los cultivos durante la campaña, entre ellas la nefasia, el oídio y el tronchaespigas. Los resultados apuntan a un mejor comportamiento de las semillas certificadas en unas condiciones especialmente exigentes.
Las pruebas se han desarrollado a lo largo de toda la campaña, desde las labores preparatorias y la siembra hasta el seguimiento de los cultivos, las jornadas demostrativas con agricultores y la posterior cosecha y análisis de los resultados.
Los datos obtenidos en las tres zonas en las que UPA ha realizado el estudio permiten disponer de referencias sobre el comportamiento de las semillas certificadas en diferentes terrenos y condiciones climáticas. Los ensayos cobran especial relevancia en un contexto de creciente variabilidad meteorológica, con episodios de exceso de humedad, sequía y temperaturas elevadas que condicionan cada vez más el desarrollo de los cultivos.
En conjunto, los resultados muestran que las semillas certificadas ofrecieron durante esta campaña mayores rendimientos y un mejor comportamiento agronómico que las semillas de reempleo analizadas, aportando nuevos datos sobre el efecto de la calidad y la mejora genética de las variedades utilizadas en el cultivo de cereales.







