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El girasol queda por debajo de los mil kilos por hectárea y su rentabilidad depende de los precios internacionales

La guerra entre Rusia y Ucrania influye en una mayor oferta de pipa, lo que reduce las cotizaciones. En el balance final habrá que tener en cuenta rendimientos, costes de producción y precio de venta

Ricardo Ortega

La cosecha de girasol se va generalizando en el norte de la Península, con unos rendimientos muy condicionados por una sequía de meses.

En Castilla y León, la principal región productora, la cosecha puede estar en torno al 15 o el 20% de la superficie sembrada. En cuanto a los rendimientos, “es pronto para realizar una estimación, pero podría estar en torno a 850-950 kilos por hectárea”, apunta César Álvarez, de Oleokelsa.

Son muchos los factores que influyen en la producción, desde el tipo de suelo o la fecha de siembra hasta el cultivo anterior y el abonado que se hizo entonces. En todo caso, para Álvarez el principal factor limitante ha sido “la práctica ausencia de precipitaciones durante todo el ciclo del cultivo”.

En el análisis de la campaña se debe tener en cuenta algunos datos, como las características agronómicas del girasol. Al contar con una raíz pivotante, “se ha defendido de la sequía aprovechando la humedad que existía en las capas más profundas, a diferencia del cereal”, destaca el responsable de Oleokelsa.

¿Hay rentabilidad?

Cuando acabe la campaña será el momento para hacer números. Ahora mismo, la sensación es que la rentabilidad “puede ser interesante” pese a que la producción sea inferior a la esperada, ya que el nivel de precios que marcan las distintas lonjas “parece más que aceptable”.

En la Lonja de León de esta semana se refleja un precio de 500 euros por tonelada para el girasol del tipo 9-2-44, mientras que el alto oleico tiene un precio de referencia de 515 euros.

En Salamanca, el lunes, los valores eran de 530 euros para el linoleico y de 545 euros para el alto oleico.

Teniendo en cuenta estos precios de venta y los costes de producción, muy limitados en el caso de la pipa, “la rentabilidad del girasol podría ser superior a la del cereal en la mayor parte de las explotaciones”, destaca Álvarez.

La geopolítica, otra vez

El responsable de Oleokelsa destaca que los mercados internacionales están muy influidos por la situación geopolítica, marcada por una serie de conflictos bélicos que, “lejos de solucionarse, parece que van en aumento”.

Esto hace que los países involucrados, como Rusia o Ucrania, oferten gran cantidad tanto de girasol como de aceite para la exportación, “dada la peligrosidad para el almacenamiento de dichos productos en puerto por la fácil deflagración de estos ante un ataque enemigo”.

Esto se traduce en un descenso de la cotización del aceite de girasol FOB (ya cargado en barco, sin contar el precio del transporte) de unos 100 dólares por tonelada desde mediados de agosto a estas fechas.

Esta entrada masiva de mercancía está provocando un debilitamiento dentro del precio del girasol en el mercado nacional. Para César Álvarez, “mientras no se ponga solución a dichos conflictos bélicos o a la entrada de productos, tanto de cereal como de oleaginosas, cuya procedencia es de todos conocida, el mercado nacional sufrirá una cierta pesadez y hará imposible un ascenso en la cotización”.

Ante la nueva sementera en España, el representante de Oleokelsa destaca el “elevadísimo” precio de los insumos y recomienda al agricultor tratar de aminorar costes, “introduciendo en su rotación cultivos de escasa demanda de insumos, como el girasol, con lo que reducirá el riesgo para el conjunto de la explotación”.

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