Iván Álvarez. Asegrain

Nos encontramos, en la recta final del año 2025 con una de las mayores cosechas de cereal de la historia en nuestro país, con un mercado internacional donde hay enormes existencias de grano, sobre todo de maíz, y con una previsión de incremento de superficie de siembra de maíz y soja en Hemisferio Sur (Argentina y Brasil sobre todo), y ahora con la preocupación de que la Peste Porcina pueda saltar de los jabalíes a los cerdos domésticos, y esto complique la exportación de carne porcina, asumiendo que cada dos kilos de pienso que se fabrican en España, uno lo consumen los cerdos.
En este momento el mercado internacional se encuentra en una situación de precios bajos, enormes existencias de maíz en Estados Unidos, Brasil y Argentina, y con la anunciada demanda de China de cereales y soja, que no termina de materializarse con los volúmenes previstos.
A esto le debemos unir una cosecha trigo en Canadá, Rusia y Argentina mayor de lo previsto hace un mes. En el caso de Argentina, a medida que la recolección de trigo avanza en las zonas de mayor producción se confirman mayores rendimientos de los estimados, obteniendo en muchos campos rendimientos récord.
Este sobrante de trigo en Argentina, con unos agricultores necesitados de vender y generar dólares para la siguiente siembra de maíz y soja, entra en competencia directa con el trigo de la Unión Europea y mar Negro, que si no pueden vender en algunos mercados intentarán vender a un país consumidor como España.
El mercado local lleva entre dos y tres semanas con bajadas de precios, fruto de la gran cantidad de grano aún disponible. Diferentes agentes del sector estiman que aún queda sin vender entre el 60 y el 70% de la cosecha de cereales de invierno.
Debemos recordar una máxima: “No es posible que los cereales suban de precio si hay más oferta que demanda”. A veces los agricultores nos enredamos en la estéril protesta de que los precios son bajos, que los fertilizantes suben… y que “a estos precios” no se puede vender. Con esta negativa de venta solo estamos fomentando mayores importaciones de las necesarias, y manteniendo nuestras existencias como colchón de seguridad y no ayudando a que los precios puedan subir.
La Peste Porcina, en el momento de escribir este artículo, se encuentra en una zona muy localizada, y de momento solo afectando a los animales silvestres, pero su sola presencia ha provocado: cierre de algunos mercados de importación de carne de nuestro país, bajadas muy importantes en el precio de la carne de porcino en lonjas y mercados, y restricciones para los próximos 6-12 meses para la exportación (siempre y cuando el brote quede en lo que está siendo actualmente).
Es decir, si el consumidor de la mitad del pienso de España baja su capacidad de compra no cabe duda de que esto no ayuda a que los precios del cereal en España puedan subir los próximos meses.
La recomendación que puedo dar a otros compañeros agricultores es que vendan una parte del cereal del que disponen, y esperemos que la Peste Porcina se quede en un susto y para primavera puedan vender el resto del cereal que les haya quedado… con la esperanza que los consumos de pienso se vayan recuperando.
Si seguimos con la negativa a vender seguiremos fomentando importaciones que no necesitamos, y que solo forzarán a la baja nuestros precios nacionales en los últimos meses de la campaña… y nos encontraremos con un sobrante de grano que el mercado no podrá asumir.







