La organización de los Premios Nacionales de la Patata, impulsados por la Revista Campo, ha anunciado que el reconocido cocinero Luis Alberto Lera será el Padrino de Honor en su tercera edición. Con este nombramiento, el certamen vincula el producto de proximidad y la tierra con la alta gastronomía de vanguardia.
Un referente de la tierra para un producto esencial
La elección de Lera no es casual. Al frente de su restaurante con Estrella Michelin en Castroverde de Campos (Zamora), el chef se ha consolidado como el gran maestro de la cocina de caza y del producto cinegético en España, pero siempre bajo una premisa innegociable: el respeto absoluto a la materia prima de Castilla y León.
Desde la organización han destacado que Luis Alberto representa los valores de esfuerzo, calidad y arraigo al territorio, pilares fundamentales que comparten los productores, distribuidores e industria de la patata.
«Es un orgullo contar con una figura que entiende la cocina desde el respeto a la tierra. La patata es un pilar de nuestra gastronomía y nadie mejor que Luis Alberto para defender su versatilidad y valor», señalan desde la Revista Campo.
Sobre los III Premios Nacionales de la Patata
Estos galardones se han consolidado como el evento de referencia para el sector en España. Su objetivo es reconocer la labor de todos los eslabones de la cadena de valor: productores que apuestan por la innovación y la sostenibilidad, empresas comercializadoras que llevan la calidad del campo a la mesa e instituciones y proyectos que fomentan el consumo de este tubérculo esencial.
La gala de entrega de premios, que contará con la presencia de las principales personalidades del sector agrario y agroalimentario, servirá para reivindicar el peso económico de la patata y la necesidad de proteger un cultivo clave para la soberanía alimentaria y la economía rural.
Trayectoria de un padrino de excepción
Luis Alberto Lera ha logrado posicionar a un pequeño municipio de la «Tierra de Campos» en el mapa gastronómico mundial. Su cocina, profundamente académica pero en constante evolución, es un homenaje al paisaje castellano. Su participación como padrino supone un espaldarazo mediático para el sector de la patata, elevando el producto del campo a la categoría de joya culinaria.







