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El campo gana margen frente a la crisis del gas gracias al impulso renovable

El sector agrícola dispone de mayor margen de maniobra que en crisis anteriores. La diferencia estará en la planificación, la gestión inteligente del consumo y la capacidad de integrar soluciones energéticas propias como herramienta de estabilidad y competitividad, según el análisis del Grupo Ase sobre los posibles efectos de la escalada bélica en Irán

Natalia Lozano

El sector agrícola español afronta un escenario internacional marcado por la incertidumbre energética tras el conflicto bélico de Irán. Eso sí, lo hace con una posición más sólida que en crisis anteriores según el análisis de Grupo Ase. La elevada inclusión de renovables en el sistema eléctrico nacional está amortiguando el impacto inmediato de las tensiones en el mercado internacional del gas, “un factor clave para explotaciones intensivas en riego, frío industrial o transformación agroalimentaria” señalan .

Según destacan desde Grupo Ase, agente energético, con más de 1.200 puntos de suministro en alta tensión y 1.000 en baja tensión, “el campo español parte hoy de una situación estructuralmente más favorable gracias al peso renovable del mix eléctrico, lo que reduce la exposición inmediata a las tensiones del gas internacional”.

Gestión horaria y planificación, la nueva herramienta del agricultor

Para las explotaciones con contratos indexados al mercado mayorista, “la clave estará en la gestión horaria”. Desplazar consumos intensivos, riego, bombeo, climatización de invernaderos o sistemas de refrigeración, hacia horas de alta generación solar o eólica “puede marcar diferencias significativas en la factura”.

“Entender cuándo los ciclos combinados marcan precio y cuándo el sistema está dominado por renovables es hoy una herramienta estratégica para cualquier empresa agropecuaria”, señalan desde Grupo Ase.

En febrero, las energías renovables representaron el 63 % del mix eléctrico español, y con el impulso habitual de la fotovoltaica en primavera y el aumento del 46 % en las reservas hidráulicas, se prevé que el predominio renovable continúe en los próximos meses. Este contexto reduce la necesidad de generación con ciclos combinados de gas y limita la transmisión directa de posibles subidas del gas al mercado diario eléctrico.

El impacto indirecto que preocupa al campo

Más allá del recibo eléctrico, el sector agrícola mantiene una dependencia indirecta del gas como materia prima esencial para fertilizantes nitrogenados y determinados procesos industriales.

“El riesgo estructural para el campo no está solo en el precio horario de la electricidad, sino en cómo el gas afecta al conjunto de la cadena de suministros agrícolas”, subrayan desde Grupo Ase.

“Una subida sostenida del GNL podría presionar los costes de insumos, afectando márgenes en cultivos intensivos y en producciones con alta necesidad de fertilización”, indican.

En lo que respecta al gas «el uso de GLP en vehículos o maquinaria agrícola, es evidente que el precio se va a disparar por el cierre del Estrecho de Ormuz, que afecta sobre todo al mercado asiático. Es decir, países como China se pueden ver obligados a comprar gas a otros países del tablero energético mundial, haciendo que aumente la competencia y el precio se infraccione».

Ante ese panorama, «las reservas de gas en Europa están muy tocadas porque ha sido un inverno más frío de lo habitual, con solo un 30% de las mismas, cuando lo normal es que estuvieran en el 40%. Cuando Europa tenga que reabastecer sus depósitos de gas, si la escalada bélica prosigue durante las próximas semanas o meses, lo hará a un precio más alto que el año pasado» sentencian.

El gas internacional en el foco del riesgo

El principal riesgo energético global no está actualmente en la electricidad, sino en el gas natural y especialmente en el gas natural licuado (GNL). Un eventual deterioro geopolítico en Irán podría tensionar los mercados que verán afectados los flujos a través del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del comercio mundial de GNL y aproximadamente el 25 % del petróleo transportado por vía marítima.

En un escenario de bloqueo parcial o escalada del conflicto, los precios internacionales del gas podrían reaccionar de forma inmediata, elevando la prima de riesgo energética y trasladando presión a otros mercados vinculados.

Grupo Ase advierte que “si el repunte del gas se consolida, el impacto podría trasladarse antes a los mercados de futuros eléctricos que al mercado spot, encareciendo coberturas y presupuestos energéticos a medio plazo”.

Autoconsumo y resiliencia energética

El contexto actual refuerza la ventaja competitiva de las explotaciones que han invertido en autoconsumo fotovoltaico o soluciones de gestión energética avanzada. Estas instalaciones permiten reducir exposición a la volatilidad del mercado y estabilizar costes en entornos inciertos.

“Para empresas con consumos relevantes, como ocurre en buena parte del sector agroindustrial, la planificación energética y la integración de renovables propias ya no son solo sostenibilidad: son estrategia empresarial”, concluyen desde Grupo Ase.

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