Productores y comercializadores de ajo de España, Francia e Italia han reclamado medidas urgentes para proteger la competitividad del sector europeo ante el incremento de los costes de producción y el fuerte crecimiento de las importaciones procedentes de terceros países. La petición se realizó durante la reunión del Grupo de Contacto del Ajo del Comité Mixto, celebrada el miércoles y jueves en Aceuchal (Badajoz).
En el encuentro, representantes del sector analizaron la situación actual del cultivo y coincidieron en señalar que la viabilidad del ajo europeo se encuentra amenazada por diversos factores, entre ellos el notable aumento de los costes de producción. Según expusieron, en los últimos años los agricultores han tenido que afrontar subidas superiores al 40% en productos fitosanitarios, combustibles, fertilizantes y otros insumos esenciales, una evolución que relacionan tanto con el impacto de determinadas regulaciones como con el contexto económico internacional.
La Asociación Nacional de Productores y Comercializadores de Ajos (ANPCA) advierte de que la situación actual no solo compromete la rentabilidad de las explotaciones, sino también la estabilidad del tejido empresarial y comercial vinculado al sector. La organización señala que «el ajo europeo compite en condiciones desiguales frente a producciones procedentes de países terceros, que no están sometidas a los mismos requisitos normativos ni a los mismos costes de producción».
Las importaciones de terceros países, principal amenaza
A esta situación se suma el aumento de las importaciones de ajo registrado en los últimos tres años, principalmente procedentes de China y Egipto. Los representantes sectoriales advirtieron de que este crecimiento ya no es una preocupación a largo plazo, sino un riesgo real para la supervivencia del cultivo en Europa.
Ante este escenario, el Grupo de Contacto acordó trasladar a los europarlamentarios la necesidad de adoptar medidas urgentes. Entre ellas, solicitaron la activación de la cláusula de salvaguardia frente a las importaciones de ajo procedentes de China y Egipto.
Además, el sector pide revisar el arancel disuasorio de 1.200 euros por tonelada aplicado al ajo chino, vigente desde 2001. Según señalan, la falta de actualización de esta medida ha reducido progresivamente su eficacia debido al efecto de la inflación acumulada durante más de dos décadas.
Petición de aranceles actualizados y mayor control en frontera
Entre las propuestas planteadas también figuran el refuerzo de la vigilancia aduanera, la mejora de los sistemas de control, trazabilidad y verificación del origen del producto para evitar importaciones triangulares, así como la implantación de controles rigurosos en frontera que garanticen que el ajo importado cumple los mismos estándares de seguridad alimentaria exigidos a la producción europea.
En el ámbito productivo, los representantes subrayan igualmente la necesidad de ampliar la disponibilidad de materias activas autorizadas en la Unión Europea, con el objetivo de recuperar los niveles de rendimiento por hectárea que existían antes de la retirada de numerosas herramientas fitosanitarias.
El sector reclama más herramientas fitosanitarias y apoyo institucional
Desde ANPCA insisten en la necesidad de que las instituciones europeas actúen con rapidez para evitar una pérdida irreversible de superficie cultivada y de capacidad productiva. Asimismo, destacaron el papel estratégico del cultivo del ajo en el mantenimiento del empleo, la actividad económica y la cohesión territorial en numerosas zonas rurales.
La delegación de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (FEPEX) en el Grupo de Contacto estuvo integrada por productores y comercializadores agrupados en ANPCA, encabezados por su presidente, Juan Salvador Peregrín, su director general, Luis Fernando Rubio, y el director técnico de la federación, Luis Martín.







