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El mijo se hace un hueco en el campo español

"Tiene la posibilidad real de obtener rendimientos en torno a 4 toneladas por hectárea en regadío, lo que, sumado a su ciclo corto y bajos costes de producción, le posiciona como un cultivo viable, rentable y muy recomendable" Jesús del Río

Emilio González Izquierdo

El mijo, cereal de origen indio con alto valor proteico y ausencia de gluten, presenta características fisiológicas que lo convierten en una opción estratégica para la diversificación de rotaciones en la península ibérica. Su adaptación a nuestro entorno, marcada por una menor demanda hídrica y un ciclo vegetativo inferior respecto a los cereales convencionales, permite su integración eficiente en sistemas agrícolas españoles, bajo condiciones tanto de regadío como de secano (preferiblemente en zonas frescas y con buena pluviometría).

Desde una perspectiva técnica, el Panicum miliaceum destaca por su eficiencia en el uso de recursos. Jesús del Río, ingeniero agrícola y director de desarrollo en PPNor para el Grupo GOF, nos habla de las ventajas competitivas del mijo a nivel agronómico. El umbral térmico base para la germinación se sitúa a partir de 15 °C, lo que facilita su siembra tardía. “Su ciclo ronda los 4 meses, ocupando habitualmente el tramo que va de principios de mayo a principios de septiembre” relata.

Los aspectos clave que definen su viabilidad agronómica incluyen:

  • Demanda hídrica: Cuenta con mecanismos fisiológicos adaptados a déficits de precipitación que, optimizan la transpiración y mantienen la productividad. “En parcelas de Valladolid durante la campaña de 2025 se utilizaron entre 2.500 y 3.500 metros cúbicos por hectárea, en función de los diferentes tipos de suelo” afirma Del Río.
  • Eficiencia operativa: Requiere un manejo agronómico sencillo, con demandas de insumos fitosanitarios y nutricionales similares a otros cereales. En fertilización, requiere un NPK de inicio y una cobertera con nitrosulfato, aunque siembre se debe ajustar a las parámetros que nos indique el análisis de suelos. “Además, respecto a tratamientos adicionales, es un cultivo al que le suele bastar con un tratamiento de herbicida para controlar las malas hierbas” constata Jesús.
  • Economía de producción: Su estructura de costes es reducida y genera márgenes brutos muy competitivos ante unos precios de venta estables en nichos de mercado específicos, entre los que Jesús del Río destaca: “Pet food (concretamente mixtura para pájaros) y un pequeño mercado nacional de alimentación humana sin gluten, aún por explotar”

A pesar de sus ventajas, la superficie cultivada en España permanece muy limitada, evidenciando un grado de penetración bajo en el tejido productivo nacional. Los datos oficiales correspondientes al año 2023 registran una superficie total de 2.596 hectáreas, distribuidas equitativamente entre régimen de secano y regadío.

La distribución geográfica muestra una fuerte concentración regional:

  1. Cataluña: Representa aproximadamente el 80% de la superficie nacional (>2.000 ha), con núcleos productivos establecidos en las provincias de Barcelona, Gerona y Lérida.
  2. Aragón (Huesca): Superficie superior a 300 ha.
  3. Castilla y León (Valladolid): Aproximadamente 200 ha.

Rendimientos por Sistema de Cultivo:

La disparidad productiva entre sistemas de manejo es muy significativa, reflejando la respuesta del cultivo a la disponibilidad hídrica controlada:

  • Secano: Rendimiento medio de 704 kg/ha.
  • Regadío: Rendimiento medio de 4.129 kg/ha.

Este diferencial de casi seis veces superior en regadío subraya la capacidad del mijo para maximizar la eficiencia del agua aplicada, aprovechando el recurso hídrico para la formación de grano de manera altamente eficiente cuando las condiciones lo permiten.

El análisis costo-beneficio del mijo en el contexto español favorece su expansión. La combinación de bajos costes variables (semilla, fertilización, tratamiento fitosanitario) y un precio de mercado favorable (llegando a 350 euros por tonelada en la lonja de Barcelona en 2025), debido a su demanda en sectores especializados, genera un índice de rentabilidad muy atractivo. En palabras de Jesús del Río, “basándome en la experiencia, el mijo tiene la posibilidad real de obtener rendimientos en torno a 4 toneladas por hectárea en regadío, lo que, sumado a su ciclo corto y bajos costes de producción, le posiciona como un cultivo viable, rentable y altamente recomendable para la rotación agrícola”.

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