Por muchos años de experiencia que acumulemos, nadie sabe en realidad cómo será la campaña 2026 para la patata española. “Por un lado, los costes se están disparando, pero por otro lado la reducción de superficie podría traducirse en buenos resultados respecto a los precios que percibirá el productor”, señalan desde el departamento técnico de Agrico España.
Dado el invierno lluvioso que hemos tenido, desde la compañía se anima al agricultor a emplear nuevas variedades de patata que aporten beneficio a sus explotaciones, “es decir, variedades resistentes a patógenos y a enfermedades para reducir el uso de productos fitosanitarios y aminorar los costes de producción”. Esas nuevas variedades, además, “le garantizan una mejora en calidad y rendimiento”.
Agrico España es la filial de la Cooperativa Agrico B.V., de Países Bajos. Es una de las mayores productoras de patata de siembra y consumo. La labor de su equipo técnico es la introducción varietal y la comercialización de semilla en las distintas zonas productoras de España.

Para ellos resulta de gran importancia la innovación en variedades. “De hecho, desde hace varias campañas ofrecemos al mercado un número considerable de opciones, para todos los segmentos, que presentan resistencias naturales a enfermedades, patógenos, etc”.
Desde su departamento de investigación, Agrico Research, “seguimos investigando en el desarrollo de nuevas variedades que mejoren y aporten al agricultor ventajas para el desarrollo del cultivo, creando variedades más resistentes, productivas y sostenibles”, recalcan.
Esa innovación va a tener un valor especial en una campaña tan imprevisible como la de 2026, empezando por los malos resultados de la campaña pasada y por la sobreproducción europea.
A todo ello hemos de sumar las lluvias en las zonas tempranas, que en muchos casos han motivado las plantaciones tardías e incluso la reducción en las siembras. “Es de esperar por tanto un retraso de las cosechas tempranas y un probable descenso de los rendimientos dependiendo, eso sí, de las condiciones climatológicas de los meses de mayo y junio”, subrayan desde la compañía.
Las siembras en Andalucía se han retrasado sobremanera y en el caso del Campo de Cartagena las lluvias provocaron un escalonamiento de las plantaciones, si bien con menor incidencia en las fechas de plantación que en Andalucía.
Castilla y León, por su parte, también se ha visto afectada en parte por estas lluvias invernales, aunque la mayor influencia en la campaña “puede venir dada por las consecuencias de la nueva situación geopolítica, que en un corto periodo de tiempo ha provocado un incremento significativo de algunos inputs, como fertilizantes, combustibles y energía, lo que sin duda provocará un aumento de los costes de producción”.
Estos factores están retrasando en muchos casos la toma de decisiones sobre la conveniencia o no sembrar en esta nueva campaña que se avecina. Por eso desde Agrico el mensaje es contundente: en caso de plantar, la mejor opción es apostar por esas nuevas variedades resistentes, capaces de ofrecer mejor producción incluso en años tan complejos como este.







