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“A los ganaderos no les va a quedar más remedio que firmar los contratos bajo el miedo de que no les cojan la leche»

Francisco Fernández, director de Agaprol, describe así el escenario ante una situación crítica por la rebaja de hasta 7 céntimos por litro que amenaza la rentabilidad de explotaciones y provoca enfrentamientos entre productores e industrias

Natalia Lozano

El sector del vacuno de leche atraviesa un momento de máxima tensión tras el anuncio de varias industrias lácteas de reducir el precio de la leche en origen hasta 7 céntimos por litro. La medida ha encendido las alarmas entre los productores, que advierten de un nuevo desequilibrio en la cadena alimentaria y temen que esta bajada vuelva a amenazar la rentabilidad de las explotaciones.

Presión máxima en Castilla y León y la zona norte

En Castilla y León, la situación se ha vuelto crítica. Francisco Fernández, director de Agaprol, describe el escenario así: “A los ganaderos no les va a quedar más remedio que firmar los contratos bajo amenaza de que no les cojan la leche. Nosotros hemos intentado negociar hasta ayer mismo, pero todas las industrias se han plantado. Llega el último día y empiezan a meter miedo en el cuerpo a los ganaderos, al final se ven obligados a firmar para que les recojan la leche”, asegura Fernández.

Francisco Fernández

El director de Agaprol aclara que esta presión se produce a nivel nacional, afectando a Galicia, Asturias, Cantabria, Cataluña y Castilla y León. La falta de alternativas y la amenaza de pérdida de recogida generan un clima de incertidumbre. “Los contratos no son negociados, sino impuestos, lo que refuerza la sensación de desprotección entre los productores”, lamenta Fernández.

Los ganaderos levantan la voz

El ganadero vallisoletano Ángel San Juan se convirtió en uno de los portavoces más críticos. Durante una reunión con representantes de la industria, decidió levantarse de la mesa al considerar que no existía negociación alguna. “Era una imposición total, sin argumentos”, lamenta. Según explica, “ahora mismo la situación es muy complicada. Nos han venido con una imposición de bajada de 7 céntimos cuando ni siquiera hay suficiente leche en España. Mientras se recurre a importaciones más baratas desde Europa, las industrias presionan los precios internos mediante estrategias que solo les interesa a ellos, nos dan igual los demás”.

Ángel San Juan, ganadero

San Juan denuncia que este escenario se venía gestando desde hace meses: “En noviembre ya se hablaba de pactos para bajar los precios en 5 céntimos, pero a nosotros nos quieren bajar 7. Están todas compinchadas”. La presión de las industrias ha llevado a algunos ganaderos a plantearse no firmar contratos o incluso no entregar la leche como medida de protesta: “Si no vienen a recogerla, habrá que tirarla. No sabemos qué más hacer”.

Un sector estabilizado

El conflicto llega en un momento en que, según el propio sector, los precios se habían estabilizado a niveles razonables. “La leche estaba en torno a un euro y los quesos a precios aceptables. Ahora quieren volver a hundir el mercado”, critica Ángel San Juan. La pérdida de rentabilidad amenaza con cierres de explotaciones y sacrificio de animales: “Se va a matar mucha vaca”, alerta, refiriéndose al posible sacrificio ante la falta de viabilidad económica.

Organizaciones Agrarias

Las principales organizaciones agrarias han mostrado un frente común de rechazo. Unión de Uniones ha pedido unidad entre los ganaderos y la intervención de las administraciones. “Creemos que la unidad del sector es fundamental. Si todos nos negamos y denunciamos esas bajadas no se darán”, comentan desde la organización. ASAJA advierte de que las ayudas existentes son insuficientes: “Estamos viendo cómo, pese a las ayudas y anuncios, la realidad en el campo es que los números no salen”. UPA denuncia que el sector lácteo no puede permitirse entrar en una espiral bajista en la que los ganaderos y ganaderas son las víctimas. “España es un país deficitario en leche líquida. La materia prima debe valorarse y pagarse a un precio justo. Es lo que marca la Ley de la Cadena Alimentaria”, han señalado.

Desde COAG, se están poniendo en conocimiento en la misma línea, tanto a nivel territorial como estatal, todas aquellas situaciones y casos concretos en los que se están produciendo abusos y obligando a firmar contratos que destruyan valor, en contra de lo fijado en la ley de cadena. “Instamos a las autoridades a realizar investigaciones de oficio en el sector. Es clave que en este momento se aborde esta problemática porque la industria no atiende a razones objetivas, con los costes disparados y una necesidad palpable de producto para garantizar el abastecimiento, y nos está abocando al cierre”, ha declarado Rosario Arredondo, ganadera de la Comisión Ejecutiva de COAG.

Impacto y perspectivas

La situación evidencia la fragilidad del sector primario español y la necesidad de mecanismos que equilibren la relación entre productores, industria y distribución. Mientras los ganaderos del sur cuentan con modelos cooperativos que protegen su actividad, el resto del país enfrenta una presión directa que podría traducirse en cierres de explotaciones y pérdida de cabañas ganaderas.

Ángel San Juan resume el sentimiento generalizado: “Nos han impuesto una bajada que no tiene justificación. Nos sentimos abandonados, mientras la industria sigue generando beneficios a costa de los productores”.

La tensión sigue creciendo y las próximas semanas serán clave para determinar si se logra un acuerdo justo o si el conflicto se profundiza en un sector ya marcado por años de dificultades económicas.

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