El conflicto en Oriente Medio está teniendo un impacto muy significativo, tanto en los mercados energéticos como en la cadena de suministro mundial de fertilizantes, ya que el estrecho de Ormuz es uno de los puntos estratégicos más importantes para el comercio mundial de petróleo, gas y fertilizantes.
Se trata de “un pilar clave” para la agricultura, destacan desde la Asociación Nacional de fabricantes de Fertilizantes de España (ANFFE).
De acuerdo con los datos de la Asociación Internacional de Fertilizantes (IFA), en 2024 se exportaron cerca de 18,5 millones de toneladas de urea a través del Estrecho de Ormuz.
La región del Golfo Pérsico cuenta con una producción muy importante de fertilizantes, representando Irán, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, en conjunto, el 23 por cien del comercio mundial de amoniaco, el 34 por cien del de urea y el 18 por cien del de fosfatos amónicos.
Al mismo tiempo, la mitad del comercio mundial de azufre, materia prima fundamental en la producción de fertilizantes fosfatados, circula por esa ruta.
¿Cómo afecta la guerra a España?
Aunque en los últimos años España apenas ha importado urea de esos países, dado que los mercados de fertilizantes son globales, cualquier interrupción puntual de suministro puede tener un efecto rápido en el mercado global y afectar a los costes de los fertilizantes.
En ese sentido, la guerra en Oriente Medio ha empeorado “aún más” la difícil situación que tenía la industria europea, que ya estaba sometida a una gran presión, con unos precios energéticos “de los más elevados del mundo”, apuntan desde la asociación.
En el caso español, las empresas fabricantes están haciendo grandes esfuerzos para continuar con su actividad y seguir ofreciendo abono a los agricultores, a pesar de los «altos costes energéticos» y de materias primas que están afrontando.
No obstante, “si la situación continúa o se agrava y persisten las interrupciones en las rutas comerciales, lamentablemente el impacto se puede acrecentar y afectar a la actividad de las empresas”, lo que podría llevar al cierre de alguna planta productiva y poner en riesgo el suministro de fertilizantes para la próxima campaña de sementera.
ANFFE recuerda que los fertilizantes minerales son esenciales para alimentar al mundo. Se estima que aproximadamente la mitad de la población mundial depende de cultivos producidos con fertilizantes minerales.
“La situación actual ha vuelto a demostrar que es vital para la seguridad alimentaria contar con una industria nacional de fertilizantes sólida”, recalcan desde la entidad.
De este modo, “garantizar el acceso de los agricultores a los fertilizantes es fundamental para mantener una producción agrícola estable y competitiva”, por lo que “es necesario reforzar la ayuda a los agricultores y apoyar la resiliencia de la industria de fertilizantes”.







