spot_img
spot_img
InicioNoticia1No bajemos la guardia: la primavera es “un momento crítico” para la...

No bajemos la guardia: la primavera es “un momento crítico” para la sanidad vegetal

La observación temprana en este periodo resulta fundamental para una gestión eficiente y sostenible

La llegada de la primavera marca un momento clave en la sanidad vegetal de los cultivos. El inicio del desarrollo vegetativo y la floración, junto con temperaturas más suaves y la probabilidad de precipitaciones, genera un ambiente favorable para la actividad de numerosas plagas y enfermedades.

Es ahora cuando la vigilancia debe intensificarse y las decisiones deben tomarse con criterio.

En el caso de Andalucía, en almendro, coincide con la salida de una nueva generación de la avispilla; en cítricos, comienza el seguimiento de trips y del prays del limón; en olivar, es necesario prestar atención al algodoncillo y a la generación antófaga del prays.

Asimismo, en vid, las condiciones pueden favorecer la aparición de mildiu. La observación temprana en este periodo resulta fundamental para una gestión eficiente y sostenible.

Avispilla del almendro

La avispilla del almendro (Eurytoma amygdali), es un himenóptero que realiza en primavera su puesta en la almendra recién cuajada, permaneciendo todo el año en su interior alimentándose de la semilla.

En la primavera siguiente, una vez completado su ciclo biológico, practica un orificio en la cáscara por el que sale al exterior. Esta salida coincide con la presencia de almendras de la campaña siguiente, recuerdan desde la Junta de Andalucía.

Los síntomas de su incidencia en el cultivo es la presencia de frutos vacíos fuertemente adheridos a las ramas, conocidos coloquialmente con el nombre de “borregos”, que adquieren un color marrón en verano y negro en otoño, siendo de tamaño más reducido que el resto.

Estos síntomas se pueden confundir con aquellos otros frutos cuya semilla no llegó a evolucionar por motivos fisiológicos, pero que al abrirlos se aprecia la presencia de la larva en su interior, por lo que es buen momento para la detección de esta plaga en las parcelas de almendro.

Se recomienda comenzar a observar y comprobar la evolución de las larvas desde mediados de marzo hasta convertirse en adultos, proceso que normalmente tarda de dos a tres semanas.

Para ello colocaremos los evolucionarios en los almendros (dispositivo que alberga en su interior frutos afectados de la propia finca) y controlaremos semanalmente la salida de los adultos.

En los primeros días del mes de abril comienzan a salir los machos, aproximadamente cuatro días después lo hacen las hembras, que tras el apareamiento realizan las puestas en el interior del fruto.

La larva recién avivada se dirige al interior de la semilla para alimentarse de la misma, desarrollándose hasta finales de invierno y volviendo a cerrar el ciclo de la única generación que tienen al año esta plaga.

El control más eficaz va encaminado a eliminar los frutos afectados, o “borregos”, antes de que emerjan los adultos.

Una vez que han emergido y se encuentran en el periodo de vuelo, el cual suele durar un mes, es el momento idóneo para adoptar las medidas fitosanitarias obligatorias por parte de los titulares de las parcelas agrícolas dedicadas al cultivo del almendro o de otras superficies con presencia de árboles de esta especie en las que se constate o sospeche la presencia de Eurytoma amygdali, tal como se recoge en la “Resolución de 15 de abril de 2025, de la Dirección General de la Producción Agrícola y Ganadera, por la que se declara oficialmente la existencia de la plaga de Eurytoma amygdali en la Comunidad Autónoma de Andalucía y se establecen medidas fitosanitarias obligatorias para su control”.

NOTICIAS RELACIONADAS
spot_img
spot_img
spot_img