Natalia Lozano
La campaña de forrajes en Castilla y León avanza con perspectivas mucho peores de las previstas hace apenas unos meses. El exceso de calor durante la primavera, unido al viento persistente y a la falta de lluvias en momentos decisivos del cultivo, está provocando una fuerte caída de los rendimientos en numerosas explotaciones agrícolas de la comunidad.
Productores de Ávila y Valladolid coinciden en señalar que la situación es especialmente complicada en secano, donde muchas parcelas apenas alcanzarán una parte de la producción obtenida el año pasado.
“Los aires y los calores se lo están llevando todo”
Manuel Rodríguez, agricultor abulense y responsable de Agromambla, asegura que la campaña “está siendo más floja de lo que se preveía” y atribuye el deterioro del cultivo principalmente a las condiciones meteorológicas de las últimas semanas.
“Ahora lo que más daño está haciendo son los aires y los calores. Eso se lo está llevando de calle”, explica el agricultor, que trabaja junto a su hermano en una explotación especializada en forrajes en Mamblas en la provincia de Ávila.
Rodríguez advierte de un desplome de la producción respecto a la pasada campaña. “El año pasado salían producciones de 8 o 10 toneladas por hectárea y este año no van a pasar de 2 o 3”, afirma. En algunas zonas, asegura, únicamente las parcelas de regadío están logrando salvar parcialmente la campaña.
Costes disparados y rentabilidad en riesgo
A la reducción de cosecha se suma además el incremento generalizado de costes de producción. Combustible, fertilizantes, maquinaria y productos agrícolas continúan presionando la rentabilidad de las explotaciones.
“Los costes han subido un 40% y si encima no sacas producción, ya ves cómo queda la rentabilidad”, lamenta Rodríguez, quien considera que “va a ser un año peor de lo que se piensa”.
Pese al complicado escenario productivo, la escasez de oferta comienza ya a reflejarse en los precios del mercado. El agricultor explica que la avena está experimentando importantes subidas debido a la falta de producto disponible.
“El año pasado las avenas se vendían sobre 80 o 90 euros y este año pueden rondar los 140 o 150 euros en origen”, señala. De hecho, apunta que la avena en grano volvió a subir recientemente en la lonja de Salamanca.
El calor de abril frenó el desarrollo del cultivo
La misma preocupación comparte Iván Chico, agricultor vallisoletano de El Carpio, dedicado al cultivo de trigo y veza para forraje.
“La campaña se la llevó mucho el calor y el aire de abril. El cultivo se paró y no ha desarrollado todo lo que podría”, explica.
El agricultor considera además que el incremento de costes debería trasladarse al precio final del producto para garantizar la viabilidad de las explotaciones. “Ha subido mucho el abono y todos los gastos. Después todo tiene que subir para dejar al menos un margen de beneficio”, sostiene.

Incertidumbre en el sector ante una campaña muy corta
El sector del forraje afronta así una campaña marcada por la incertidumbre, con producciones muy por debajo de la media y con la vista puesta en la evolución de los mercados durante los próximos meses.
Los agricultores temen que la combinación de bajos rendimientos y altos costes termine comprometiendo seriamente la rentabilidad de muchas explotaciones, especialmente en aquellas zonas donde el secano depende por completo de una primavera favorable que este año no ha llegado.







