Emilio González Izquierdo
El gasóleo agrícola no perdona. Cada pasada con el tractor es una sangría económica que devora el beneficio antes de que la semilla germine. El sector agrícola español se enfrenta a una nueva campaña de siembra de cereal y colza tras una mala cosecha anterior y unos precios de los insumos por las nubes. Si a eso le sumamos que el litro de gasóleo se ha multiplicado por cuatro en la última década, la cuenta es sencilla y demoledora. Replantearse el sistema de siembra es una imperativa necesidad financiera para no cerrar la explotación.
La siembra directa, la agricultura de conservación y el mínimo laboreo han dejado de ser alternativas marginales para convertirse en la norma de muchas explotaciones que quieren sobrevivir. Y es comprensible. Mantener el rastrojo no solo ahorra litros de diésel, sino que reduce la evaporación, mejora la infiltración y protege la biología del suelo. Menos pases, más eficiencia, mayor rentabilidad.
Los datos del Registro Oficial de Maquinaria Agrícola confirman esta especie de huida hacia adelante, con un fuerte crecimiento en la compra de sembradoras de siembra directa, impulsado por la estricta necesidad de recortar costes y por una PAC que cada campaña premia las prácticas de conservación.
Enrique Domínguez, de la empresa PITA S.L., analiza la evolución de la maquinaria desde la trinchera de la distribución.
“Yo observo continuamente ejemplos en la transición lógica del laboreo convencional hacia el mínimo laboreo y la siembra directa” Enrique Domínguez
HORSCH ha tenido un papel determinante en el desarrollo de aperos que trabajan el suelo de forma superficial y localizada, reduciendo la demanda de potencia. “La filosofía de la marca alemana no se limita a fabricar una máquina, sino que contempla todo el sistema de cómo se mueve la tierra y se coloca la semilla” explica.

Domínguez pone sobre la mesa tres ejemplos de esta evolución. La Avatar SD lleva la siembra directa al extremo, sembrando directamente sobre el rastrojo con una reja monodisco que realiza una intervención muy localizada. El mensaje es brutalmente simple: no hacer una labor si no es necesaria. La Sprinter SC representa el escalón intermedio, una sembradora de rejas estrechas que permite un equilibrio entre intervención, capacidad y consumo. Finalmente, la Pronto DC combina preparación y siembra en una sola pasada a alta velocidad con una baja demanda de tracción.
“HORSCH no plantea necesariamente la siembra directa como una solución universal”, sino que el objetivo es adaptar el sistema al terreno para consumir solo la energía necesaria» Enrique Domínguez
Por su parte, Teresa Gil aporta la visión del fabricante nacional, recordando que el ahorro no depende de un único factor.
“El ahorro es hoy una prioridad para cualquier explotación agrícola, y en GIL llevamos años diseñando máquinas pensadas precisamente para eso” Teresa Gil
La siembra directa elimina las pasadas previas, pero la ingeniería española ha ido más allá optimizando la propia operación de siembra. “Cuanta más semilla pueda cargar una sembradora, menos veces hay que parar a repostarla”, indica Gil, destacando que modelos como la AIRSEM-XL y la AIRSEM-XXL incorporan tolvas de 6.000 y 7.500 litros, y la opción de tolva delantera suma 1.900 litros extra.
A esto se suma la apuesta por trenes de siembra de hasta 8 metros para los agricultores con mayores necesidades de rendimiento. Gil también destaca la deposición localizada de abono junto a la semilla, evitando pasadas posteriores y ahorrando producto. “La incorporación de tecnología es otra fuente de ahorro importante”, subraya, refiriéndose al ISOBUS, el mapeo de tierras y el corte por tramos que impiden duplicar zonas o aplicar más semilla de la cuenta, mientras que los sensores antiembozo evitan seguir trabajando con tubos atascados.

La teoría está bien, pero el campo manda. Javier García Duque, agricultor y codirector de Agricón, baja todo este discurso técnico a la realidad de la factura. Su empresa se especializa en labores de siembra directa y mínimo laboreo, y los números que maneja son contundentes.
“Hay mucha diferencia en consumo de gasÓLEO entre la siembra convencional y la directa” Javier García Duque

García Duque explica que, al aplicar los fertilizantes con la misma sembradora, eliminan una pasada entera. Además, “la fertilización variable les permite ahorrar un veinte por ciento en fertilizante. El tiempo, ese recurso que no se puede comprar, también se optimiza”. Recientemente han dado el salto de una sembradora de 6 metros a una de anchura superior, y el cambio en el consumo es evidente.
“Antes gastaba ocho litros por hectárea con una máquina de seis metros y ahora con la nueva gastamos unos cinco litros por hectárea” Javier García Duque
«Hay que hacer una inversión importante en tractor y maquinaria, pero como utilizamos ambos para nuestra explotación agraria y para dar servicio a nuestros clientes optimizamos la inversión y aumentamos la rentabilidad», detalla.







