La historia de Iberdrola está profundamente vinculada a Castilla y León. Desde los grandes desarrollos hidroeléctricos que marcaron un antes y un después en la producción energética en nuestro país hasta la actual apuesta por las renovables, la innovación y el talento, la compañía celebra 125 años de trayectoria mirando hacia los desafíos del futuro.
Hay aniversarios que invitan a mirar atrás. Y otros que, como este, impulsan a seguir avanzando. Porque la historia de Iberdrola no es solo la evolución de una empresa energética; es también la historia de cómo la electricidad ha transformado la vida de millones de personas y de cómo territorios como Castilla y León han sido protagonistas de ese cambio.
Un aniversario que conecta pasado, presente y futuro
Pocas compañías pueden afirmar que han acompañado durante 125 años la transformación económica, tecnológica y social de un país. Y menos aún que lo han hecho manteniendo un vínculo tan estrecho con territorios clave como Castilla y León.
Celebrar este aniversario no es solo conmemorar una fecha, sino recorrer una trayectoria compartida con la comunidad: desde los primeros aprovechamientos hidroeléctricos hasta la actual transición energética, basada en la electrificación, la sostenibilidad y la innovación.
Mucho antes de que conceptos como transición energética o descarbonización formaran parte del debate cotidiano, ya se estaban sentando las bases de un nuevo modelo energético. En Castilla y León, el aprovechamiento de los recursos naturales, especialmente el potencial de sus ríos resultó fundamental para impulsar ese proceso de transformación.
Castilla y León, clave en el desarrollo energético de España
A comienzos del siglo XX, el desarrollo de la electricidad suponía uno de los mayores retos tecnológicos. En ese contexto, Castilla y León ofrecía condiciones excepcionales para el desarrollo de grandes infraestructuras hidroeléctricas, que supusieron un salto cualitativo en la capacidad de generación energética del país.
Aquellos proyectos no solo representaron avances en ingeniería, sino que cambiaron la relación entre el territorio y la energía, favoreciendo el crecimiento industrial, el desarrollo económico y la mejora de la calidad de vida.
Con el paso del tiempo, estas infraestructuras se consolidaron como símbolos de progreso y como pilares fundamentales del sistema energético nacional.
Hablar de Castilla y León es también hablar de campo, de agricultura y de ganadería. Durante décadas, la llegada de la electricidad contribuyó a modernizar explotaciones agrícolas y ganaderas, facilitar el acceso al agua para el riego, impulsar la mecanización y mejorar la vida en miles de hogares rurales. La energía y el sector primario han avanzado juntos, compartiendo un mismo objetivo: aprovechar de forma responsable los recursos del territorio para generar prosperidad y oportunidades.
Una historia que sigue evolucionando en la comunidad
Más de un siglo después, Castilla y León continúa siendo un territorio estratégico para Iberdrola, tanto por su tradición energética como por su papel en el futuro del sector.
La compañía mantiene una fuerte apuesta por la innovación y el talento en la comunidad, con iniciativas vinculadas a la formación de nuevos profesionales, el desarrollo tecnológico y la generación de oportunidades en el entorno rural.
Estos proyectos no solo contribuyen a impulsar la transición energética, sino que también ayudan a fijar población, dinamizar la economía local y generar nuevas oportunidades en zonas que afrontan importantes retos demográficos.
Castilla y León, motor renovable de Iberdrola
En las últimas décadas, Iberdrola ha liderado una profunda transformación hacia un modelo energético más sostenible. En ese proceso, Castilla y León se ha consolidado como una de las regiones clave.
Con más de 6.300 megavatios de potencia renovable instalada, es la comunidad con mayor capacidad verde de Iberdrola en España. Este liderazgo se sustenta en una combinación de recursos naturales, experiencia industrial y capacidad tecnológica.
Las instalaciones hidráulicas, eólicas y fotovoltaicas no solo generan energía limpia, sino que también impulsan la actividad económica, atraen inversión y crean empleo, especialmente en el entorno rural.
Impacto económico y compromiso con el territorio
La contribución de Iberdrola en Castilla y León va mucho más allá de la generación de energía. La compañía desempeña un papel relevante en el desarrollo económico y social de la comunidad.
En 2025, su impacto económico total ascendió a 904 millones de euros, con una contribución fiscal superior a los 285 millones. Además, realizó compras a cerca de 400 proveedores de la región por valor de 278 millones de euros, impulsando el tejido empresarial local.
La actividad de la compañía se apoya, además, en más de 900 profesionales que trabajan en distintas áreas estratégicas, desde la generación hasta la innovación y la distribución.
125 años al servicio de las personas
La celebración del aniversario ha sido también un homenaje a todas las personas que han formado parte de la historia de la compañía: empleados, proveedores, instituciones y comunidades que han contribuido a construir un proyecto compartido.
Porque, más allá de las cifras, Iberdrola es el resultado del esfuerzo de generaciones que han llevado la energía allí donde era necesaria, contribuyendo al desarrollo económico y social.
Mirando a los próximos 125 años
Este aniversario coincide con un momento decisivo para el sector energético. La electrificación de la economía, el avance de las energías renovables, la digitalización y la innovación tecnológica están definiendo un nuevo escenario.
En este contexto, Iberdrola sitúa la innovación y las redes inteligentes en el centro de su estrategia, con el objetivo de anticiparse a las necesidades de una sociedad cada vez más electrificada y sostenible.
Un legado que continúa
Las cifras explican la dimensión de estos 125 años, pero no su verdadero significado. Detrás de cada proyecto hay personas, territorios y una historia compartida que sigue evolucionando.
Castilla y León ha sido y seguirá siendo parte fundamental de ese camino. Una tierra de embalses, de viento y de sol, pero también de agricultores, ganaderos y pueblos que han sabido adaptarse a cada transformación. Un territorio donde la energía no solo se produce, sino que impulsa oportunidades, desarrollo y futuro. Porque hoy, como hace más de un siglo, la energía sigue siendo mucho más que electricidad: es una herramienta clave para transformar la sociedad, fortalecer el medio rural y contribuir a que las próximas generaciones encuentren en su tierra un lugar donde vivir, trabajar y prosperar.








