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Maestros del sector transformador

La compañía Crealia lleva más de quince años dando forma a proyectos agroalimentarios. Entre sus clientes están las grandes empresas de sectores como la patata, el lácteo, la carne o la vinicultura

El sector agrario ha vivido una auténtica revolución en las últimas décadas. Ha situado en primera línea los conceptos de calidad y seguridad. Los protocolos, los contratos. Atrás quedaron los tiempos de cerrar un acuerdo con un mero apretón de manos.

Testigo de esa evolución ha sido Daniel Torío, director de Crealia, una empresa de la construcción especializada en el sector agroalimentario. La compañía nació en 2007, cuando este emprendedor trabajaba prácticamente solo, mientras que hoy cuenta con un equipo sólido, profesional, que le ha permitido sacar adelante más de 150 proyectos industriales desde su fundación.

“Nuestro desarrollo ha ido parejo al de nuestros clientes, muchas veces personas hechas a sí mismas, que han realizado la inversión más importante de su vida para pasar de la agricultura y la ganadería a la transformación; es la fórmula para seguir siendo competitivos”, relata. “Lo que ha sucedido es que crecemos con ellos; estamos de su mano cuando dan ese gran salto”.

La relación entre el constructor y el transformador es de sinergia, de ir aprendiendo uno del otro. Hasta el punto de que algunas de las obras que acomete Crealia “parten de un cliente que no tiene el proyecto todo lo definido que nos gustaría”.

Al final, la relación de confianza y el sacar adelante el trabajo en tiempo y forma, y con rentabilidad para el cliente, hace que esa empatía crezca: el 95% de los emprendedores vuelve a confiar en el equipo de Torío cuando acomete una nueva inversión.

El resultado es un equipo experto en gestión de obras y proyectos de obra civil, urbanización y edificación de naves industriales. Proyectos integrales de construcción, así como ampliaciones y mejoras en edificación industrial. “Gracias a nuestra amplia experiencia desarrollamos los proyectos más ambiciosos y complejos”, destaca el director de la compañía.

¿Por qué el sector agroalimentario?

Crealia nació en la comarca de Medina del Campo, en un entorno marcado por la producción agraria y su transformación. Eso es lo que llevó al equipo a especializarse en el sector agroalimentario, con proyección en toda la península ibérica.

Se ha especializado en sectores concretos, como la patata, el lácteo, los embutidos y las bodegas. “Esa especialización es una dinámica natural, puesto que se trabaja bajo una serie de técnicas y normativas que hay que conocer bien, y que se actualizan continuamente”. Hay que atinar con la forma de construir, con los acabados, con las nuevas exigencias que imponen la Administración y el propio consumidor.

Trabajar con los líderes

El rigor, la capacidad de trabajo, el conocimiento del terreno, son las razones que han permitido a Crealia trabajar con las compañías que lideran los diferentes sectores a nivel nacional.

En el caso de la patata, con gigantes como Patatas Meléndez e Hijolusa; en aperitivos con Ibersnacks; en cárnico con Cecinas Pablo, en lácteo con la leonesa Lactiber, proveedora de Mercadona… “Crecer con esas empresas, con lo que les exigen a ellas sus clientes, que son las grandes marcas de distribución, hace que ellos nos exijan a nosotros y que sigamos aprendiendo y mejorando”, recalca Torío.

“Lo que exige el consumidor es lo que se transmite al distribuidor, al productor y en último término a nosotros”, describe.

Una relación de confianza

Una de las claves de que Crealia siga creciendo y consolidándose es la capacidad de aprendizaje, pero también el llevar tantos años en el medio rural, en el sector agro.

“Llevamos aquí muchos años y estaremos aquí dentro de muchos años”, recalca el director. “Siempre estamos aquí y si alguien tiene un problema en sus instalaciones, aunque no sea responsabilidad nuestra, nosotros estamos aquí para ayudar”. De hecho, Crealia se responsabiliza del mantenimiento en cada una de las obras realizadas.

La planta más moderna de Europa

Daniel Torío se muestra “orgulloso” de haber participado en el desarrollo de su comarca de origen, del conjunto del medio rural español.

En su portafolio cuenta con instalaciones punteras, de referencia, como la planta de lavado y transformación más moderna y competitiva de toda Europa, que es la de Patatas Meléndez en Medina del Campo.

Desarrollar proyectos para clientes de esa envergadura es lo que le permite acceder a las claves del sector agro y de la logística. Como que la conservación de la patata u otros alimentos es muy importante, “pero el secreto es que haya mucha rotación de producto”. “A veces hacemos centros logísticos y allí el stock no está allí más de 24 horas”, recalca.

Reducir la burocracia

Al director de Crealia no le ha sorprendido el movimiento de protesta surgido en febrero de 2024: “Las manifestaciones demuestran cómo está la gente de cansada”. Es importante que el sector primario esté bien remunerado, pero también que se le deje trabajar. Que no se le asfixie con exigencias y con papeleo.

“La batalla con las administraciones es terrible; algunos proyectos se paralizan por la burocracia, por desesperación del emprendedor incluso cuando la obra ya ha empezado”, lamenta.

“Estamos en un momento de reivindicación por parte de agricultores y ganaderos, pero hay que ampliar a todos los sectores la demanda de una mayor agilidad que ponga las cosas más fáciles al emprendedor. Por ejemplo, nosotros tenemos una persona dedicada en exclusiva a prevención de riesgos, cuya labor no tiene que ver solo con los empleados, sino con cualquier visitante a las instalaciones…”, señala.

Una gestión responsable

“Hay que simplificar y reducir la burocracia, sobre todo en la época de la digitalización, en que todo se puede hacer de forma telemática. Es un avance no tener que ir a un centro determinado para hacer todas las gestiones, pero la carga sigue siendo enorme”.

Torío pone el ejemplo de la autorregulación en el mundo de la vendimia: “Que cumplan todo lo que exige la norma, pero que no lo tengan que entregar todo por adelantado, antes de empezar la vendimia”.

“Lo lógico es esa autorregulación porque la empresa sabe que, si cumple, luego no va a tener ningún problema con la administración”, subraya.

Una gestión responsable

“Hay falta de personal en la administración y yo estoy a favor de lo público, pero con una gestión responsable. Y sin descartar que haya administración pública pero gestión privada de determinados servicios, como este del que estamos hablando”, recalca.

Quizá la experiencia de los que llevan tantos años creciendo sirva para que las decisiones empiecen a ser diferentes en los despachos.

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