Natalia Lozano
La campaña de cereal ya ha comenzado en Castilla-La Mancha con las primeras labores de recolección en la provincia de Ciudad Real. El inicio de la cosecha llega marcado por la incertidumbre y por unas expectativas muy desiguales según las zonas productoras, en un contexto de descenso de producción y creciente preocupación entre los agricultores por la falta de rentabilidad.
Así lo explica José Ramón Díaz de los Bernardos, ingeniero agrónomo, quien asegura que la campaña presenta una situación “muy variable” dependiendo de las comarcas. “Hay muchas partes muy buenas y partes muy malas».

«Este año la campaña será media, incluso algunos se atreven a decir media-baja”
Primeras cosechas en Ciudad Real
Las primeras cebadas cosechadas en secano están ofreciendo rendimientos de entre 3.500 y 4.000 kilos por hectárea en algunas parcelas, aunque también existen explotaciones con resultados “bastante menores”. En cuanto a la calidad, Díaz de los Bernardos destaca que el peso específico del grano está siendo bueno este año.
Por el momento, la cosecha únicamente ha arrancado en la provincia de Ciudad Real, donde ya se han recolectado algunas parcelas de guisantes y cebada. En el resto de las provincias castellanomanchegas todavía no han comenzado las labores de siega.
Un año condicionado por el clima
La evolución meteorológica ha marcado el desarrollo del cereal durante toda la campaña. Según explica el ingeniero agrónomo, las lluvias fueron positivas en algunas zonas, aunque en otras llegaron a resultar excesivas.
El principal problema llegó en abril, cuando se produjo un brusco cambio meteorológico con un parón de precipitaciones y temperaturas elevadas. “Se pasó de llover mucho a un mes prácticamente sin agua y con temperaturas de 25 y 26 grados. Los cultivos iban muy bien, pero eso los penalizó mucho”, afirma.
Las previsiones nacionales también reflejan este impacto climático. Cooperativas Agroalimentarias de España estima que la cosecha nacional de cereales alcanzará los 20,5 millones de toneladas en la campaña 2026, lo que supone una caída del 22,83 % respecto a los 26,6 millones de toneladas obtenidos en 2025.
En Castilla-La Mancha, prevén una producción de 3,4 millones de toneladas, con descensos del 23 % en trigo blando y del 17 % en cebada respecto a la campaña anterior.
Por su parte, ACCOE rebaja aún más las previsiones y sitúa la producción nacional de cereales de otoño-invierno en torno a los 16,5 millones de toneladas, un 24 % menos que la pasada campaña. La organización atribuye el descenso a las altas temperaturas, la irregularidad de las lluvias y a una reducción de superficie sembrada superior a la reflejada en las estadísticas oficiales.
El aumento de costes ahoga al agricultor
Más allá de la producción, el sector cerealista afronta un escenario de fuerte presión económica. Díaz de los Bernardos denuncia el incremento constante de los costes de producción, agravado este año por la subida del precio del gasóleo y de los insumos agrícolas.
“Los abonos y los productos fitosanitarios pasaron de estar medio caros a estar caros directamente”, lamenta.
Según explica, muchos agricultores han optado por reducir gastos recurriendo en mayor medida al uso de semilla guardada en lugar de semilla certificada.
“La semilla certificada da más rendimiento, pero los precios actuales del cereal no ayudan a hacer ese esfuerzo”
El cereal pierde terreno frente al olivar
El ingeniero agrónomo advierte además de la delicada situación que atraviesa el sector cerealista y de las transformaciones que ya se están produciendo en el campo castellanomanchego.
“La rentabilidad en el cereal ahora mismo es nula”, afirma. “Vienen años un poco malos para el sector del cereal si no cambia mucho la situación”, concluye.
En este sentido, apunta que cada vez más superficie dedicada tradicionalmente al cereal se está transformando en cultivos leñosos, especialmente olivar.







