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Del retraso a la innovación: así afronta el maíz dulce andaluz la nueva campaña

El uso de plástico biodegradable para adelantar la cosecha y reducir el consumo de agua se consolida como una de las principales estrategias para afrontar la incertidumbre climática en la campaña de 2026

Natalia Lozano

Las recientes lluvias registradas en Andalucía han alterado el calendario habitual de siembra del maíz dulce, un cultivo que en esta región tiene un carácter estratégico por su precocidad dentro del mercado europeo. Sin embargo, lejos de paralizar la campaña, el sector ha recurrido a soluciones agronómicas innovadoras para compensar los retrasos y mantener las previsiones productivas.

Desde la empresa El Campo Contigo explican que la siembra de enero en Andalucía constituye una auténtica “siembra de invierno” que permite obtener la primera cosecha de maíz dulce en Europa. “Para nosotros sembrar en enero en estos campos andaluces es una siembra de invierno que nos permite obtener la primera recolección de maíz dulce a mediados de mayo, la más temprana de toda Europa”, señalan desde la compañía.

Retrasos en el calendario de siembra

Las lluvias de las últimas semanas han impedido realizar las primeras siembras en el momento óptimo, lo que ha obligado a modificar la planificación inicial de la campaña. “El calendario de siembra que teníamos previsto se ha visto afectado a causa de las lluvias y no hemos podido realizar las primeras siembras en la fecha óptima”, explican desde la empresa.

Para compensar este retraso, la compañía ha recurrido al uso de plástico biodegradable en los surcos de siembra. “Hemos optado por utilizar plástico biodegradable, una solución innovadora y sostenible que nos permite adelantar la cosecha, proteger el cultivo frente a las adversidades climáticas y cuidar la tierra sin dejar residuos plásticos convencionales en el suelo”, destacan.

Las siembras tempranas de enero y febrero suelen realizarse en condiciones poco favorables para la germinación. En este contexto, el acolchado plástico genera un microclima que mejora las condiciones del suelo y protege las plántulas durante las primeras fases del cultivo.

“Las precipitaciones en esas fechas pueden ser tanto un aliado como un obstáculo: ayudan a reducir la necesidad de riego, pero si son excesivas pueden impedir las labores en el campo”, apuntan desde la empresa.

Un balance aún condicionado por la climatología

Tras las lluvias, el estado del cultivo todavía está sujeto a evolución. La empresa señala que es pronto para hacer un balance definitivo sobre el impacto en la campaña.

“En términos generales no podemos adelantarnos hasta que no pase un tiempo”, explican. No obstante, matizan que “las precipitaciones moderadas en la primera fase del cultivo pueden ser beneficiosas al reducir la necesidad de riego, especialmente cuando el maíz crece bajo el manto de plástico biodegradable que genera un efecto invernadero”.

Sin embargo, advierten de que los excesos hídricos pueden suponer un riesgo. “Los encharcamientos o un exceso de humedad pueden comprometer la germinación”, subrayan.

Para la campaña de 2026, las previsiones apuntan a un escenario condicionado por la volatilidad climática. “Las previsiones indican una campaña marcada por la incertidumbre tras el cambio drástico de sequía a borrascas, lo que influirá tanto en la producción como en la calidad del cultivo”, señalan desde la empresa.

Innovación en el manejo del cultivo

El uso de plástico biodegradable se ha convertido en una de las herramientas clave para garantizar la precocidad del cultivo. Este sistema se utiliza como acolchado sobre los surcos para crear un microclima que acelere la germinación en los meses más fríos.

“El plástico genera un efecto invernadero que favorece el desarrollo inicial de la planta”, explican desde la empresa. Cuando el cultivo alcanza entre tres y cuatro hojas, el material se retira para continuar el desarrollo normal de la planta.

Última adquisición de maquinaria de la empresa El Campo

La principal diferencia respecto a los plásticos tradicionales es su impacto ambiental. “Si quedase algún residuo en el suelo, el material biodegradable se descompone de forma natural sin generar microplásticos persistentes”, destacan.

Además, el sistema contribuye a optimizar el uso del agua. “Este método permite reducir el consumo de riego hasta un 50% durante los primeros meses gracias a la combinación con sistemas de riego adaptados a la textura del suelo”.

Un modelo productivo basado en la sostenibilidad

Más allá del manejo agronómico, la empresa ha desarrollado una estrategia integral de sostenibilidad que abarca tanto el cultivo como la transformación industrial del producto.

Entre las medidas implementadas figura la construcción de una depuradora propia para el tratamiento del agua utilizada en la planta de procesado. “Toda el agua utilizada en la planta vuelve a los cauces con la misma calidad con la que llegó”, destacan desde la compañía.

A ello se suma la implantación progresiva de riego por goteo, la certificación GlobalG.A.P. de buenas prácticas agrícolas y la certificación IFS Food en seguridad alimentaria.

En materia de desperdicio alimentario, la empresa apuesta por sistemas de envasado al vacío que prolongan la vida útil del producto entre seis meses y un año sin necesidad de conservantes. Además, cada año dona más de 50.000 kilos de producto a bancos de alimentos.

“La economía circular en el campo es una realidad: el destrío, el exceso de producción o los productos que no cumplen criterios estéticos se destinan a la alimentación animal”, explican desde la compañía.

Un producto diferenciado en el mercado europeo

El maíz dulce cultivado por la empresa se distingue claramente del maíz destinado a cereal. Mientras este último se recolecta seco y maduro, el maíz dulce se cosecha en estado de “madurez lechosa”, cuando el grano presenta su mayor concentración de azúcares.

“Se recoge cuando los granos están tiernos, jugosos y con su máximo contenido de azúcares, antes de que se transformen en almidón”, explican desde la empresa. Esta fase tiene una ventana de recolección muy breve, de apenas unos días, lo que exige una logística muy precisa.

Tras la cosecha, el producto se envasa al vacío en mazorca entera mediante un proceso de esterilización que permite conservar sus cualidades durante meses sin aditivos.

Desde el punto de vista nutricional, el maíz dulce aporta fibra dietética, vitaminas del grupo B, vitamina C y minerales como magnesio y potasio. Además, al no contener gluten, es apto para personas con celiaquía.

Crecimiento de la exportación

La empresa inició su proceso de internacionalización a finales de los años noventa y actualmente la exportación representa más del 40% de sus ventas.

Sus principales mercados se encuentran en Europa, con presencia en países como Reino Unido, Francia, Alemania, Finlandia, Noruega o Rumanía. En los últimos años también ha iniciado su expansión en Asia, comenzando por Singapur.

“En España todavía no existe una cultura de consumo de maíz dulce en mazorca tan arraigada como en otros países europeos, aunque la tendencia está cambiando”, reconocen desde la empresa.

Retos para el futuro del sector

El cultivo de maíz dulce afronta varios desafíos estructurales en los próximos años. Entre ellos destacan el incremento de los costes de producción, la volatilidad climática y la competencia internacional.

“El alza en los costes de energía, fertilizantes y materias primas ha presionado los márgenes de toda la industria”, explican desde la empresa.

A ello se suma el impacto del cambio climático. “La irregularidad de las precipitaciones, las olas de calor y los fenómenos extremos son una amenaza creciente para cultivos tan sensibles al agua como el maíz dulce”.

Otro de los retos es la disponibilidad de mano de obra cualificada. “La escasez de trabajadores especializados y el relevo generacional en el medio rural son desafíos que afectan a toda la agroindustria española”, señalan.

Pese a este contexto, la empresa mantiene una estrategia clara para el medio plazo. “Seguiremos apostando por la innovación tecnológica, la apertura de nuevos mercados y la profundización en nuestro modelo de sostenibilidad como palanca de diferenciación”, concluyen.

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