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Doñana impulsa el regadío sostenible con el uso de aguas regeneradas

La asociación Maenoba y la C.R. Marismas del Partido de Resina marcan un hito en la gestión del agua con la inauguración de un ambicioso proyecto de aguas regeneradas

María Álvarez Escalante

En un contexto de incertidumbre climática y bajo la constante vigilancia sobre el entorno de Doñana, el sector agrícola continúa dando pasos al frente en responsabilidad e innovación. Bajo esta premisa trabaja Maenoba, una asociación formada por los propios agricultores del entorno de Doñana, que busca promover prácticas sostenibles desde el conocimiento directo del terreno. Su objetivo es claro: concienciar a sus compañeros y a la sociedad en su conjunto de que la eficiencia y la tecnología son las mejores herramientas para proteger el acuífero y, al mismo tiempo, garantizar la rentabilidad de sus explotaciones.

Fruto de este compromiso con el entorno, se ha desarrollado un proyecto de aguas regeneradas, que permitirá el aprovechamiento de 1 hm3 de agua para uso agrícola.

Este proyecto, fruto de una concesión de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), permite el aprovechamiento de agua regenerada, un recurso hasta ahora infrautilizado.

Aníbal Román, presidente de la comunidad de regantes, define con claridad el espíritu de esta obra: «El objetivo es garantizarnos el riego sin depender exclusivamente de las lluvias». La infraestructura, ya ejecutada, destaca por una imponente balsa de un hectómetro de capacidad diseñada para recoger y regenerar las aguas residuales de los municipios de Pilas y Villamanrique de la Condesa. Aunque el proceso de llenado completo requiere un horizonte de un año, la base para la estabilidad del regadío queda hoy establecida.

La jornada técnica

Este hito se enmarca en la jornada técnica “Agua y Agricultura: El regadío es sostenible en Doñana”, promovido por la asociación Maenoba y la propia comunidad de regantes en Aznalcázar.Un encuentro que se vertebra bajo una premisa innegociable: la agricultura en Doñana es viable si se apoya en la eficiencia.

La jornada muestra una hoja de ruta clara: el dato frente al relato. Expertos de Cajamar y Feragua desgranan cómo la digitalización y el telecontrol están transformando las fincas en laboratorios de precisión. La tecnología ya permite monitorizar cada gota, pero el sector sabe que para asegurar el futuro no solo hace falta ser eficiente, sino también transparente y proactivo.

El aval de la ciencia y la administración

Uno de los bloques centrales de la mañana analiza la gestión hídrica desde una perspectiva multidisciplinar. Con la participación de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, la Junta de Andalucía y la Universidad de Cartagena, el debate se centra en la seguridad jurídica y en la necesidad de marcos normativos que incentiven la sostenibilidad.

La voz del CSIC, a través de Vicente Mariscal, aporta el equilibrio necesario. La agricultura en el entorno de Doñana se enfrenta a retos biológicos y climáticos que solo pueden superarse con cultivos más eficientes y una mentalidad renovada. Como se recalca en los foros de la jornada, es fundamental que el agricultor se mentalice de que las prácticas sostenibles son el único camino para la permanencia de la actividad.

Apuesta por la innovación

El mensaje que se desprende de esta jornada es una llamada a la acción para que el agricultor continúe su proceso de concienciación hacia prácticas cada vez más sostenibles. El uso de aguas regeneradas, planteado inicialmente como una garantía en ciclos de sequía, marca el inicio de una transición necesaria para reducir la presión sobre el acuífero y ofrecer alternativas reales y técnicas a la extracción de agua subterránea.

Uno de los aspectos más relevantes que se ponen de manifiesto en esta jornada es el origen de la inversión. La comunidad de regantes asume el reto con financiación propia, sin recurrir a subvenciones, evidenciando el compromiso directo de los agricultores con la modernización de sus explotaciones.

No obstante, la cita sirve también para trasladar una reivindicación constructiva a las administraciones: la necesidad de mirar hacia los modelos de éxito de Murcia y Almería. El sector aboga por un sistema donde la carga del proceso de regeneración recaiga sobre quien genera el vertido, incentivando y motivando así al agricultor para que el uso de estas aguas no convencionales sea una alternativa económica y ambientalmente atractiva.

La jornada técnica «Agua y Agricultura 2026» deja una hoja de ruta clara para el sector: tecnología, aprovechamiento de recursos circulares y una firme voluntad de liderazgo. El regadío de Doñana no espera el futuro; lo construye hoy.

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