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Mujeres que sostienen el campo: dos historias de emprendimiento rural

Las historias de Tamara y Ana muestran dos formas distintas de vivir el sector agrario. Desde la explotación ganadera familiar hasta la empresa de asesoramiento técnico. Pero ambas reflejan una misma realidad, las mujeres están ganando protagonismo en el campo

Las historias de Tamara y Ana muestran dos formas distintas de vivir el sector agrario. Desde la explotación ganadera familiar hasta la empresa de asesoramiento técnico. Pero ambas reflejan una misma realidad, las mujeres están ganando protagonismo en el campo

A la imagen tradicional del agricultor o ganadero se suma cada vez con más fuerza la de mujeres que lideran explotaciones, empresas de servicios agrarios y proyectos innovadores ligados al territorio. Su presencia no es nueva, pero sí lo es la visibilidad de su papel como empresarias, gestoras y motor económico de muchas zonas rurales.

Dos historias que reflejan esa transformación: Tamara, ganadera y emprendedora cárnica en Salamanca, y Ana Díaz Porrero, empresaria dedicada al asesoramiento agrícola. Dos trayectorias distintas que comparten un mismo hilo conductor: la determinación de abrirse camino en el sector primario.

Tamara: de acompañar a su padre al campo a crear su propia carnicería

A sus 35 años, Tamara ha convertido la explotación familiar en un proyecto que integra ganadería y venta directa de carne. Su historia comienza en la infancia, acompañando a su padre en la explotación ganadera familiar en la provincia de Salamanca.

En 2015, el fallecimiento de su padre marcó un punto de inflexión. Su madre tomó las riendas del ganado durante varios años, hasta que en 2021 decidió vender la explotación. Fue entonces cuando Tamara decidió dar un paso adelante y quedarse con el proyecto familiar.

Su trayectoria profesional hasta ese momento había tomado otro rumbo: trabajaba como carnicera en Salamanca. Pero ese conocimiento terminó siendo clave para su futuro.

“Mi padre siempre me decía: aprende bien el oficio, que algún día abriremos una carnicería. Me quedé con esa idea y el año pasado me lancé”.

Una explotación especializada en la raza bovina Limusina

Tamara comenzó con unas 120 vacas, aunque con el tiempo decidió especializarse únicamente en ganado limusín puro, quedándose con unas 80 cabezas destinadas a la cría y venta.

Su modelo de negocio apuesta por el control de toda la cadena de valor:

Cría del ganado en su propia explotación. Alimentación basada en forraje que ellos mismos siembran y preparación y distribución directa de la carne.

Todo el producto se comercializa desde su carnicería online, un proyecto que puso en marcha el pasado agosto y que, según explica, ha superado sus expectativas.

“Trabajamos solo bajo pedido. Nosotros mismos preparamos todos los pedidos. Nos encargamos de todo el proceso”.

Conciliar campo, empresa y familia

El día a día de Tamara refleja bien la realidad de muchas mujeres rurales: combinar la gestión del negocio con la vida familiar.

Su jornada comienza llevando a sus hijos al colegio. Después llega el trabajo en el campo atendiendo al ganado. Cuando termina, continúa la jornada en la carnicería preparando pedidos.

“Cuando voy a la carnicería sé que voy a tener trabajo seguro. La gente nos lo pone muy fácil”.

A pesar de las dificultades habituales del sector, especialmente la burocracia y el papeleo, según señala, Tamara considera que el momento actual del mercado de la carne es positivo tras años de estancamiento.

También lanza un mensaje claro sobre la presencia femenina en la ganadería:

“Cada vez hay más mujeres y nos defendemos perfectamente en el sector. Yo nunca me he sentido tratada de menos por ser mujer”.

Ana Díaz Porrero: asesoramiento agrícola con liderazgo femenino

A unos cuantos kilómetros, en Bolaños de Calatrava (Ciudad Real) en otra realidad del sector agrario, Ana Díaz Porrero, de 37 años, representa otro perfil de mujer vinculada al campo: el de empresaria de servicios agrícolas.

En 2014 puso en marcha una asesoría agrícola junto a su socia, Luisa González, una empresa dedicada al asesoramiento técnico y a la venta de productos para agricultores.

Curiosamente, su formación inicial no tenía relación directa con la agricultura.

“Yo estudié empresariales y no tenía nada que ver con esto. Mi pasión por el mundo agrícola viene un poco por mi padre. Quería desligarme y al final he acabado en él”.

De una pequeña oficina a un almacén agrícola

La empresa comenzó en una pequeña oficina de 35 metros cuadrados. Con el paso de los años, el proyecto fue creciendo hasta trasladarse a un almacén agrícola en Bolaños, desde donde trabajan actualmente.

Su especialización se centra en cultivos leñosos, especialmente en pistacho, almendro, viña y olivar.

Además del asesoramiento técnico, su empresa se ha caracterizado por una fuerte apuesta por la divulgación agrícola, utilizando redes sociales para compartir conocimiento y conectar con agricultores.

“Jugamos mucho con las redes sociales y eso luego se nota en las ventas”.

Superar la desconfianza inicial

Los inicios no fueron sencillos. “En un sector históricamente masculinizado, dos mujeres jóvenes al frente de una empresa de asesoramiento agrícola generaban dudas en algunos clientes”, relata.

“Al principio encontré algunas trabas, más por falta de confianza que por otra cosa”.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el trabajo constante ha consolidado su reputación. Hoy muchos agricultores buscan directamente sus servicios.

“Ahora preguntan por las chicas de Sergopal”.

Agricultura con incertidumbre, pero con futuro

Ana observa el sector con la prudencia de quien trabaja diariamente con agricultores que se enfrentan a factores imprevisibles: clima, mercados o conflictos internacionales que afectan a los precios y al comercio.

Este año, explica, el mercado muestra cierta incertidumbre, con movimientos más lentos debido al contexto internacional. Aun así, la actividad en el campo continúa con normalidad.

“La agricultura nunca va a parar. Este año puede pintar bien, aunque siempre hay incertidumbre”. “Ellos confían en nosotras, tienen mucho dinero invertido y solo queda esperar a que las cosas vayan bien”.

Las historias de Tamara y Ana muestran dos formas distintas de vivir el sector agrario: desde la explotación ganadera familiar hasta la empresa de asesoramiento técnico. Pero ambas reflejan una misma realidad: las mujeres están ganando protagonismo en el campo.

Cada vez más agricultoras, ganaderas, ingenieras agrónomas o empresarias rurales lideran proyectos que combinan tradición, innovación y emprendimiento.

El campo sigue siendo un entorno exigente, pero también un espacio donde surgen nuevas oportunidades. Y en ese proceso de transformación, el liderazgo femenino ya no es una excepción, es parte del presente y del futuro del sector agrícola español.

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