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El aceite de oliva español, ante el riesgo de perder terreno en los mercados internacionales

Asoliva señala de que limitar la oferta en España puede beneficiar a países competidores y defiende impulsar el consumo y la comercialización para asegurar el futuro de toda la cadena

España es el mayor productor de aceite de oliva, pero ¿qué ocurre si no puede abastecerlo en las condiciones que exige el mercado? Esta es una de las principales preocupaciones que plantea la propuesta de retirada obligatoria de aceite de oliva impulsada por el Ministerio de Agricultura, una medida que busca evitar que una cosecha abundante provoque un desplome de los precios en origen, pero que también despierta dudas sobre sus consecuencias comerciales.

El debate enfrenta dos cuestiones fundamentales para el futuro del sector: cómo garantizar una remuneración adecuada a los agricultores y cómo mantener la competitividad de un producto del que España es el principal productor mundial. La discusión no se limita, por tanto, a cuánto aceite hay disponible en una campaña, sino también a cómo se vende, quién lo compra y qué posición ocupa frente a sus competidores.

Desde la industria envasadora y exportadora consideran que restringir la oferta española puede terminar perjudicando precisamente al sector que se pretende proteger. ANIERAC y ASOLIVA comparten el objetivo de mejorar la rentabilidad de toda la cadena de valor, pero rechazan la retirada obligatoria en los términos planteados por el Ministerio y reclaman una estrategia a largo plazo basada en el crecimiento del consumo, la promoción y la apertura de mercados.

«Intervenir un mercado no es apretar un botón: si el diagnóstico es incompleto, el remedio puede ser peor que la enfermedad. Una cosecha alta no es sinónimo de sobreoferta: hay que mirar consumo, exportación, existencias y precios», advierte Primitivo Fernández, director de ANIERAC.

Un mercado que va mucho más allá de España

En torno al 70% de la producción española se destina a la exportación, lo que convierte la disponibilidad de producto y la capacidad de suministro en factores decisivos para mantener los clientes.

Rafael Pico, director de ASOLIVA, pone el foco en esa dimensión exterior. Aunque España concentra una parte muy importante de la producción mundial, no es el único país capaz de abastecer a los mercados. “Túnez, Turquía, Italia, Portugal y Grecia compiten por ganar presencia comercial y pueden aprovechar cualquier oportunidad para ampliar sus ventas”,asegura.

Rafael Pico, director de ASOLIVA

«Si la retirada reduce nuestra disponibilidad o competitividad en los mercados internacionales, otros países pueden ocupar ese espacio, y recuperar después clientes y posiciones comerciales puede resultar muy difícil», señala Pico.

El riesgo, según explica, es que los compradores internacionales busquen alternativas si el aceite español deja de estar disponible en los volúmenes necesarios o pierde competitividad en precio. Los importadores y las cadenas de distribución necesitan garantizar un suministro constante y no siempre pueden esperar a que España vuelva a disponer del producto que demandan.

El precio también condiciona al consumidor

La defensa de los precios en origen es una prioridad para el sector, pero el modo de conseguirla también importa. Una subida del precio final puede mejorar inicialmente los ingresos por unidad comercializada, pero, si reduce el consumo, puede acabar limitando las oportunidades de venta.

Este es otro de los riesgos que señalan las organizaciones, en línea con las advertencias de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). En su análisis sobre la retirada obligatoria, el organismo advierte de que las restricciones de oferta pueden generar incrementos de precios, reducir los incentivos para mejorar la calidad y la variedad de los productos y perjudicar a consumidores y operadores comerciales.

El aceite retirado no desaparece

La retirada obligatoria plantea, además, una cuestión temporal. El aceite que se inmoviliza durante una campaña no desaparece, sino que puede regresar al mercado cuando finalice el periodo de almacenamiento.

Rafael Pico advierte de que la reincorporación de grandes cantidades de producto podría generar nuevas tensiones si coincide con otra campaña de producción elevada. El resultado dependerá de cómo evolucionen las existencias, el consumo y las exportaciones, pero el sector teme que la medida termine aplazando el problema en lugar de resolverlo.

De vender a granel a conquistar nuevos mercados

Actualmente, el aceite español llega a más de 150 países y las exportaciones envasadas han ganado protagonismo.

Para el director de ASOLIVA, ese recorrido demuestra que existe margen para seguir creciendo si se refuerzan la promoción, la innovación, las marcas y la apertura de nuevos destinos comerciales.

Mercados como China, Japón, Corea del Sur o Australia ofrecen oportunidades para dar a conocer las características del aceite de oliva y ampliar su consumo. A ello se suma la necesidad de consolidar los clientes actuales y reforzar el posicionamiento del producto como un alimento saludable, versátil y de calidad.

La propuesta pasa, en definitiva, por generar más demanda y aumentar el valor de cada litro comercializado. Una estrategia que requiere continuidad y recursos, pero que permitiría actuar sobre uno de los principales desafíos del sector: garantizar una salida comercial suficiente para una producción que puede variar considerablemente de una campaña a otra.

Rentabilidad para toda la cadena

La discusión sobre la retirada obligatoria vuelve a poner sobre la mesa una cuestión esencial para el olivar: la necesidad de compatibilizar los ingresos del agricultor con la competitividad de la industria y la capacidad de llegar al consumidor.

Su alternativa es una estrategia que combine el seguimiento de las existencias y los precios con medidas de promoción, internacionalización, innovación y desarrollo comercial y no una medida en un momento puntual. También reclaman mantener el diálogo con el Ministerio de Agricultura para buscar soluciones que protejan la producción española sin comprometer su posición exterior.

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