Natalia Lozano
La vendimia ya ha comenzado en Lanzarote con unas previsiones más optimistas que las de las dos últimas campañas. Así lo explica el viticultor David Fernández, uno de los primeros elaboradores en iniciar la recogida, mientras otras bodegas ultiman los preparativos para comenzar en los próximos días. La primavera húmeda y la irrupción del calor han marcado el desarrollo de una cosecha que avanza con varias semanas de adelanto respecto a lo previsto en algunos viñedos.
«Esperábamos vendimiar a finales de julio o la primera semana de agosto, pero el calor ha acelerado todo unas semanas», explica el viticultor y elaborador David Fernández, que ya ha iniciado la recogida de las primeras uvas en su bodega.

El productor recuerda que el año comenzó con unas condiciones poco habituales para la isla. Esa mayor disponibilidad de agua retrasó inicialmente el ciclo vegetativo de la vid entre dos y tres semanas, aunque las elevadas temperaturas registradas en las últimas semanas han acelerado la maduración de forma repentina.
«Ha sido un año lluvioso. En Lanzarote tampoco llueve mucho, pero no se recordaban años como este»
No todas las bodegas arrancan al mismo tiempo
En Bodega Erupción, su fundadora, Amor López, todavía espera unos días antes de comenzar la vendimia. Explica que llevan jornadas tomando muestras para determinar el momento óptimo de recolección y que, salvo un episodio de calor extremo, no prevén empezar hasta la próxima semana.

«Posiblemente vamos a empezar la semana que viene porque aún queda un poquito para tener las condiciones apropiadas tanto de grado probable alcohólico como del resto de parámetros que para mí son críticos»
La elaboradora asegura que, por el momento, la evolución del viñedo coincide con las previsiones que habían comunicado al Consejo Regulador. «Estamos en las fechas que habíamos estimado. Solo podría cambiar si llegara una ola de calor que precipitara la maduración, pero afortunadamente no ha sido así.»

López recuerda que, al trabajar únicamente con uva propia, pueden decidir el momento exacto de la vendimia en función del estado de cada parcela. «Como somos viticultores y bodegueros, tenemos el control desde el viñedo. No dependemos de uva de terceros.»
Además, la recolección se prolongará durante varias semanas debido a la diversidad de parcelas y variedades. «Empezaremos con la malvasía volcánica y después irán llegando la Diego y la Moscatel. Tenemos muchos minifundios y hacemos una vendimia parcelaria para recoger cada finca en su momento óptimo.»
El calor obliga a vigilar la maduración
La situación mantiene en alerta a los viticultores, pendientes de la evolución de unas temperaturas que podrían superar los 34 grados en el archipiélago. No obstante, Fernández confía en que el alisio ayude a suavizar las máximas. En su caso, además, la vendimia siempre comienza antes que en otras bodegas de la isla.

«Me gusta vendimiar un poco antes. Hay bodegas que todavía esperarán una semana más porque cada elaborador busca un punto distinto de maduración y un grado alcohólico diferente»
Su estrategia también difiere en la forma de recoger la uva. Mientras las grandes bodegas suelen vendimiar por variedades, Fernández prefiere recolectar conjuntamente la malvasía volcánica y el listán blanco, ya que muchas parcelas tradicionales mezclan distintas variedades y así evita que el viticultor tenga que entrar varias veces en la misma finca.
Una cosecha marcada por el mildiu
Si las lluvias hacían presagiar inicialmente una campaña abundante, la humedad también trajo consigo uno de los principales problemas sanitarios del viñedo, el mildiu. «Al principio se esperaba bastante producción porque las plantas venían con mucho racimo, pero al ser un año lluvioso hubo bastante mildiu. En algunas zonas cogió a viticultores un poco despistados y se llevó parcelas completas», lamenta Fernández.
En Bodega Erupción, sin embargo, lograron controlar la enfermedad gracias al seguimiento constante del viñedo.

«Hemos tenido mucha suerte, pero también mucho trabajo. Al dedicarnos directamente al mantenimiento de las viñas pudimos adelantar los tratamientos y acortar los ciclos de aplicación. El problema es que alrededor hay muchos viñedos abandonados y eso aumenta el riesgo de contagio, señalaban desde Bodega Erupción.
Aun así, Fernández considera que, si el calor no provoca nuevas pérdidas, la isla podrá cerrar una campaña «normal y buena». Una previsión que coincide con la manejada por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de Lanzarote.
Su presidente, Jorge Rodríguez, explica que las primeras estimaciones apuntaban a una vendimia cercana a los tres millones de kilos, pero finalmente la cifra se rebajará hasta 2,5 millones debido precisamente a las enfermedades fúngicas registradas durante la primavera.

«Cuando empezó el año teníamos una previsión superior pero lo vamos a dejar en dos millones y medio porque en primavera hemos tenido muchísimas incidencias de enfermedades, sobre todo fúngicas»
Rodríguez reconoce que la primavera ha sido completamente atípica para la viticultura lanzaroteña. «No estamos acostumbrados a tener unas condiciones climáticas tan húmedas, sobre todo en esa época.»
Las bodegas se preparan para una vendimia más abundante
Pese a las incidencias sanitarias, Amor López reconoce que la cosecha será muy superior a la de los dos últimos años, hasta el punto de que han tenido que recuperar depósitos y reorganizar la bodega.
«Estamos hasta preocupados porque no sabemos si vamos a tener espacio para todo lo que viene. Hemos estado limpiando tanques y rescatando otros que teníamos guardados porque esperamos bastante más producción.»
La elaboradora recuerda que las dos campañas anteriores fueron especialmente duras.
«El año pasado y el anterior fueron devastadores. En 2024 recogimos alrededor de un 40 % menos y en 2025 la caída rondó el 80 %. Este año, en cambio, sí ha llovido y viene abundancia.»








