Natalia Lozano
El sector agrícola se mantiene en alerta viendo la subida de combustibles y fertilizantes, una situación que empieza a preocupar al sector. Denuncian una subida “especulativa” del precio del gasóleo agrícola y de los fertilizantes en España tras el estallido del conflicto en Oriente Medio entre Estados Unidos, Israel e Irán. Según el informe difundido por la organización agraria Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en menos de una semana el gasóleo agrícola ha pasado de 0,85 a 1,20 euros por litro. Esto supone un incremento de 0,35 euros por litro (+41%. Mientras que la urea, uno de los fertilizantes nitrogenados más utilizados, ha subido de 500 a 600 euros por tonelada (+20%).
Incremento en los costes agrícolas
Sostienen que este incremento no responde a una escasez real de producto, sino a una subida basada en expectativas de mercado. La organización explica que el combustible y los fertilizantes que actualmente se venden a los agricultores fueron adquiridos antes del inicio del conflicto. Por lo que los precios que pagan ahora reflejan un posible riesgo futuro y no un aumento real del coste del suministro existente.
En este sentido, el responsable de producción agrícola de COAG, Andrés Góngora, habla directamente de “especulación” en el mercado de insumos agrarios. “Ahora mismo lo que estamos viendo y denunciando se está cumpliendo. Hoy me hablaban de que en plásticos agrícolas ya se ha hecho una subida generalizada también”, señala.
El informe también cuestiona los argumentos utilizados para justificar estas subidas. En el caso del gasóleo, se apunta al posible impacto de un bloqueo del Estrecho de Ormuz sobre el petróleo mundial. Sin embargo, COAG recuerda que España importa más del 75% de su crudo de países que no dependen de esa ruta marítima. Entre ellos Estados Unidos, Nigeria o México, mientras que solo una parte limitada procede del Golfo Pérsico.

En cuanto a los fertilizantes, la organización señala que los principales proveedores de nutrientes nitrogenados para el campo español son países como Marruecos, Argelia, Egipto o Rusia, que no dependen del Estrecho de Ormuz. La participación de Irán en el suministro de urea a España es, según el informe, muy limitada.

Preocupación en el sector
Según explica Góngora, en el sector existe preocupación por el encarecimiento de los insumos, pero no por una posible falta de producto. “El agricultor puede hacer poco. Hay alguno que está haciendo acopio y hay cierta preocupación, sin embargo, no se traslada ninguna sensación de desabastecimiento, sino todo lo contrario. Nadie habla de que vaya a haber un desabastecimiento. Suben los precios y eso preocupa, pero no por falta de producto”, afirma.
COAG explica que el aumento de precios responde a un mecanismo habitual en los mercados internacionales. Cuando estalla un conflicto en zonas productoras de energía o materias primas, los mercados de futuros reaccionan anticipando posibles problemas de suministro. A partir de ahí, los distribuidores ajustan sus precios al valor de mercado del momento, aunque el producto que tienen almacenado se haya comprado previamente a precios más bajos.
Además, desde la organización agraria recuerdan que el consumo reciente de fertilizantes ha sido reducido debido a las lluvias de las últimas semanas. “Esto que hay ahora es producto que ya se tenía y venimos de un ciclo de lluvia en el que no se podía entrar con la maquinaria al campo ni aplicar fertilizante. Han sido dos meses con poco consumo”, explica Góngora, quien añade que algunos agricultores podrían optar ahora por almacenar producto ante la incertidumbre.
Impacto económico
La organización advierte de que el impacto económico para el sector agrario puede ser muy elevado. El campo español consume cada año alrededor de 2.000 millones de litros de gasóleo agrícola y cerca de 1,9 millones de toneladas de urea. Con los precios actuales, el sobrecoste estimado alcanzaría los 890 millones de euros anuales, unos 700 millones por el combustible y 190 millones por los fertilizantes, lo que equivale a unos 2,4 millones de euros diarios.
A nivel de explotación agraria, el informe estima que una explotación cerealista de 150 hectáreas podría asumir un sobrecoste cercano a los 8.850 euros anuales solo por el encarecimiento del gasóleo y la urea.
Ante esta situación, COAG reclama que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia investigue de oficio la formación de precios en la distribución de carburantes y fertilizantes agrícolas. Asimismo, pide al Gobierno y a la Comisión Europea que activen mecanismos de seguimiento y control de los márgenes en la cadena de suministro para evitar posibles prácticas especulativas que perjudiquen al sector agrario.
Organizaciones agrarias
Desde la organización agraria UPA (Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos) también denuncian que los operadores petrolíferos están disparando los precios del gasóleo agrícola de forma desmesurada e injustificada. Reclaman al Gobierno que intervenga urgentemente. Desde que comenzó la guerra abierta en Oriente Medio, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la respuesta del país del golfo pérsico, agricultores y ganaderos han empezado a recibir ofertas de sus distribuidores “totalmente inasumibles e injustificadas”, según denuncia la organización agraria.
ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores) alerta de que la escalada de precios provocada por la tensión internacional está teniendo un impacto directo en los costes de producción de agricultores y ganaderos. Solo el encarecimiento del gasóleo agrícola y de los fertilizantes supone más de 41 millones de euros adicionales cada semana para el sector. Lo que equivale a casi 6 millones de euros diarios que salen del bolsillo de los productores. La subida llega además en plena campaña de abonado de cobertera, entre finales de invierno y primavera. Uno de los momentos del año en los que más fertilizantes se utilizan en los cultivos, lo que multiplica el impacto económico sobre las explotaciones agrarias. ASAJA lamenta que el MAPA no esté planteando medidas urgentes para aliviar el impacto en un sector con graves problemas de rentabilidad.
Unión de Uniones denuncia también que el gasóleo agrícola ha vuelto a encarecerse de forma inmediata en los días posteriores al estallido del conflicto en Oriente Medio. “No respondiendo a factores de mercado sino a especulación. En este sentido, se está reproduciendo un patrón que el sector conoce demasiado bien. Ante cualquier tensión internacional, los precios suben con rapidez, cuando la situación se estabiliza, las bajadas son lentas y parciales”. “Ya lo conocemos. Cada vez que hay una crisis el gasóleo sube como la espuma y cuando se modera baja como una pluma y mientras tanto, el agricultor paga la factura de esta especulación”, señalan desde la organización.







