Natalia Lozano
El sector del aceite de oliva español afronta 2026 con optimismo tras las últimas novedades comerciales y los datos de producción publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Así lo ha explicado Rafael Pico, director de Asoliva, Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva, quien valora de forma positiva tanto la evolución de la campaña como los avances, aunque con algo de incertidumbre, en los acuerdos internacionales.

Retraso en la ratificación de Mercosur, pero buenas perspectivas
El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur atraviesa actualmente una fase de incertidumbre. Aunque fue firmado hace algo más de un mes, en el momento de su ratificación se decidió elevarlo al tribunal europeo para que evalúe si cumple con todos los requisitos exigidos por la UE. Este proceso podría retrasar su entrada en vigor entre uno y dos años.
Pese a ello, Pico considera que el balance es positivo para el aceite de oliva español. “Para los aceites de oliva, todo lo que sea apertura de mercado es bueno”, señala. En concreto, el acuerdo contempla que los aranceles desde los países de Mercosur hacia la UE desaparecen desde la firma del acuerdo. En cambio, “para las exportaciones de la UE a Mercosur se establece una desescalada progresiva del 15% en el caso de los aceites de oliva y del 4% para los orujos”, señala.
Desde Asoliva se resta preocupación a la competencia potencial. “Los países de Mercosur cuentan con producciones reducidas en comparación con España. Argentina produce en torno a 30.000 toneladas (con 31.500 hectáreas), mientras que Brasil apenas alcanza cifras testimoniales y depende en gran medida de las importaciones” asegura Pico. En contraste, España produjo la pasada campaña 1,42 millones de toneladas.
“Entendemos que no va a ser un elemento competitivo para España porque su producción es muy pequeña comparada con la nuestra. Somos muy competitivos en costes”, subraya Pico. Además, considera que otros sectores agrícolas pueden verse más afectados, mientras que el aceite de oliva saldría beneficiado por la rebaja arancelaria.
“Brasil se perfila como el mercado más interesante dentro del bloque”. Es uno de los principales importadores mundiales de aceite de oliva y no cuenta con producción suficiente para abastecer su consumo interno. “Se intentará ganar cuota de mercado en Brasil a raíz del acuerdo”, apunta el director de Asoliva.
Desescalada arancelaria en cinco años en la India
En paralelo, la UE ha cerrado un acuerdo con India tras dos décadas de negociaciones. En esencia, el planteamiento es similar al de Mercosur, aunque con matices relevantes.
India importa alrededor de 10.000 toneladas de aceite de oliva al año, de las cuales unas 9.000 proceden de España. Actualmente, “aplica aranceles de entre el 40% y el 45%, dependiendo de la calidad del producto. El nuevo acuerdo prevé una desescalada progresiva de esos aranceles en un plazo de cinco años, con una reducción aproximada de nueve puntos porcentuales anuales hasta su eliminación total”, señala.
Según Pico, esta rebaja podría traducirse en una reducción del precio final cercana al 25%, ampliando así el número de consumidores con acceso al producto. “Cuando bajas el coste, se amplía el abanico de consumidores, y eso va a beneficiar a España porque es el mayor exportador y líder en ese mercado”, explica.
Además de su uso gastronómico, en India el aceite de oliva tiene una importante aplicación en el sector cosmético, lo que abre nuevas oportunidades de crecimiento.
Una campaña marcada por las lluvias y los retrasos
En cuanto a la campaña actual, el último informe del Ministerio cifra la previsión de producción en 1.380.000 toneladas. A 31 de enero, se habían producido ya 1.044.000 toneladas, tras sumar 321.000 toneladas en el mes de enero.
Las intensas lluvias de diciembre y enero han provocado retrasos en la recolección, aunque el sector confía en que el volumen pendiente pueda recogerse en febrero y marzo. “Ha habido pérdidas por los temporales, pero creemos que es mayor el retraso que el impacto real en producción. Esperamos que se cumpla la previsión del Ministerio”, señala Pico.
El sector recuerda que llega tras dos campañas muy cortas, 2022-2023 y 2023-2024. Marcadas por la sequía, que redujeron drásticamente la disponibilidad de aceite, incluso para exportación. Ahora, con una producción cercana a niveles medios, “España vuelve a contar con volumen suficiente para atender la demanda internacional”, asegura.
Liberalización como palanca de crecimiento
La conclusión que extrae Asoliva es clara, la liberalización comercial favorece a un país líder en producción de aceite de oliva y exportación como España. “Cuanto más liberalicemos el mercado, mejor nos irá”, afirma Pico.
A su juicio, la desescalada arancelaria no solo incrementará el consumo mundial de aceite de oliva, sino que debe convertirse en una palanca para mejorar la remuneración de toda la cadena de valor.
Con mejores perspectivas productivas y nuevos mercados en el horizonte, el aceite de oliva español afronta una etapa de expansión apoyada en su competitividad y liderazgo internacional.







