La campaña española de granada 2026 arranca con una previsión de 40.000-50.000 toneladas, una cifra similar a la de 2025 si la meteorología acompaña durante la recolección de las variedades Mollar y Wonderful, que comenzará a partir de la segunda semana de octubre.
El sector llega a esta campaña después de la recuperación registrada en 2025. Según los datos del Ministerio de Agricultura, la producción aumentó un 20,7% respecto a 2024, un año especialmente complicado por las condiciones meteorológicas y la incidencia de la plaga conocida como trips, que redujo la producción alicantina hasta unas 25.000 toneladas.
Una campaña condicionada por el calor
Las altas temperaturas vuelven a situarse entre los principales retos para el cultivo. En las explotaciones vinculadas al Proyecto Granatum Europa, se estima que alrededor del 20% de la cosecha podría no cumplir los estándares estéticos exigidos por el mercado en fresco debido a los daños externos provocados por el calor.
Pero una granada marcada por el sol no significa necesariamente una granada sin valor. Esa es precisamente una de las líneas de trabajo de Granatum Europa, un proyecto impulsado desde el campo por el agricultor Eduardo Vidal Maderas que lleva desde 2010 buscando nuevas vías para aprovechar la producción española.
“Como agricultor, cuesta aceptar que tras dedicar durante meses tierra, agua, energía y trabajo a producir una granada se considere que ha perdido todo su valor porque el sol ha marcado su piel”,
La alternativa pasa por destinar esa fruta a la elaboración de zumos y extractos ricos en punicalaginas, evitando que quede fuera de la cadena de valor por no cumplir los requisitos estéticos del mercado en fresco.
Una segunda salida para la fruta que no entra en el fresco
El Proyecto Granatum Europa nació en 2010 con el objetivo de dar valor a la granada cultivada en España y conectar agricultura, investigación científica, industria agroalimentaria y laboratorios.
La iniciativa trabaja en la transformación del fruto y en el aprovechamiento de diferentes partes de la granada. La fruta que no reúne las condiciones para su comercialización en fresco puede destinarse a zumo y a la obtención de extractos con alto contenido en punicalaginas.
“En lugar de considerarlo una pérdida, Granatum Europa aprovechará esa fruta para elaborar zumo y obtener extractos con alto contenido en punicalaginas”, señala Vidal.


La estrategia busca convertir así un problema habitual para el agricultor —la fruta que no encuentra salida en fresco— en una oportunidad para generar valor añadido.
Además, la piel de la granada concentra compuestos fenólicos como punicalaginas, elagitaninos, antocianinas y otros polifenoles, lo que abre nuevas posibilidades de aprovechamiento y transformación.
La ciencia pone el foco en la granada
El interés científico por la granada ha aumentado en los últimos años y se extiende a ámbitos relacionados con el riesgo cardiovascular y metabólico, la presión arterial, el metabolismo de lípidos y glucosa, la microbiota intestinal, la inflamación, la función cognitiva, el envejecimiento, el ejercicio físico y la salud articular, entre otros.
Para Vidal, una de las fortalezas del proyecto es precisamente la proximidad entre el campo y el tejido científico e industrial.
“Tenemos algo especialmente valioso: cerca de los cultivos de la granada se encuentran universidades, centros de investigación, industrias agroalimentarias y laboratorios capaces de estudiar, transformar y desarrollar nuevos productos a partir de ella, conectando campo, ciencia e industria”, apunta.
Aprovechar toda la fruta para generar más valor
El planteamiento de Granatum Europa va más allá de encontrar una salida comercial para la fruta que no entra en el mercado en fresco. El objetivo es avanzar hacia un aprovechamiento integral de la granada, reduciendo desperdicios y dando utilidad a partes del fruto que tradicionalmente se han considerado subproductos. La estrategia cobra especial importancia en campañas como la actual, en las que las altas temperaturas pueden aumentar el porcentaje de fruta que pierde valor comercial únicamente por su aspecto exterior.
“En 2010 empezamos hablando de aprovechar mejor la granada. En 2026 este planteamiento ya no es solamente una cuestión de innovación, es una cuestión de sostenibilidad y de futuro para nuestra agricultura”, apunta Vidal.
La campaña 2026 afronta así el reto de adaptarse a unas condiciones climáticas cada vez más exigentes y, al mismo tiempo, de conseguir que una mayor parte de la producción siga generando valor aunque no pueda llegar al mercado en fresco.







