Natalia Lozano
La actual campaña de la fresa en la provincia de Huelva ha comenzado con más dificultades de lo habitual debido a las adversas condiciones meteorológicas registradas durante el invierno. Así lo ha explicado la Freshuelva, la Asociación Onubense de Productores y Exportadores de Fresa, que señala que las lluvias persistentes y el viento registrados entre enero y comienzos de febrero han condicionado el ritmo inicial de producción.
Desde la organización, Rafael Domínguez, gerente de Freshuelva, explica que “la campaña ha tenido un inicio más complicado de lo habitual”, ya que durante varias semanas se produjo “un tren de borrascas con lluvias persistentes y episodios de viento que afectaron al ritmo normal de producción”. Esta situación provocó que, en las primeras semanas, los volúmenes fueran “sensiblemente inferiores a los de otros años”.

Según indica Domínguez, algunas empresas llegaron a situarse “muy por debajo de las cifras de la campaña pasada, incluso con diferencias cercanas al 50% en determinados momentos”. A ello se sumó el aumento del destrío provocado por la humedad, lo que obligó a realizar “una selección mucho más estricta de la fruta”.
No obstante, la situación ha comenzado a mejorar desde mediados de febrero. “Ahora estamos teniendo unas condiciones meteorológicas mucho más favorables”, señalan desde la asociación, lo que está permitiendo que las plantas recuperen progresivamente su capacidad productiva. “Nuestro objetivo es seguir incrementando los volúmenes sin renunciar nunca a los estándares de calidad que caracterizan a los frutos rojos de Huelva”, subrayan.
Daños en infraestructuras y retrasos en la recolección
Las lluvias intensas y las fuertes rachas de viento también provocaron incidencias en numerosas explotaciones agrícolas. Según explica el gerente de Freshuelva, “en algunos casos hubo daños en infraestructuras agrícolas, como túneles y macrotúneles, con plásticos rotos o estructuras afectadas por el viento”.
Estas incidencias obligaron a los productores a realizar reparaciones antes de retomar la actividad con normalidad, lo que derivó en retrasos en la recolección y en la entrada de fruta en los mercados. Además, el exceso de humedad tuvo un impacto directo en el cultivo, ya que “incrementa los destríos y reduce la fruta comercializable”, asegura Domínguez.
A pesar de estas dificultades iniciales, el cambio meteorológico de las últimas semanas está favoreciendo la recuperación del cultivo. “Desde mediados de febrero el tiempo ha cambiado hacia un escenario mucho más estable y primaveral”, explican desde la organización, lo que está permitiendo que “la producción vaya entrando de forma progresiva en los mercados durante el mes de marzo y esperamos que abril también se desarrolle de forma favorable”.
La subida de costes presiona la rentabilidad del sector
A las dificultades climatológicas se suma el incremento generalizado de los costes de producción, que continúa siendo uno de los principales desafíos para el sector. Desde Freshuelva advierten de que “en los últimos años hemos visto subidas importantes en energía, fertilizantes, materiales agrícolas, transporte o mano de obra, y eso repercute directamente en la rentabilidad de las explotaciones”.
La combinación de mayores costes y un inicio de campaña con menor producción ha incrementado la presión sobre los márgenes de los agricultores. “Si a ese escenario le sumamos un inicio de campaña con menores volúmenes por motivos climatológicos, la presión sobre los márgenes del productor es aún mayor”, explica.
Además, algunos agricultores han tenido que afrontar gastos adicionales para reparar infraestructuras dañadas por el temporal, lo que ha supuesto un nuevo esfuerzo económico para las explotaciones.
En cuanto a la comercialización exterior, el descenso inicial de la producción también tuvo su reflejo en las exportaciones. “El descenso inicial de la producción se tradujo también en menores volúmenes enviados a los mercados europeos durante las primeras semanas”, señalan desde la asociación. No obstante, destacan que la demanda se mantiene sólida y confían en que “conforme avance la campaña y aumente la producción, podamos recuperar progresivamente el ritmo habitual de suministro”.
Alemania, principal destino de los frutos rojos
Los mercados internacionales continúan siendo clave para el sector onubense de los frutos rojos. Más del 80% de la producción se destina a la exportación, principalmente a países de la Unión Europea.
Entre los principales destinos destaca Alemania, que concentra aproximadamente un tercio de las exportaciones, seguido de Francia, Reino Unido, Países Bajos e Italia. Se trata de mercados consolidados en los que, según subraya Freshuelva, el consumidor reconoce “la calidad, la seguridad alimentaria y la regularidad en el suministro de los berries de Huelva”.
La asociación destaca también el esfuerzo que está realizando el sector en materia de innovación varietal para ampliar los calendarios de producción y adaptarse mejor a las demandas del mercado europeo.
Retos de futuro: mano de obra, agua y desinfección de suelos
Desde Freshuelva advierten de que, pese al liderazgo europeo del sector, existen varios retos estructurales que deberán abordarse para garantizar su futuro.
Entre ellos destacan, en primer lugar, la disponibilidad de mano de obra. “La recolección de frutos rojos requiere mucha mano de obra en periodos muy concretos del año”, señalan desde la organización, por lo que consideran fundamental que los mecanismos de contratación funcionen con agilidad. En este sentido, Domínguez apunta que “el sistema de contratación en origen ha demostrado ser una herramienta eficaz, pero necesita estabilidad y coordinación administrativa para evitar retrasos o incertidumbres”.
Otro de los asuntos clave es el agua, considerada una cuestión estratégica para toda la provincia de Huelva. Desde Freshuelva insisten en la importancia de impulsar infraestructuras hidráulicas como la presa de Alcolea, el túnel de San Silvestre o las canalizaciones para el trasvase del Condado.
“El agua es una necesidad estructural para el futuro del territorio”, subrayan, ya que estas infraestructuras permitirían garantizar recursos hídricos suficientes no solo para la agricultura, sino también para el abastecimiento de la población y el desarrollo industrial.
Por último, la organización destaca la importancia de la desinfección de suelos para la sostenibilidad del cultivo. “La desaparición de determinadas herramientas fitosanitarias está generando dificultades”, advierten, por lo que consideran imprescindible que exista reciprocidad dentro de la Unión Europea para que los productores españoles puedan trabajar “en igualdad de condiciones con otros países competidores”.







