La campaña de la naranja comienza a tomar impulso en La Rinconada (Sevilla) con un escenario de mayor disponibilidad de fruta, pero también con incertidumbre comercial. La producción prevista por los agricultores supera ampliamente la de la pasada temporada y, por el momento, los compradores mantienen cierta cautela antes de cerrar nuevas operaciones. Así lo explica Antonio Jiménez, agricultor de cítricos de la localidad sevillana, que apunta a una campaña que podría resultar aceptable para el productor si las cotizaciones se mantienen en niveles rentables.
“A priori, la campaña de la naranja convencional está un poquito parada”, señala Jiménez, que atribuye esta ralentización a la abundancia de fruta disponible. Según sus estimaciones la producción aumentará.
«Por nuestra zona la producción será aproximadamente un 25 % superior a la del año pasado, aunque este incremento no debe interpretarse necesariamente como una situación de sobreproducción»
“Hay que esperar también cómo rompe la cítrica”, explica el agricultor, en referencia a la evolución del mercado de la naranja destinada a la industria del zumo. La capacidad de absorción de este canal será determinante para repartir la oferta y evitar que toda la presión recaiga sobre el mercado de fruta fresca.
Precios de 25 a 30 céntimos en convencional
En el campo, las primeras operaciones de naranja convencional se están cerrando, según Jiménez, entre los 25 y los 30 céntimos por kilo. “Son cotizaciones inferiores a las registradas en la campaña anterior, cuando los precios alcanzaron los 38-40 céntimos, aunque entonces la producción fue considerablemente menor”, reconoce.
Para el agricultor, la clave estará en que las cotizaciones no bajen de los 25 céntimos por kilo.
“Si la naranja no baja de 25 céntimos, se puede tirar para adelante y tener una buena campaña”
Jiménez considera que el resultado final podría situarse en un término medio. “Yo preveo una campaña de regular a buena, pero una campaña para el agricultor pasable”, resume. No espera una temporada sobresaliente en precios, pero sí una evolución que permita sostener la actividad si el mercado responde y los costes no absorben los ingresos adicionales.
El aumento de la producción puede compensar, al menos parcialmente, unas cotizaciones más moderadas. El propio agricultor señala que algunas parcelas que el año pasado ofrecieron rendimientos muy inferiores podrían alcanzar ahora los 30.000 kilos por hectárea, una diferencia que modifica de forma sustancial las cuentas de la explotación.
El calor retrasa la maduración y el color
A la incertidumbre comercial se suma el comportamiento meteorológico. Las temperaturas elevadas están retrasando la maduración y la adquisición del color característico de la fruta, por lo que el arranque de la recolección resulta desigual.

Mientras las parcelas más adelantadas comienzan a suministrar naranja, otras todavía necesitan tiempo para alcanzar las condiciones adecuadas de comercialización. En algunos casos, la fruta se recoge y se introduce en cámaras para completar el proceso de desverdizado, una práctica que permite obtener el color comercial requerido.
La naranja navelina, una de las variedades tempranas de referencia en la zona, cuenta con una ventaja: su versatilidad comercial.
“La navelina aquí no sobra ni falta, porque es muy polivalente: lo mismo vale para zumo que para fresco”
Esta doble salida puede resultar especialmente importante en una campaña en la que los mayoristas no parecen tener la misma urgencia por cerrar compras que en temporadas con una oferta más ajustada.
La naranja ecológica alcanza los 38 céntimos
Frente a la situación de mayor presión en el mercado convencional, la naranja ecológica ofrece, por ahora, un comportamiento más favorable en la explotación de Jiménez. El agricultor sitúa las operaciones de este segmento en torno a los 37-38 céntimos por kilo, por encima de las cotizaciones de la naranja convencional.
“El ecológico va muy bien”, asegura. A su juicio, este sistema de producción presenta una ventaja comercial cuando el mercado convencional pierde valor, ya que puede mantener un diferencial de precio que compense parte de las exigencias y limitaciones del cultivo.

El agricultor estima que la diferencia puede rondar los diez céntimos por kilo cuando la naranja convencional se vende a precios bajos, aunque el diferencial depende de la situación de mercado y de las operaciones concretas.
También destaca el interés creciente de los compradores europeos. Alemania, Bélgica y Países Bajos figuran entre los destinos de la naranja española, y Jiménez percibe una mayor valoración del producto ecológico fuera de España que en el mercado nacional.
“Yo creo que el ecológico va a ir al alza, porque se valora más”, sostiene. No obstante, advierte de que la conversión no resulta sencilla para todas las explotaciones.
“Las características del suelo, la disponibilidad de nutrientes y las exigencias de control condicionan la viabilidad del cultivo en ecológico»
Europa, clave para dar salida a la cosecha
La comercialización exterior seguirá siendo un factor decisivo para el sector. La naranja española tiene presencia en distintos mercados europeos, pero el ritmo de las compras dependerá de la demanda y de la cantidad de fruta disponible.
El contexto nacional refleja precisamente esa dualidad entre producción y comercialización. Según los datos del Ministerio de Agricultura correspondientes a la campaña 2023-2024, España exportó 2,34 millones de toneladas de cítricos entre septiembre de 2023 y abril de 2024, un 3,1 % menos que en la campaña anterior. Sin embargo, el valor de esas ventas ascendió a 2.662 millones de euros, un 1,6 % más que en el periodo precedente.







