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La campaña del maíz avanza con buenas perspectivas, pero la preocupación por la araña roja centra el debate fitosanitario

El maíz encara una fase decisiva de su desarrollo con perspectivas productivas favorables, aunque la sanidad vegetal y la gestión de plagas mantienen en alerta al sector

Natalia Lozano

La campaña del maíz 2026 avanza con unas perspectivas agronómicas favorables en gran parte de las zonas productoras españolas, gracias a unas reservas hídricas más cómodas que en años anteriores y a unas condiciones meteorológicas que han favorecido el desarrollo vegetativo del cultivo. Sin embargo, la preocupación por el control de la araña roja y la reciente negativa del Ministerio de Agricultura a autorizar de forma excepcional la materia activa abamectina han abierto un intenso debate en el sector.

El ingeniero agrónomo José Ramón Díaz de los Bernardos considera que el potencial productivo es positivo. «Si no aparecen problemas graves de araña roja y el riego se mantiene con normalidad, el potencial productivo de la campaña 2026 es bueno».

José Ramón Díaz de los Bernardos

No veo, por ahora, indicios de una mala cosecha por cuestiones agronómicas. La incertidumbre está más en la sanidad vegetal y en la rentabilidad económica que en el estado actual del cultivo»,

A comienzos de junio, “la mayor parte de las parcelas sembradas entre marzo y abril se encuentran entre los estados de seis y doce hojas, mientras que las siembras más tardías están finalizando la fase de implantación. La nascencia ha sido, en términos generales, satisfactoria gracias a la disponibilidad de agua en numerosas zonas de regadío”, reconoce.

La preocupación por la sanidad vegetal

La principal inquietud del sector se centra actualmente en la gestión de la araña roja (Tetranychus urticae), una de las plagas más problemáticas para el maíz en condiciones de altas temperaturas y estrés hídrico.

Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura ha mostrado públicamente su rechazo a la decisión del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de denegar la autorización excepcional de la abamectina, una materia activa que considera esencial para el control de la plaga.

La organización agraria denuncia que la medida deja a los agricultores «sin herramientas eficaces» para combatir una plaga que puede provocar importantes pérdidas de producción y daños irreversibles en las explotaciones. Asimismo, advierte de que la acumulación de restricciones fitosanitarias está afectando directamente a la sanidad vegetal, la rentabilidad de las explotaciones y la competitividad del sector frente a otros productores europeos.

Según la entidad, la ausencia de alternativas con una eficacia comparable sitúa a los productores extremeños en una posición de especial vulnerabilidad durante la actual campaña.

En este contexto, Díaz de los Bernardos explica que la preocupación del sector tiene una base técnica evidente. «A día de hoy, el problema es precisamente que no existe una alternativa que sustituya completamente a la abamectina en maíz con la misma eficacia, coste y facilidad de aplicación, motivo por el que organizaciones agrarias de Aragón, Navarra y Extremadura están pidiendo autorizaciones excepcionales».

No obstante, también recuerda que la dependencia de una única materia activa supone un riesgo para el futuro. «Depender prácticamente de una sola materia activa es una situación muy frágil. A largo plazo, incluso aunque se siguiera autorizando, existe el riesgo de aparición de resistencias. Por eso los proyectos actuales están intentando desarrollar soluciones basadas en control biológico y manejo integrado».

Un debate que va más allá de la eficacia

El técnico considera necesario diferenciar entre la eficacia agronómica del producto y los motivos regulatorios que condicionan las autorizaciones excepcionales.

Asimismo, recuerda que la propia abamectina sigue recibiendo autorizaciones excepcionales en determinados cultivos y circunstancias, lo que demuestra que el debate es más complejo que una simple dicotomía entre un producto «bueno» o «malo».

«El verdadero problema de fondo es que muchas veces se retiran materias activas más rápido de lo que aparecen alternativas nuevas, ya sean químicas, biológicas o de manejo integrado. Ahí es donde surge el conflicto entre producción agraria, regulación y sostenibilidad económica para el agricultor», añade.

El maíz dulce afronta una realidad diferente

La situación, sin embargo, no afecta de la misma manera a todos los segmentos del sector. Desde la empresa El Campo, Adrián del Caz técnico de campo, explica que la incidencia de la araña roja suele ser menor debido a las características específicas de este cultivo.

«Realmente no es una de las plagas más importantes en el maíz dulce. Afecta mucho más al maíz grano y al maíz forrajero, especialmente en ciclos largos. Nosotros trabajamos con ciclos mucho más cortos y los efectos de la plaga muchas veces ni siquiera llegan a apreciarse», señalan desde la compañía.

El técnico destaca que la prevención sigue siendo la principal herramienta de control. La mayor parte del control de esta plaga son labores previas y buenas prácticas agrícolas.

» Una correcta gestión del riego es fundamental. Los encharcamientos generan el caldo de cultivo perfecto para que la araña roja se reproduzca, mientras que la eliminación de malas hierbas ayuda a evitar reservorios de la plaga».

Además, advierten de las dificultades que presenta el control químico una vez que la plaga se instala en el cultivo. «La araña roja suele situarse en el envés de las hojas, protegido de muchos tratamientos. En ocasiones se utilizan insecticidas sistémicos que no llegan a ser suficientemente efectivos contra la plaga, mientras que sí afectan a insectos depredadores beneficiosos».

Por ello, desde la empresa consideran prioritario favorecer la presencia de enemigos naturales y aplicar estrategias de manejo integrado. «En un ciclo de aproximadamente cien días, salvo circunstancias excepcionales, la araña roja difícilmente llega a comprometer la cosecha de maíz dulce. Cuando aparece suele hacerlo al final del ciclo, cuando la mazorca ya está formada, por lo que normalmente no tiene tiempo suficiente para provocar pérdidas significativas en la producción».

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