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¿Es rentable la producción de frutos rojos en Huelva?

Javier Hernández, gerente de Interfresa, sitúa la rentabilidad como el gran reto del sector tras una campaña desigual marcada por la meteorología y los costes

¿Es rentable producir frutos rojos en Huelva? La respuesta del sector pasa por un equilibrio cada vez más complejo entre producción, costes, agua, mano de obra y capacidad para ofrecer al mercado una fruta de calidad. Javier Hernández, gerente de Interfresa, no elude la cuestión y sitúa precisamente la rentabilidad como la principal condición para garantizar el futuro de una actividad estratégica para la provincia.

Javier Hernández, gerente de Interfresa.

«El principal desafío es asegurar que producir frutos rojos siga siendo rentable»

Para conseguirlo, considera necesario que los productores puedan afrontar cada campaña con una perspectiva razonable sobre «el agua disponible, los trabajadores necesarios y los costes que habrá que asumir».

La respuesta, por tanto, no depende de un único factor. El sector está introduciendo nuevas variedades, tecnología y mejoras en la gestión de las explotaciones, pero necesita también contar con recursos y planificación suficientes para que esas inversiones tengan sentido.

Una campaña desigual desde el principio

El balance de la campaña no ha sido homogéneo. El tiempo condicionó especialmente las primeras semanas, con daños en instalaciones y una pérdida de capacidad productiva en un momento importante para estar presentes en los mercados.

«El tiempo condicionó seriamente el comienzo de la campaña», explica Hernández.

La posterior mejora de las condiciones meteorológicas permitió recuperar actividad, aunque esa recuperación no fue igual para todas las explotaciones ni para todos los cultivos.

La fresa vivió uno de los arranques más complicados y consiguió recuperar volumen posteriormente. En frambuesa y arándano también se produjeron diferencias entre las distintas etapas de la campaña, mientras que la mora presentó una evolución favorable de su producción, aunque mantiene una dimensión menor dentro del conjunto de los frutos rojos.

A la meteorología se añadió la presión de los costes, un factor que ha complicado todavía más el escenario para los productores. Hernández destaca la capacidad de reacción del sector, pero evita ocultar la otra cara del balance: «No podemos restar importancia a las pérdidas y dificultades que han vivido muchos productores».

El agua: una cuestión que sigue pendiente

Si hay un elemento que condiciona la capacidad de planificar una explotación a medio plazo es el agua. La campaña de lluvias no ha eliminado, en opinión de Interfresa, una de las principales necesidades estructurales de Huelva.

«Una campaña de lluvias no puede hacernos olvidar las necesidades de agua que Huelva arrastra desde hace años», sostiene Hernández.

El sector está realizando esfuerzos para utilizar el recurso de una manera más eficiente, mejorar la gestión de las fincas y medir con mayor precisión el agua empleada en los cultivos. Pero desde Interfresa consideran que la adaptación de los productores necesita ir acompañada de infraestructuras hidráulicas y de una planificación que permita conocer con suficiente antelación los recursos disponibles.

La disponibilidad de agua, además, está directamente relacionada con la rentabilidad. Sin una previsión razonable, las empresas tienen más dificultades para decidir qué cultivar, cuánto invertir o cómo organizar la campaña.

Producir más no es suficiente

La transformación del sector también está cambiando la forma de entender la producción. La elección de una variedad ya no se basa únicamente en cuánto puede producir una planta.

«También se valora cuándo da fruto, cómo se comporta ante las condiciones de la finca y qué calidad ofrece al consumidor», explica el gerente de Interfresa.

La consecuencia es una producción más diversa y precisa, capaz de distribuir la oferta durante más meses y de adaptarse mejor a las necesidades de los mercados. Pero esta evolución exige también mayores niveles de conocimiento y decisiones cada vez más fundamentadas.

La investigación desarrollada en Huelva juega en este punto un papel importante. Hernández destaca la necesidad de acercar todavía más esa investigación a las necesidades concretas de los productores y de comprobar qué soluciones funcionan realmente bajo las condiciones de la provincia.

La tecnología se está incorporando también a la gestión de las explotaciones, especialmente cuando permite mejorar el uso de los recursos o tomar mejores decisiones. La experiencia de esta campaña ha dejado además otra conclusión: las fincas tendrán que estar cada vez mejor preparadas para responder a cambios bruscos del tiempo.

Una campaña también necesita trabajadores

La rentabilidad tiene otra variable y es la de disponer de los trabajadores necesarios para sacar adelante la producción. La mano de obra forma parte de la planificación de una campaña que necesita anticiparse a las necesidades de las explotaciones.

En este ámbito, Interfresa mantiene el PRELSI, el Plan de Responsabilidad Ético, Laboral, Social y de Igualdad, que desarrolla actuaciones de acompañamiento y mediación con los trabajadores y de seguimiento de las condiciones de alojamiento durante las campañas.

Esta dimensión laboral enlaza con otra de las cuestiones que Hernández considera importante para el futuro del sector: explicar mejor al consumidor qué hay detrás de una tarrina de frutos rojos.

No solo se trata de la fruta que llega al supermercado, sino de todo el proceso que permite producirla y comercializarla, desde el trabajo en las explotaciones hasta la gestión del agua y las medidas destinadas a reducir el impacto ambiental.

La calidad tiene que encontrar su precio

Si producir es cada vez más exigente, la otra parte de la ecuación es conseguir que el mercado valore ese esfuerzo. Hernández considera fundamental que «la calidad de nuestros frutos rojos encuentre una remuneración adecuada».

«La competitividad de Huelva no dependerá únicamente de cuánto produce, sino de su capacidad para mantener la confianza de los compradores«

Para ello, el sector tendrá que seguir ofreciendo calidad de forma constante, adaptarse a las demandas de cada mercado y cuidar el producto desde la finca hasta su destino.

«Huelva tiene experiencia y conocimiento acumulados», señala Hernández. El reto, añade, consiste en convertir ese conocimiento en ventajas que perduren incluso cuando cambien las condiciones climáticas o la competencia internacional.

Entonces, ¿es rentable?

La respuesta que dibuja Interfresa es sí, pero con condiciones. El sector tiene capacidad de adaptación, está introduciendo nuevas variedades, utiliza cada vez más tecnología y trabaja para hacer un uso más eficiente de los recursos. Además, mantiene una posición consolidada en los mercados internacionales.

Pero la rentabilidad no está garantizada de antemano. Depende de que las explotaciones puedan disponer de agua suficiente, trabajadores, costes asumibles y condiciones comerciales que permitan recuperar el valor de las inversiones realizadas.

Y también de que el consumidor reconozca ese valor. «Tenemos que saber contar esa realidad con claridad y respaldarla con hechos», apunta Hernández.

El futuro de los frutos rojos en Huelva pasa así por algo más que producir. Tendrá que producirse con precisión, adaptarse al clima, utilizar mejor los recursos y conseguir que la calidad tenga un retorno económico suficiente.

Porque, en última instancia, la pregunta no es solo si Huelva puede seguir produciendo frutos rojos, sino si podrá hacerlo de manera rentable en un escenario en el que cada campaña exige más capacidad de adaptación.

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