Natalia Lozano
Las intensas borrascas que han azotado España en las últimas semanas han provocado precipitaciones muy superiores a lo habitual, inundaciones, zonas agrícolas anegadas y serias dificultades para la actividad. Según datos preliminares del Colegio de Registradores, se cifra en más de 67.500 hectáreas de terreno y 2.822 fincas las afectadas por las inundaciones ligadas a estos temporales, especialmente en áreas rurales y agrícolas, con daños que aún se están cuantificando.
Aunque el impacto directo en la producción ganadera española aún no se ha consolidado en cifras oficiales completas, varias zonas, especialmente en el sur del país, han sufrido grandes inundaciones, lo que está afectando al pastoreo y a la producción de leche en explotaciones extensivas. En zonas de Andalucía los pastos inundados han obligado a muchos ganaderos a cubrir los costes de alimentación con piensos comprados, con un impacto económico importante.
En Castilla y León, la ganadería tradicional extensiva también sufre las consecuencias climáticas. Paula Alcalaya, joven ganadera de ovejas churras en Medina de Rioseco, describe cómo el campo llegó a estar completamente encharcado, impidiendo el pastoreo habitual de sus animales y complicando las tareas diarias en su explotación sin mecanizar. “La temporada ha sido larga y de abundantes lluvias. El campo estuvo tan encharcado que las labores con el tractor se volvieron prácticamente imposibles y tuvimos que mantener a las ovejas dentro más tiempo del recomendable, con los retos adicionales que ello implica para su bienestar físico y psíquico”, explica.

Campos encharcados y animales sin pastar
El campo ha llegado a estar completamente encharcado, imposibilitando el pastoreo durante días e incluso semanas. “En la explotación se dificultan los movimientos con el tractor y el suelo está todo embarrado, por lo que las tareas cotidianas se vuelven más complicadas”, detalla.
En un sistema semi extensivo como el suyo, donde las ovejas están acostumbradas a salir al campo y caminar a diario, la falta de pastoreo tiene consecuencias directas. “Me atrevería a decir que influye en la salud de todas las razas, pero en nuestro caso, que están habituadas a salir, es aún más notable. Pastar es beneficioso para su bienestar físico y psíquico. Al estar tantos días sin salir, tanto ellas como los perros pastores estaban alterados”.
La humedad constante también ha obligado a extremar las medidas sanitarias. “Ha habido que realizar una mayor limpieza en los patios para evitar enfermedades como el pedero por el exceso de humedad. Ahora debemos esperar a que se oree el terreno para poder sacar el abono con el tractor”, añade.
Más gasto en alimentación
La imposibilidad de sacar al ganado al campo ha tenido un impacto económico directo. Cuando las ovejas permanecen estabuladas, es necesario cubrir todas sus necesidades nutricionales con piensos, paja y forraje. “Cuando salen al campo, los animales buscan y comen las hierbas que necesitan, y el gasto en casa es menor. Todo alimento que consumen fuera es un ahorro para la explotación”, explica Paula.
Durante este periodo de lluvias, la alimentación ha tenido que ser completa y de alta calidad, lo que incrementa los costes. No obstante, en su caso concreto, la producción no se ha visto afectada. “A nosotros no nos ha repercutido porque solo ordeñamos a las que vendemos el lechazo y ordeñamos para casa. Como la alimentación ha sido buena en calidad y en cantidad, no han bajado la producción”.
Medidas de apoyo y posibles ayudas
Ante estos fenómenos meteorológicos de gran intensidad y sus efectos en la agricultura y la ganadería, el Gobierno ha aprobado importantes medidas de apoyo. Recientemente se anunciaron un paquete de ayudas de aproximadamente 7.000 millones de euros destinado a paliar los daños provocados por las borrascas en las regiones más afectadas, incluyendo compensaciones para viviendas, infraestructuras y también el sector agrario y pesquero, aunque el detalle definitivo de los importes específicos para ganaderos aún está por determinarse.
Además, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ya cuenta con mecanismos de ayudas extraordinarias tras episodios climáticos extremos, con pagos que pueden alcanzar entre 5.000 y 25.000 euros en función de la pérdida evaluada por entidades como Agroseguro.
Llamamiento al consumo local
Pese a las dificultades, Paula mantiene firme su compromiso con el campo y con una forma de vida que considera vocacional. En un contexto marcado por la inestabilidad climática y la escasez de relevo generacional, lanza un mensaje claro a la sociedad: “Que apoyen y valoren el producto de cercanía y la agricultura y ganadería familiar, que siempre se esfuerza por sobreponerse a las adversidades climáticas y de cualquier tipo. Somos quienes más nos preocupamos por el bienestar animal, la sostenibilidad y la conservación del medio rural”.
Mientras las administraciones afinan planes de ayuda y compensación tras las borrascas, historias como la de Paula reflejan el desafío diario de quienes sostienen la agricultura y la ganadería tradicional en España.







