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Las siembras de patata avanzan en Andalucía pese al calor y el fuerte aumento de los costes

Marco Román, responsable de la empresa Contagri, prevé que la superficie prevista quede prácticamente sembrada a finales de septiembre y reclama que el incremento de los costes tenga reflejo en el precio final

Las siembras de patata avanzan a buen ritmo en Andalucía y, si las condiciones se mantienen, prácticamente el 100% de la superficie prevista estará sembrada a finales de septiembre. Así lo señala Marco Román, responsable de la empresa andaluza Contagri, que, no obstante, advierte de que las elevadas temperaturas están condicionando el arranque de la campaña.

Las siembras van bien y seguramente que a final de septiembre se quede el 100% sembrado de lo que se siembra en Andalucía

Sin embargo, el agricultor mantiene la cautela ante el comportamiento de las temperaturas, que continúan siendo elevadas.

Sigue haciendo demasiado calor y esto puede afectar a que se pierda alguna semilla”, señala. La disponibilidad de agua permite mantener el cultivo, aunque será necesario recurrir a nuevos riegos para controlar la temperatura del suelo durante los primeros días, hasta que se produzca la emergencia de las plantas.

El calor, un factor clave en la nascencia

La preocupación por las temperaturas tiene especial relevancia en un cultivo como la patata. La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) señala que la temperatura óptima para el desarrollo de la patata se sitúa entre 13 y 18 ºC y advierte de que tanto el frío como el calor excesivo pueden afectar a su desarrollo. La humedad del suelo es, además, un factor fundamental para el cultivo.

En Andalucía, el calendario de producción permite cultivar patata prácticamente durante todo el año. La comunidad cuenta con unas 9.700 hectáreas de patata, según los últimos datos recogidos por la Junta de Andalucía, con Sevilla como principal provincia productora, al concentrar alrededor del 53% de la superficie, seguida por Cádiz, Granada y Málaga

Menos superficie de patata en España

Los últimos datos disponibles del Ministerio de Agricultura apuntan a una superficie nacional de 64.357 hectáreas de patata en 2026, un 3,2% menos que en la campaña anterior. No obstante, la superficie se mantiene un 3,8% por encima de la media de las últimas cinco campañas.

La patata temprana alcanza las 14.635 hectáreas, un 0,6% más que en 2025 y un 11,4% por encima de la media del último quinquenio. La superficie de patata extratemprana se sitúa en 2.396 hectáreas, mientras que la de media estación alcanza las 28.990 hectáreas y la tardía las 18.515 hectáreas.

En producción, el avance del MAPA sitúa la cosecha de patata extratemprana de 2026 en 58.502 toneladas, un 2,1% más que el año anterior, mientras que la patata temprana alcanza las 419.169 toneladas, un 1,3% más interanual.

“Es un auténtico disparate” el aumento de los costes

A la incertidumbre climatológica se suma otro de los principales problemas para los productores, el incremento de los costes de producción.

Es un auténtico disparate lo del aumento de los costes y, sin duda alguna, esto habrá que incluirlo en el precio del producto final

Para el responsable de Contagri, la energía y la mano de obra continúan siendo los principales costes de la explotación, aunque también apunta al fuerte incremento experimentado por los insumos.

Cautela ante la evolución del otoño

Román considera todavía prematuro realizar un balance de la campaña. La evolución meteorológica durante las próximas semanas será determinante para conocer cómo responde el cultivo.

Es muy pronto para hacer un balance, pero esperemos que tengamos un otoño bueno y que llueva bien

Una producción bajo programación

En cuanto a la variedad Verdete, Román explica que su producción responde a un modelo diferente al de otros cultivos, ya que la superficie se establece mediante acuerdos previos con los operadores.

El Verdete solo se siembra bajo programación con los distintos operadores”, señala. Se trata, según explica, de un cultivo con un nivel elevado de riesgo y cuya producción se realiza bajo programas cerrados.

Con las siembras avanzando y el calor todavía como principal condicionante en las primeras fases, el sector encara ahora unas semanas decisivas. La evolución de las temperaturas, la disponibilidad de agua y el comportamiento de las precipitaciones durante el otoño marcarán el desarrollo de una campaña que, a juicio de los productores, comienza con los costes como uno de sus principales desafíos.

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