Natalia Lozano
La campaña 2025/2026 de brócoli y coliflor ha estado marcada por el contraste entre el crecimiento de la demanda y las dificultades provocadas por la climatología. Las intensas lluvias y las inundaciones registradas durante el invierno afectaron a numerosas explotaciones, generando pérdidas de producción y problemas de calidad en algunas de las principales zonas hortícolas.
Pese a ello, el brócoli continúa consolidando su expansión gracias al interés creciente de los mercados nacionales e internacionales. Su vinculación con hábitos de alimentación saludables y la creciente profesionalización del sector han favorecido el aumento de la superficie cultivada en los últimos años.
Desde la cooperativa sevillana, Las Marismas de Lebrija, destacan que el desarrollo de este cultivo está estrechamente ligado a una mayor especialización agronómica y a la capacidad de ofrecer producto fresco con regularidad y garantías.
«La coordinación entre campo, central hortícola y mercado resulta determinante para responder a las exigencias comerciales»
Dos realidades en el campo
La campaña ha dejado resultados muy diferentes según las zonas. Mientras algunas parcelas sufrieron pérdidas importantes por el exceso de agua, “las explotaciones menos afectadas han obtenido producciones y calidades acordes con las previsiones iniciales”, indican desde la cooperativa. Esta situación ha obligado a agricultores y técnicos a adaptar continuamente los calendarios de recolección y las estrategias de manejo para minimizar daños y atender los compromisos comerciales.
Las consecuencias han sido desiguales. Mientras algunas explotaciones registraron pérdidas totales de producción, otras sufrieron dificultades para realizar las labores de recolección o vieron reducida la calidad comercial de parte de la cosecha. No obstante, allí donde las condiciones permitieron un desarrollo normal del cultivo, los resultados han sido satisfactorios.
«Los rendimientos obtenidos y la calidad alcanzada han demostrado que tanto el brócoli como la coliflor mantienen un elevado potencial productivo cuando las condiciones agronómicas son favorables»
Esta situación ha obligado a técnicos y agricultores a extremar la vigilancia de las parcelas y a adaptar continuamente las estrategias de manejo para minimizar daños y cumplir los compromisos comerciales adquiridos.
El auge del brócoli continúa

Para Las Marismas, el desarrollo del brócoli está muy ligado a la estrategia comercial de la cooperativa. «La capacidad de ofrecer producto fresco, con trazabilidad, calidad y servicio, permite avanzar en relaciones estables con clientes que valoran la regularidad y la capacidad de respuesta». El crecimiento de la superficie también viene acompañado de una mayor profesionalización del cultivo. «A medida que agricultores, técnicos y central hortícola acumulan experiencia, se gana seguridad en la planificación y en la entrega de producto».
La coliflor mantiene una posición estable

Frente al crecimiento experimentado por el brócoli, la coliflor continúa mostrando una evolución más equilibrada. Se trata de un cultivo consolidado dentro de la planificación de muchas explotaciones hortícolas, especialmente en las campañas de invierno. Su comportamiento durante esta campaña ha estado igualmente condicionado por las lluvias, aunque en las parcelas menos afectadas se han alcanzado niveles de calidad acordes con las exigencias del mercado.
Desde las Marismas de Lebrija consideran que «la estabilidad seguirá siendo la principal característica de este cultivo a corto plazo, con estrategias orientadas a optimizar calendarios de producción, calibres y variedades para adaptarse mejor a la demanda».
Rentabilidad bajo presión
El aumento de los costes de producción y el impacto de los fenómenos meteorológicos extremos siguen siendo los principales desafíos para el sector. Mano de obra, energía, transporte e insumos mantienen una elevada presión sobre los márgenes de los agricultores.
Ante este escenario, las cooperativas apuestan por reforzar la planificación, la especialización y la coordinación comercial para garantizar la viabilidad de cultivos que continúan ofreciendo oportunidades de crecimiento.
La campaña confirma así el buen potencial productivo y comercial del brócoli y la coliflor, aunque también evidencia la necesidad de adaptarse a un contexto climático cada vez más exigente.







