Se ha identificado un “margen real” de mejora de hasta 20 toneladas por hectárea para la campaña 26/27 de remolacha con tres palancas clave: adelantar la fecha de siembra a marzo‑abril, seleccionar las variedades más productivas “con tratamientos tempranos” y adoptar un riego de precisión mediante sondas y modelos satelitales “que permitan mantener el cultivo en la zona de confort hídrico” y de este modo evitar “déficits silenciosos” que restan toneladas.
Así lo ha señalado en Benavente el responsable de Agronomía de Azucarera, José Luis Velasco, para quien este año “es posible superar las 110 toneladas por hectárea”, lo que consolidaría a la remolacha “como un cultivo seguro, rentable y con un alto potencial de crecimiento en productividad”.
Velasco participaba en el encuentro organizado en la localidad zamorana por Agroteo, la empresa formada por agricultores y Azucarera para promover el cultivo de la remolacha.
Celebrado de la mano de Caser Seguros, en el encuentro se han abordado cuestiones de especial relevancia para el sector, como las recomendaciones agronómicas para la campaña 26/27 y el potencial productivo “excepcional” que tiene la remolacha.
Según la compañía, ese potencial viene avalado por los avances registrados en la última campaña, en la que se han logrado mejoras claras en rendimiento, “alcanzando medias de 91 toneladas por hectárea”.
La directora de Aimcra, Elba Rosique, ha incidido en la importancia de una “planificación integral” del cultivo para maximizar su productividad. Por eso ha subrayado factores decisivos, como la elección de la fecha de siembra para aprovechar al máximo la radiación solar, la selección varietal “adaptada a la rotación y al nivel de presión de malas hierbas”, así como garantizar una implantación uniforme.
Rosique ha ofrecido una serie de recomendaciones para optimizar el control de malas hierbas, plagas y enfermedades -incluida la cercospora- junto con la aplicación de riego de precisión, auditorías y seguimiento satelital. En ese sentido, ha destacado el papel de la investigación en la mejora de “la sostenibilidad, la eficiencia y la competitividad” del cultivo.
“La remolacha demuestra que, con conocimiento y buena gestión, cada hectárea puede alcanzar su máximo potencial”, subrayaba la directora de la Asociación para la Investigación de la Mejora del Cultivo de la Remolacha (Aimcra).
Rosique ha mencionado los 60 años que cumple la entidad: “No celebramos solo la longevidad de una asociación; celebramos la pervivencia de un sector que sabe adaptarse. Porque mientras haya un reto en el campo, habrá un técnico de Aimcra buscando la solución”.
Durante el encuentro de Benavente se ha presentado la nueva oferta de Azucarera dirigida a los cultivadores de remolacha, una propuesta “con mejor rentabilidad y mayor seguridad” que la de los cultivos alternativos.
Según las cuentas ofrecidas por Azucarera, los agricultores pueden obtener un beneficio neto de entre 1.500 y 2.500 €/ha, en función de sus producciones.
La oferta se ve además reforzada por incentivos como el pago por remolacha entera, el descuento fijo según histórico de cada agricultor, la bonificación por semilla para quienes sembraron con Azucarera la campaña anterior y el 100% de bonificación en semillas para resiembra en condiciones climáticas adversas.
“El agricultor sabe el precio desde antes de sembrar, convirtiendo a este cultivo en un referente de seguridad y tranquilidad”, apuntaba la directora agrícola, Salomé Santos.
Del mismo modo, la gerente de Agroteo, Ana García Zamarreño, subrayaba el compromiso de ofrecer a los socios “mayores oportunidades de rentabilidad y seguridad”, especialmente en un contexto de incertidumbre en los mercados agrarios.
“Nuestra apuesta por la digitalización y la modernización del cultivo permite que muchos productores incorporen tecnologías avanzadas y reduzcan costes, un factor clave en un contexto agrario cada vez más exigente”, señalaba García Zamarreño.







