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«Estamos expectantes porque el precio de la uva marcará el futuro de muchas explotaciones»

El viticultor Eutimio González asegura que el sector afronta la campaña con un viñedo en excelentes condiciones, pero pendiente de que el esfuerzo por producir una uva de mayor calidad se vea reflejado en el precio de la próxima vendimia

Natalia Lozano

La viña vive estos días uno de los momentos más importantes del ciclo vegetativo en la Ribera del Duero. Los viticultores están inmersos en labores de aclareo de racimos, deshojado y eliminación de los llamados «nietos», los brotes que no producen fruto, con el objetivo de concentrar la calidad de la cosecha. Sin embargo, detrás de este trabajo se esconde una creciente preocupación, producir menos uva supone asumir más costes sin que, por el momento, exista una mejora en el precio que reciben los productores.

En explotaciones de municipios como Fuentecén, en Burgos, las tareas se centran en reducir la carga de la cepa para adaptarse al nuevo límite fijado por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, que este año ha rebajado el rendimiento máximo autorizado de 7.000 a 6.300 kilos por hectárea. Una decisión encaminada a controlar la producción y mantener la calidad del vino, pero que obliga a eliminar alrededor de 700 kilos de uva por hectárea antes de la vendimia.

Los viticultores aseguran que esa reducción no es gratuita. El aclareo de racimos requiere mano de obra y supone un coste añadido que, de momento, no se refleja en el precio de la uva. «Si se nos exige hacer más calidad, esa calidad también debería pagarse», resume Eutimio González, viticultor de Fuentecén.

Una viña adelantada y en excelente estado

El estado sanitario también es bueno. “El calor ha reducido la presencia de enfermedades fúngicas y las cepas evolucionan de forma óptima”, señala el viticultor. Aunque advierte de que, si continúan las altas temperaturas, muchas parcelas necesitarán aportes de agua durante las próximas semanas. “No todas las explotaciones cuentan con sistemas de riego por goteo, por lo que la evolución meteorológica será determinante”, aclara.

La uva presenta ya tamaño guisante, una fase que este año llega entre dos y tres semanas antes de lo habitual debido a las altas temperaturas registradas durante las últimas semanas”.

“Más allá de la incertidumbre económica, el estado del viñedo es, por ahora, muy favorable»

El temor a que se rompa la cadena de valor

La principal inquietud del sector no está en el campo, sino en la rentabilidad de las explotaciones. Los productores consideran que la reducción de rendimientos solo será sostenible si va acompañada de un incremento del precio de la uva.

Temen que, si los ingresos no compensan el esfuerzo adicional que exige producir una uva de mayor calidad, muchos viticultores se vean obligados a reducir labores en las campañas futuras, lo que acabaría afectando a la excelencia que caracteriza a los vinos de la Ribera del Duero.

Además, González considera que “la actual situación responde a un exceso de producción acumulado en los últimos años, con más uva de la que demanda el mercado, lo que mantiene la presión sobre los precios. Por este motivo estamos expectantes a ver qué pasa con los precios en esta campaña”.

Un motor económico para el medio rural

La viticultura continúa siendo una de las principales actividades económicas de la Ribera del Duero y sostiene miles de empleos directos e indirectos en la comarca. En plena campaña de trabajos en verde, numerosas cuadrillas realizan labores de mantenimiento de las viñas, una actividad que genera empleo en los municipios rurales y mantiene viva la economía de la zona.

“en Fuentecén somos 250 habitantes, y ahora mismo un tercio de la población son inmigrantes que están trabajando en la viña, que tienen sus contratos en orden y que trabajan para que las viñas den la mejor calidad de uva”

El reto, insisten los productores, es que el esfuerzo realizado para obtener una cosecha de mayor calidad tenga también un reflejo en el precio, garantizando la viabilidad de quienes cultivan el viñedo y sostienen el origen de uno de los vinos más reconocidos de Castilla y León.

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