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InicioAguaEl exceso de lluvias amenaza cultivos clave en toda España

El exceso de lluvias amenaza cultivos clave en toda España

El denominador común en todas las zonas es la incertidumbre. El exceso de agua no solo amenaza la campaña actual, sino que está alterando los calendarios agrícolas y poniendo en riesgo la viabilidad económica de muchas explotaciones.

Natalia Lozano

El exceso de agua y los temporales que afectan a buena parte de España desde finales de otoño están marcando de forma muy negativa el arranque de la campaña agrícola. Desde Baleares y Canarias hasta Andalucía, Galicia, Castilla y León o el sureste peninsular, el exceso de agua está retrasando las siembras, impidiendo la entrada a las parcelas y poniendo en riesgo cultivos clave como la patata, la zanahoria o los cereales de invierno.

Andalucía: inundaciones y una campaña de patata “casi perdida”

La situación es especialmente crítica en Andalucía, sobre todo en la provincia de Cádiz. Allí, la campaña de patata se da prácticamente por perdida. Según Rafael Lobato, técnico de Fitesa, en algunas zonas se han acumulado más de 70 litros en pocos días, provocando inundaciones en parcelas cercanas al río Guadalete y afectando a patata, zanahoria y aguacate. «Los campos de zanahoria son embalses, no se puede entrar a recoger por la cantidad de agua que hay», lamenta.

“A día de hoy no hay nada sembrado de patata porque no se ha podido entrar en las fincas, y en la fecha en la que estamos ya se va a sembrar muy poco”, señala. En la provincia, la patata suele plantarse a mediados de diciembre en las zonas costeras y en enero en el interior, pero “no hay tregua”. Aunque en sus 15 años de experiencia Lobato recuerda campañas en las que se sembró hasta marzo, advierte de que no es lo habitual y entraña muchos riesgos, como la aparición de la palomilla.

A estas lluvias se suma el desembalse de embalses saturados, lo que agrava aún más el problema. A día de hoy, apenas se ha podido sembrar patata en la provincia, y el calendario ya entra en fechas de alto riesgo agronómico. En Sevilla la situación no es mucho mejor, con muy pocas hectáreas sembradas y cultivos bajo el agua. Muchos agricultores, pese a todo, se ven obligados a sembrar para no perder la inversión en semilla.

Cádiz

Gran Canaria: la papa, la más castigada por los temporales

En Gran Canaria, las lluvias continuadas desde noviembre, acompañadas de viento y granizo, están dejando una campaña muy complicada, especialmente en medianías y cumbres. Se han registrado acumulados de hasta 800 l/m², con graves encharcamientos.
El cultivo más afectado es la papa, en especial la variedad verdete. Los daños de una granizada en diciembre y la imposibilidad de acceder ahora a las parcelas están retrasando nuevas plantaciones. Así lo explica Gerardo Déniz, agricultor de la isla, quien detalla que desde noviembre las lluvias han sido prácticamente constantes. El exceso de humedad está retrasando las labores agrícolas. En estos momentos, las tierras continúan empapadas, lo que impide la entrada de maquinaria para nuevas plantaciones. “Ahora estamos esperando para poder entrar a plantar”, explica el agricultor, que confía en que, si la meteorología acompaña, en los próximos quince días se pueda comenzar de nuevo con las siembras.

Solo en las zonas costeras, donde el drenaje es mejor, se puede trabajar con cierta normalidad. El sector confía en que la mejora del tiempo permita retomar las siembras en las próximas semanas.

Teror (Gran Canaria)

Galicia: A Limia se queda sin gran parte del cereal de invierno

En la comarca de A Limia (Ourense), la situación es límite. En poco más de tres meses se ha recogido más del 70 % de la precipitación media anual, saturando completamente los suelos. Según Servando Álvarez, de INORDE, el nivel freático se sitúa incluso por encima del suelo en algunas zonas.
De las 7.000–8.000 hectáreas habituales de cultivos de invierno, solo se han podido sembrar unas 2.000, y la tasa de supervivencia de esas parcelas apenas alcanza el 20 %, con riesgo de caer al 5 % si continúan las lluvias. La conclusión es clara: «la producción de cereal de invierno en A Limia será prácticamente nula, con efectos que podrían arrastrarse a la próxima campaña de patata y cereal de primavera», lamenta.

Galicia

Castilla y León: retrasos inéditos y riesgo de desabastecimiento

En Castilla y León, las lluvias están retrasando la siembra y la recolección, especialmente en cultivos como la zanahoria. En Valladolid, los agricultores acumulan retrasos de hasta un mes y no pueden acceder a las parcelas ni para sembrar ni para recolectar.
Esta falta de producto nacional ya está obligando a importar zanahoria de otros países europeos, y el sector alerta de posibles problemas de abastecimiento en los meses de mayo y junio si la situación no mejora.

En Valladolid, Jesús Muñoz, gerente de Muñozval, explica la delicada situación que atraviesa el cultivo de zanahoria. “Nos queda por cosechar entre cuatro y cinco semanas de la zanahoria que ya está plantada. Pero el problema es que no nos deja sembrar la zanahoria temprana, que ya tendríamos que estar sembrando, porque en las condiciones que está el campo no podemos entrar”, señala. A esta dificultad se suma la preocupación por los posibles daños ocultos en las parcelas ya sembradas. “No sabemos el daño que nos ha hecho en lo que está plantado”, añade.

La situación también afecta a otros cultivos en la provincia. Alfredo Recio describe el estado de la patata y el cereal en Valladolid, donde de momento el impacto es más contenido, aunque no exento de riesgos. “De momento no nos está beneficiando, pero tampoco perjudicando”, explica en relación a la patata. La siembra aún no ha comenzado, ya que “todavía no tenemos semilla y nos faltan semanas para sembrar, más o menos hasta mediados de marzo nosotros no empezamos”. Recio recuerda que adelantar la siembra supondría un riesgo añadido: “Si se siembra antes hay peligro de heladas”.

En cuanto al cereal, el exceso de agua sí está generando problemas. “A todo lo que está sembrado de cereal tanto agua no le está viniendo nada bien”, afirma. Las lluvias impiden realizar las labores necesarias en este momento del ciclo, como los tratamientos y el abonado, además de finalizar las siembras pendientes. “No podemos entrar a tratar, que es lo que tendríamos que hacer ahora, abonar, y por supuesto acabar de sembrar, que no hemos acabado todavía”, concluye.

Valdestillas (Valladolid)

Alicante y Albacete: la lluvia frena siembras y recolección

El viento y el agua están dejando también daños significativos en diversos cultivos de la provincia de Alicante. La mayor parte de los daños se han concentrado en cultivos de cítricos, especialmente en la Vega Baja y la Marina Alta, donde los fuertes vientos han provocado roce de la fruta con las ramas (rameado) y la caída de fruta al suelo. Estos daños están afectando de forma significativa al volumen y calidad de la producción de limón, naranja y mandarinas.

Además, en el sureste peninsular, las lluvias están complicando la planificación de la campaña de zanahoria. En Alicante, aunque no hay daños directos en el cultivo, no se han podido preparar las tierras para nuevas siembras. En Albacete, las lluvias han paralizado la recolección de zanahoria sembrada en verano, con riesgo de pudrición por no poder entrar al campo a tiempo.

Así lo explica Juan José Navarro, gerente de Agrofenix, quien señala que la situación varía según la zona, pero en todas ellas el exceso de lluvias está complicando el normal desarrollo de la campaña. En la provincia de Alicante, Navarro destaca que las parcelas sembradas en su momento y protegidas bajo manta no han sufrido encharcamientos. “Aquí daño no está haciendo el agua”, afirma. Sin embargo, el problema aparece ahora, en plena época en la que deberían estar realizándose nuevas siembras. “Ahora se tendría que estar sembrando y no se ha podido ni preparar las tierras”, explica,

Elche (Alicante)

Mallorca: retrasos históricos en la siembra de patata

En Mallorca, las intensas precipitaciones y un invierno más frío de lo habitual han provocado importantes retrasos en la siembra de patata. Raquel Alonso, directora técnica de Esplet, explica que solo las siembras más tempranas pudieron realizarse con normalidad pero, desde diciembre, la tierra apenas ha dado tregua.


Actualmente, solo se ha sembrado alrededor del 70 % de la superficie prevista, con zonas de la isla que no alcanzan ni el 50 % de la siembra. El exceso de humedad impide trabajar el suelo y deteriora la semilla almacenada desde hace meses, lo que supone un impacto económico directo para los productores. A la incertidumbre se suma el retraso vegetativo del cultivo por las bajas temperaturas. “No hacemos nada más que mirar el cielo”, resume Alonso.

La preocupación aumenta a medida que avanza el calendario. “Estamos ya en febrero y esto ya es complicado. Si no tuviéramos la semilla comprada, tendríamos claro el no sembrar más, pero ahora tirarla sería una pérdida importante, prefiero sembrar y a ver qué sale”, explica la directora técnica, que reconoce encontrarse ante una decisión difícil respecto a ese 30% de superficie que aún queda por sembrar.

Un sector pendiente del cielo

El exceso de agua no solo amenaza la campaña actual, sino que está alterando los calendarios agrícolas y poniendo en riesgo la viabilidad económica de muchas explotaciones. Con los agricultores pendientes de la evolución meteorológica, las próximas semanas serán decisivas para saber hasta dónde llegará el impacto de unas lluvias que ya están dejando huella en el campo español.

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