Alfonso Palomo
La República de Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, la salida al océano desde el golfo Pérsico, por donde en condiciones normales transita cerca del 25 % del comercio mundial de petróleo por vía marítima y el 20% del gas natural licuado (GNL).

Las consecuencias son muy graves para el sector energético, con precios inasumibles de la energía y el gasóleo, pero también en el ámbito de los fertilizantes, tanto complejos como nitrogenados. Además de que los nitratos se obtienen a partir de amoniaco, y este a partir de gas natural, hay que recordar que por Ormuz también pasa el ácido sulfúrico (H₂SO₄) necesario para hacer solubles los fosfatos que nos llegan del norte de África.
Factores alcistas
El otro punto caliente se sitúa en la Europa oriental. Rusia tiene en sus manos grandes reservas de grano, tanto por la cosecha del año pasado como por la de 2026, que ha sido importante. También dispone de un gran stock de girasol, y la situación de Ucrania es muy similar. La mercancía que sale de esos dos países hacia el mercado mundial es mínima, lo que ha llevado al incremento de precios de las últimas semanas.
El maíz ha visto incrementado su precio como consecuencia de una cosecha catastrófica en Francia, que ha abierto las puertas al producto de EEUU y Brasil. En cualquier caso, el principal factor para esa subida está en la crisis energética: a mayor escasez de petróleo, más maíz se destina a la producción de etanol como combustible.
¿Volverá a bajar el precio del grano?
En las últimas semanas aumentan los rumores de un posible alto el fuego entre Rusia y Ucrania. En un escenario en el que ambos contendientes dejasen de atacar sus respectivas factorías y se permitiera un corredor para la salida de grano el mercado cedería de forma importante y se desvanecerían los precios alcanzados en los últimos meses.
No cabe dejar sitio al engaño; las subidas en las cotizaciones registradas hace pocas semanas respondían a la escasez y no al comportamiento de la demanda en España, que sigue siendo baja.
La enfermedad de Newcastle ha reducido la cabaña avícola, la peste porcina necesita tiempo para que el sector se recupere y el vacuno sigue acusando los casos de lengua azul.
Así las cosas, cualquier noticia en el plano internacional puede hacer que a finales de este año o comienzos del siguiente el mercado ceda de forma importante. De hecho, ya ha habido correcciones en la última semana.
Se trata de un toque de atención importante para el agricultor, que tiene la opción de ir liquidando sus cosechas y evitar un descalabro. Deben tener en cuenta que, si ante una bajada en las cotizaciones todos deciden vender a la vez, el rally descendiente puede llegar a ser dramático.
Dudas ante la siembra
En el mercado nacional también hay que tener en cuenta unos bajos rendimientos en el girasol y una cosecha adelantada del maíz, con unos agricultores que ya van realizando las labores preparatorias del terreno. Las notas dominantes son la incertidumbre y la desilusión, con unos costes de producción que se siguen viendo como una espada de Damocles para sus explotaciones.
Por desgracia, la política internacional sigue marcando tanto los costes de producción como los precios a los que venderán sus cosechas.







