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El aceite de oliva español, expectante ante el riesgo de tensiones comerciales

El liderazgo de España en el mercado mundial del aceite de oliva se apoya en su capacidad productiva y su fuerte orientación exportadora llegando a más de 170 países, aunque ahora miran con cautela el conflicto en Oriente Medio ya que cualquier inestabilidad prolongada podría afectar al comercio

Natalia Lozano

España mantiene su posición dominante en el mercado mundial del aceite de oliva, consolidándose no solo como el principal productor global, sino también como el mayor exportador. El país genera habitualmente entre el 40 % y el 50 % de todo el aceite de oliva que se produce en el mundo, lo que le otorga una influencia decisiva en el equilibrio del mercado internacional.

La producción española oscila según las campañas agrícolas, pero en años medios supera 1,3 millones de toneladas, pudiendo alcanzar o incluso superar 1,5 millones de toneladas en cosechas favorables. La mayor parte de esta producción procede de Andalucía, región que concentra cerca del 80 % del total nacional, con la provincia de Jaén como principal territorio productor de aceite de oliva del mundo.

Este liderazgo, según explica Rafael Pico, director de la Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador de Aceite de Oliva (ASOLIVA), se ha construido a lo largo de décadas gracias a profundas transformaciones en el sector.

“España no solo es el primer productor mundial de aceite de oliva, sino también el principal exportador. Ese liderazgo se ha consolidado a lo largo de décadas gracias a varios factores estructurales: la modernización del olivar, la mejora tecnológica de las almazaras, la profesionalización del sector y una creciente vocación exportadora de las empresas españolas”, señala.

Riesgos comerciales

El comercio internacional del aceite de oliva tampoco es ajeno al contexto geopolítico global. Tensiones en regiones estratégicas, como Oriente Medio, pueden generar efectos indirectos en el sector, especialmente a través del transporte marítimo o del encarecimiento de los costes energéticos.

Para España,” los mercados de esta región resultan relevantes y muestran una demanda creciente de aceite de oliva, por lo que cualquier inestabilidad prolongada podría afectar al comercio”, señalan desde Asoliva. No obstante, el impacto dependerá en gran medida de la evolución concreta de la situación internacional.

Más allá de conflictos específicos, el sector observa con preocupación otros riesgos, como el aumento del proteccionismo, la aparición de nuevas barreras comerciales o las tensiones entre grandes bloques económicos. Episodios recientes, como los aranceles impuestos por Estados Unidos a determinados productos agroalimentarios europeos, demostraron hasta qué punto este tipo de medidas pueden afectar al sector.

Por ello, desde ASOLIVA insisten en la importancia de defender el acceso a los mercados internacionales, reforzar la promoción del aceite de oliva en terceros países y garantizar condiciones de competencia justas para los exportadores europeos.

Presencia en más de 170 países

Actualmente, el aceite de oliva español llega a más de 170 países, y las exportaciones representan uno de los pilares fundamentales del sector. De hecho, alrededor del 70 % de la producción nacional se destina a mercados exteriores, lo que evidencia el peso que tiene la internacionalización para la industria oleícola.

Según Pico, España cuenta además con una ventaja competitiva clara en términos de volumen y eficiencia productiva. “Esta capacidad de abastecer grandes cantidades de aceite de oliva con calidad homogénea es un factor decisivo para los mercados internacionales, especialmente para las grandes cadenas de distribución y la industria alimentaria”, explica.

En los últimos años, además, el aceite de oliva español ha ganado reconocimiento internacional por su calidad. Durante décadas, una parte significativa del aceite se comercializaba a través de otros países que posteriormente lo reexportaban bajo sus propias marcas. Sin embargo, el sector está experimentando un cambio progresivo.

“Cada vez más empresas españolas están apostando por la comercialización directa y por el posicionamiento de sus propias marcas en el exterior, reforzando así la identidad y la reputación del aceite de oliva español”, afirma el director de ASOLIVA.

Competencia internacional en crecimiento

Aunque España domina claramente el mercado mundial, otros países mantienen un papel relevante en el sector. Italia continúa siendo un actor importante desde el punto de vista comercial y del posicionamiento de marca, especialmente en los segmentos de mayor valor añadido. Grecia, por su parte, destaca por su larga tradición productiva y por uno de los consumos internos más elevados del mundo.

En paralelo, se observa una expansión significativa en productores emergentes como Turquía o Túnez, que han incrementado su capacidad productiva y su presencia en los mercados internacionales durante la última década.

Aun así, la ventaja española sigue radicando en su escala productiva, competitividad y capacidad exportadora. Ningún otro país puede ofrecer actualmente el mismo volumen de producción ni la regularidad de suministro que proporciona el sector oleícola español.

En palabras de Rafael Pico, el liderazgo de España en el sector “se sustenta en una combinación de volumen, calidad, capacidad exportadora y una red empresarial cada vez más orientada al mercado global”.

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