Buscar alternativas rentables en el regadío de Castilla y León ha hecho que cultivos que hace apenas unos años no tenían presencia en muchas explotaciones, comiencen a popularizarse. Es el caso de la adormidera, que intenta consolidarse más allá de la rentabilidad económica. Esta planta cuenta con un mercado asegurado, acompañamiento técnico, estabilidad y capacidad de encajar en la rotación de cultivos.
Este escenario fue el punto de partida de la III Jornada Técnica de la Adormidera, organizada por Revista Campo y Alcaliber, los días 9 y 10 de junio en la finca Zamadueñas del ITACyL. Allí, agricultores y técnicos analizaron el presente y las perspectivas de esta planta en la comunidad.

“Detrás de este cultivo hay una empresa que os necesita a largo plazo”, José Antonio de la Puente, CEO de Alcaliber
El crecimiento mira a Castilla y León
El norte peninsular y, especialmente, Castilla y León son algunos de los focos de expansión que están previstos para el cultivo de la adormidera. En España hay más de 200 agricultores que se dedican a sembrar esta planta y, en total, son alrededor de 10.000 hectáreas las que hay de este cultivo a nivel nacional. El objetivo para la próxima campaña pasa por superar las 15.000 hectáreas.
En cuanto al crecimiento, este se concentra especialmente en zonas con disponibilidad de agua y nuevos desarrollos de regadío. En el caso de Castilla y León se aprecia zonas estratégicas para esa expansión como son, por ejemplo, Salamanca, Toro (Zamora), León, el Páramo Bajo, Payuelos o la ribera del Porma.

Durante la jornada, el CEO de Alcaliber, José Antonio de la Puente, reforzó esa idea poniendo el foco en el potencial agronómico del territorio, “Valladolid se adapta estupendamente a este cultivo”, aunque hay que tener presente que cada campaña tiene sus propias características.
“Cada año es diferente, y por eso el acompañamiento al agricultor es clave”, José Antonio de la Puente, CEO de Alcaliber
Más allá de la rentabilidad: industria y mercado
Uno de los mensajes que más se repitió a lo largo de toda la jornada fue que el interés por este cultivo no puede entenderse únicamente desde la perspectiva del rendimiento económico.
La adormidera se caracteriza por ser un cultivo de primavera, y su ciclo es corto, de menos: de 150 días. Sus necesidades hídricas no son demasiado elevadas si se comparan con otros cultivos estivales. La adormidera necesita una media de 3.500 metros cúbicos por hectárea. Además, desde la Alcaliber, se destacó la capacidad de este cultivo para entrar en rotación y su buena adaptación a suelos ligeros.

De la Puente defendió el peso del proyecto industrial detrás del cultivo, ya que además de ser el único productor a nivel nacional, también se posiciona líder a nivel global, “hoy por hoy, Alcaliber es el principal productor mundial. El 97% de nuestra producción se destina a la exportación”.
“Entre el 30% y el 40% de la materia prima mundial pasa por nuestras instalaciones.»
“El destino de estos alcaloides alcanza mercados como el de Estados Unidos, Europa, Asia y, en menor medida, África, por la baja demanda intrínseca a la zona”, añadió.

Del campo a la industria farmacéutica
Una parte importante de la jornada estuvo dedicada a explicar qué ocurre una vez que la cosecha ha terminado. La compañía Alcaliber procesa la materia prima mediante una cadena industrial que incluye “separación, limpieza, transformación y extracción de alcaloides destinados posteriormente a la industria farmacéutica”, explicó el director de planta industrial, David Morchón.

Además, Morchón detalló algunas de las inversiones que han llevado a cabo para reforzar toda esa cadena, “hemos incorporado un laboratorio microbiológico para integrar el proceso que va desde el cultivo en el terreno hasta la liberación del producto para su venta”.
El asesoramiento técnico, una de las claves
Los técnicos del servicio agronómico de Alcaliber, Moisés Rodríguez y Rodrigo Turrado, explicaron que en Castilla y León el calendario de siembra se concentra principalmente entre marzo y abril, y señalaron que “la homogeneidad de la parcela es uno de los factores más determinantes para el comportamiento posterior del cultivo”, detalló Rodríguez.

“Cuanto más homogéneo sea el suelo, mayor homogeneidad tendrá el cultivo de cara al riego y a los tratamientos”, explicó Moisés Rodríguez.
Del mismo modo incidieron en que la adormidera registra las mayores necesidades de agua entre mayo y junio, pero sin abusar porque es muy sensible al exceso de agua.
Los técnicos recalcaron que la mejor estrategia es la de aplicar un riego más controladas. El cultivo “funciona mejor con riegos cortos y frecuentes, la adormidera no tolera el encharcamiento”. Y las mayores necesidades de agua vienen entre mayo y junio”, señaló Rodrigo Turrado.

La compañía destacó además el papel del acompañamiento técnico mediante seguimiento de parcelas, lectura con imágenes satelitales cada cinco días y recomendaciones individualizadas.
Ese asesoramiento apareció como uno de los elementos centrales que vertebró prácticamente toda la jornada, destacando la importancia de ofrecer al agricultor un contrato, seguimiento durante el ciclo y apoyo técnico para reducir la incertidumbre.
Más que un cultivo alternativo
Entre las conclusiones que se extrajeron en la tercera edición de esta consolidada cita de la adormidera, la jornada arrojó una idea de fondo por encima del resto: el crecimiento de la adormidera en Castilla y León no se está planteando como una apuesta puntual, ni como una sustitución directa de otros cultivos.

La propuesta que en la finca de Zamadueñas trasladaron empresa y técnicos pasa por construir una alternativa apoyada en cuatro pilares fundamentales: rentabilidad, mercado, acompañamiento e industria. Todo con el objetivo de ganar espacio dentro de las rotaciones del regadío regional en los próximos años.








