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La tensión en Oriente Medio podría abrir una ventana de oportunidad para el pistacho español

La fuerte dependencia exportadora de Irán podría generar tensiones en el mercado mundial y abrir oportunidades para los productores europeos, así lo analizan desde la compañía pistachera Víridi Horizons

Natalia Lozano

El actual escenario geopolítico en Oriente Medio podría generar tensiones relevantes en el mercado mundial del pistacho en los próximos meses y, al mismo tiempo, abrir una oportunidad estratégica para el sector español. Así lo advierte la compañía Víridi Horizons, operador vertical del sector del pistacho en España, que señala la elevada dependencia exportadora de Irán, uno de los principales productores mundiales, como un factor de especial vulnerabilidad ante posibles disrupciones logísticas, financieras o comerciales.

La elevada dependencia exportadora de Irán

Según estimaciones de organismos sectoriales y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (United States Department of Agriculture, USDA), Irán produjo en la campaña 2024/25 alrededor de 225.000 toneladas de pistacho. De ese volumen, aproximadamente 212.000 toneladas se destinaron a exportación, lo que equivale a cerca del 94% del total. Esta estructura convierte al país en un exportador estructural cuya estabilidad depende en gran medida de la fluidez de las rutas comerciales y del normal funcionamiento de los sistemas de transporte, seguros y financiación internacional.

La distribución geográfica de esas exportaciones revela una clara orientación hacia Asia y hacia mercados de reexportación. En torno al 27% del volumen se canaliza a hubs comerciales internacionales; un 19% se dirige al Lejano Oriente; un 17% al subcontinente indio; un 18% a países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI); y un 11% a Oriente Medio. La Unión Europea absorbe aproximadamente un 6% del total. En términos absolutos, más de 40.000 toneladas anuales se destinan al Lejano Oriente y cerca de 36.000 al mercado indio, mientras que unas 57.000 toneladas pasan por centros de redistribución comercial.

Riesgo de tensiones en el mercado internacional

“Cuando un país exporta más del 90% de su producción, cualquier perturbación en las rutas comerciales tiene un impacto inmediato en la oferta disponible a nivel internacional”, explica Ignacio Soler de la Azuela, director técnico de Víridi Horizons. “Si el conflicto genera retrasos, encarecimiento del transporte o dificultades en los seguros marítimos, el ajuste se trasladará rápidamente al mercado mayorista”.

El directivo subraya además que el margen global disponible se ha estrechado en los últimos años por la entrada progresiva de grandes consumidores como China e India. Al mismo tiempo, el crecimiento de los principales países productores se mantiene moderado debido a factores climáticos y a la entrada gradual en producción de nuevas plantaciones.

“En este contexto, una eventual reducción temporal del flujo exportador iraní —aunque sea por retrasos logísticos— podría provocar incrementos de precios y una mayor competencia por el producto disponible en origen”, añade.

España busca posicionarse en un mercado tensionado

Para el sector español, esta situación podría traducirse en una oportunidad de posicionamiento. La producción nacional se sitúa actualmente entre 6.000 y 8.000 toneladas anuales, en torno al 1% del total mundial. Sin embargo, la entrada en producción de nuevas plantaciones permitirá previsiblemente duplicar o incluso triplicar ese volumen en 2026, hasta un rango estimado de entre 16.000 y 20.000 toneladas, según las previsiones de Víridi Horizons.

Aunque España no compite en volumen con los grandes productores internacionales, su estrategia se centra en la diferenciación. “La estrategia del pistacho español no pasa por sustituir grandes volúmenes internacionales, sino por consolidar una oferta de alto valor añadido en el mercado europeo”, explica Ignacio Soler de la Azuela.

A su juicio, en un contexto de incertidumbre geopolítica, factores como la proximidad geográfica, la estabilidad regulatoria y la seguridad alimentaria ganan peso en las decisiones de compra de la industria alimentaria europea.

Un mercado europeo con margen de crecimiento

Europa registra actualmente una demanda estimada de entre 150.000 y 200.000 toneladas anuales de pistacho, lo que convierte al continente en un mercado relevante y con margen de crecimiento. En paralelo, solo alrededor del 10% del volumen mundial se destina a transformación industrial —como pasta, harina o grano para aplicaciones en pastelería, heladería y gastronomía—, un segmento en el que el producto español comienza a consolidar un posicionamiento premium.

Desde Víridi Horizons señalan que el mercado seguirá atento a la evolución del conflicto y a su impacto en las cadenas logísticas internacionales. “No hablamos necesariamente de un desabastecimiento, pero sí de un posible encarecimiento y de mayor volatilidad en los próximos meses”, apunta Soler de la Azuela.

“En ese escenario, los productores europeos pueden reforzar su presencia en un mercado que demanda calidad, estabilidad y trazabilidad”, concluye.

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