Castilla y León ha aprobado nuevas medidas de flexibilidad para los ecorregímenes en la nueva campaña agrícola.
La decisión adapta determinadas exigencias de la PAC a las condiciones agronómicas y fitosanitarias de las explotaciones. Para el consejero Joaquín Antonio Pino el objetivo es “que las obligaciones ambientales sean compatibles con la producción”.
En la comunidad autónoma articulada en torno al Duero se dan “circunstancias excepcionales” por la presencia de elevadas poblaciones de topillo campesino, el encarecimiento de fertilizantes y gasóleo, y la “debilidad” de los precios percibidos.
Rotación
Para esta campaña, en la práctica de rotación de cultivos con especies mejorantes se reduce al 25% la superficie que deberá presentar cada año un cultivo diferente a la plantación previa.
En ese sentido, la superficie declarada como barbecho después de una leguminosa se computará a efectos del porcentaje de rotación.
Siembra directa
En la práctica de siembra directa se permite el laboreo vertical mediante cultivador, chísel o grada de discos pequeños.
La condición es que no se invierta la tierra y se mantenga el rastrojo sobre el suelo, de forma que la superficie permanezca cubierta durante todo el año.
“Esta adaptación permite compatibilizar el compromiso ambiental con las labores recomendadas para prevenir y controlar las poblaciones de topillo campesino”, según la consejería.
Biodiversidad
Estas medidas se suman a la resolución que adelantó la recolección de las superficies de girasol declaradas como «no cosechado» en el ecorrégimen de biodiversidad.







