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martes, marzo 5, 2024
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La lluvia arranca las primeras siembras

Comienzan las labores y las primeras siembras de cereal allí donde se puede entrar. Siguen pensando las dudas sobre la PAC a la hora de definir el mapa de cultivos, mientras los embalses del Duero están al 30% de su capacidad

Ricardo Ortega

Las lluvias han dado el banderazo de salida a las labores de suelo, al abonado de fondo y a la siembra de cereal, aunque hay muchas zonas en las que no se puede entrar. En dos semanas han caído entre 35 y 90 litros, en función del municipio.

Ha cambiado el marco mental del agricultor de Castilla y León, que sin embargo no ha despejado sus dudas sobre qué sembrar: la nueva PAC pesa mucho.

Hay agricultores que han abonado en fondo, pero en menos parcelas y en menor cantidad. La decisión de pedir NPK en el almacén ha llegado este año algo más tarde, a principios de octubre. Pero muchos se lo siguen pensando.

“Hacer números” en Salamanca

En la provincia de Salamanca han caído unos 46 litros por metro cuadrado en las últimas dos semanas. La lluvia ha frenado las labores, pero al mismo tiempo ha acelerado la actividad porque ha servido para mejorar el estado de ánimo del agricultor, apunta José Vicente Alcántara, jefe del Área de Legumbres y Semillas de Campal.

Será un año de siembra algo más tardía, pero lo importante es que por fin hay humedad en el suelo. Ahora el agricultor debe decidir qué variedad y qué ciclo le interesa más, tanto en trigo como en cebada. Y hay para todos los gustos, incluso trigos de regadío que se siembran en febrero.

Para Alcántara, la semilla certificada tiene buen número de ventajas y lo más previsible es que crezca su uso. Entre otras cosas, porque la PAC prevé la existencia de un cuaderno digital en el que el agricultor va a justificar la semilla que emplea.

Rubén Bueno, de Villar de Gallimazo, ha sembrado por el momento trigo y centeno, pero solo sobre los barbechos y poco más. Será ahora, cuando el suelo esté en condiciones, cuando se anime a sembrar el resto del cereal.

“Los costes por hectárea se han disparado”

Los costes de una hectárea de cereal se han multiplicado respecto al año pasado. Pueden rondar los 800 euros si se suman todos los capítulos, desde la semilla y el fertilizante hasta la mano de obra y la amortización de la máquina. En caso de que hay que pagar una renta, esos gastos pueden alcanzar los mil euros.

De este modo es imposible sembrar las 280 hectáreas que él tuvo el año pasado. “Solo para cubrir gastos tendría que tener 3.000 kilos por hectárea a los precios actuales, pero en la comarca no se dan esas medias, y nadie sabe cómo estará el mercado del cereal cuando llegue la cosecha”, recalca.

Siembras en Valladolid

En Torrelobatón han caído 46 litros por metro cuadrado, lo que es una buena noticia, aunque tiene que llover más, según Javier Ortega.

Los agricultores de la zona han sembrado algo más del 30% de la superficie habitual. En las decisiones de siembra pesa mucho el precio de la semilla, que se ha disparado en torno al 40%.

Y qué decir del fertilizante, del que aún no se ha aportado nada. Javier sí abonará, aunque menos cantidad que otros años. Lo hará dentro de una semana, con gran parte del cereal y el guisante ya nacido.

En Matapozuelos han caído 75 litros y algunos agricultores, como Miguel Álvarez, no han podido terminar de sembrar el trigo. Toca esperar a que el suelo esté en condiciones.

“No sabemos qué se podrá sembrar, ni dónde, y falta poco para empezar a sembrar”

Al mismo tiempo, en Casasola de Arión, Luisma Palencia se muestra preocupado porque no se conoce aún el diseño definitivo de los ecoesquemas. “No sabemos qué se podrá sembrar, ni dónde, y falta poco para empezar a sembrar”, lamenta.

En Ataquines, Ángel López ha sembrado trigo sobre los barbechos y ya ha nacido una parte significativa. “Para mí, la mejor siembra es el trigo sobre barbecho seco”, destaca. Ante las últimas lluvias (se superaron los 55 litros), recuerda el dicho de “el trigo en polvo y la cebada en lodo”. Así puede acabar siendo este año.

En la zona ya hay mucha superficie sembrada, aunque la gente sigue con la incertidumbre del agua y de los gastos de producción.

En el mismo pueblo, Emilio González ha sembrado colza de secano y ya está naciendo. Dentro de una semana empezará a sembrar el trigo y la cebada. Señala que en El Carpio, donde tiene parte de su explotación, han caído más de 80 litros en las últimas dos semanas.

En Alaejos, Armando Caballero celebra los más de 50 litros que han caído. El agricultor ya va entrando en la tierra, pero aún falta tiempo para que el suelo esté en condiciones. Sobre todo, hay que esperar a que purgue la tierra y poder sembrar en condiciones.

Dudas en León

En octubre han caído entre 50 y 60 litros por metro cuadrado en la provincia de León. Los cultivos de cereal están, en general, sin sembrar, por lo que ahora se necesitan unas semanas de tiempo seco y temperaturas suaves para poder trabajar en buenas condiciones.

En total se sembrarán de cereales de invierno, en la provincia, unas 110.000 hectáreas, según José Antonio Turrado, de Asaja.

“Hay dudas de que haya semilla suficiente”

Pero la lluvia no borra todos los problemas. Manuel Rodríguez, de la Valduerna, destaca las dudas de muchos agricultores a la hora de sembrar. Empezando por que haya semilla suficiente y por el precio que pueda alcanzar. En todo caso, él es partidario de la semilla certificada, porque con el reempleo de grano “lo que ahorras en simiente lo pierdes al cosechar”.

José Grajera, de Valcabado del Páramo, destaca las dudas de unos productores pendientes de que caiga agua suficiente, pero que sobre todo no se quitan de la cabeza los costes de producción y las exigencias de la PAC respecto a las rotaciones.

Ecoesquemas en Zamora

En la comarca de Toro, Obdulio Barba destaca las dudas que tiene el agricultor en relación con los ecoesquemas. Los productores están acudiendo a las charlas y solo salen con una idea clara: hay más exigencias ambientales para, al final, percibir menos ayudas.

Mientras tanto, el agricultor ha estado semanas casi parado, sabiendo que cada movimiento que haga le cuesta dinero. Y esperando a las lluvias, que por fin han llegado.

Muchos agricultores de secano sembrarán más o menos lo que harían otros años, pero dejando alguna parcela para acogerse a algún ecoesquema, siempre que sea rentable.

“La semilla de la avena se ha puesto prohibitiva”

Muchos que sembraron garbanzo en la campaña pasada van a conservar una parte de la producción para, en un momento dado, poder sembrarlo y cumplir con el 10% de cultivos mejorantes.

Otras opciones pueden estar, por ejemplo, en la avena para forraje, pero el precio de la semilla se ha puesto prohibitivo.

Fernando Miguel, técnico de Cobadu en la comarca de Benavente, destaca que muy poca gente se ha animado a sembrar el cereal hasta ahora. “Hemos pasado de sequedad absoluta a que hayan caído más de 50 litros en una semana, lo que hace muy difícil que la sementera se generalice”, señala.

Mucho trabajo en Palencia

En el Cerrato han caído más de 50 litros. Los trabajos de suelo se han multiplicado y el lunes pasado ya eran muchos los que estaban abonando. Ya se ha empezado a sembrar el trigo, y a la cebada le llegará el turno a mediados de noviembre.

Hay buen estado de ánimo y ganas de trabajar, señala el técnico de Agropal Carlos Lobejón. El agricultor hace muchos números y sabe lo que cuesta hacer cada labor, pero no pierde de vista que, hoy por hoy, el precio del cereal está alto.

“Lo más probable es que se piense en sembrar menos”

“Lo más probable es que se piense en abonar menos, pero además hay que tener en cuenta que crece la superficie de leguminosa, lo que supone menos superficie para abonar”, señala.

Afortunadamente el año pasado no se escatimó con la fertilización y el rendimiento fue medio, así que quedan nutrientes en el suelo. “El nacimiento y la germinación están asegurados”, apunta.

En Tierra de Campos, Mary Paz González destaca que ya habían empezado algunas siembras, sobre todo vezas, antes de que llegaran las lluvias.

Primeras labores en Ávila

En la comarca de la Moraña han caído entre 30 y 45 litros en octubre, lo que ha ayudado a empezar con las labores. Los que hacen labores profundas tienen que esperar más, pero quienes apuestan por el mínimo laboreo han empezado a sembrar. Las primeras fincas en recibir la simiente son las de barbecho o las que tuvieron colza.

El estado de ánimo ha mejorado, “pero si coges el lápiz te vuelves al lado oscuro”, señala Luis Corona. Ahora mismo la semilla sembrada tiene buenas condiciones de humedad y temperatura, “pero la planta va a necesitar que llueva más”, avisa.

Alternativas en Burgos

Las lluvias no han sido demasiado abundantes en Burgos si lo comparamos con el resto de la comunidad. El campo de la Bureba sigue trabajando a medio gas, en espera de que el otoño se defina y se consoliden las lluvias. Hay que tomar decisiones.

Luis Alonso, técnico de la cooperativa Bureba Ebro, destaca que por el momento las preferencias del agricultor pasan por reducir la superficie de trigo y aumentar la de cultivos menos exigentes, sobre todo de los que permitan cumplir las exigencias de la PAC.

Destaca la avena, sobre todo con destino a grano, que supone menos costes que otros cereales más asentados en la comarca. Estos meses de octubre y noviembre son el periodo idóneo para la siembra de este cultivo, recuerda Alonso.

Menos agua en Segovia

En el norte de Segovia también ha llovido algo menos que en otros lugares, entre 24 y 30 litros, poca agua para un campo que estaba muy necesitado. Pero los agricultores ya han salido al campo porque en la zona está muy implantada la cultura del mínimo laboreo.

“Seguimos pendientes del cielo porque la alegría puede durar muy poco”, advierte Guzmán Bayón, de Cozuelos de Fuentidueña. La planta necesitará más agua dentro de poco, y siempre con la espada de Damocles de un hielo temprano que podría hacer mucho daño.

En el entorno de Cuéllar y el Carracillo las precipitaciones han dejado entre 35 y 40 litros. En la comarca se ve mucho agricultor preparando el suelo para cereal, pero casi nadie ha sembrado. Tampoco se ha tratado contra las malas hierbas porque la tierra no ha purgado aún.

Preocupación en Soria

Las lluvias han pasado de largo por algunos sitios, como la comarca de Almazán, donde apenas ha llovido. Para el técnico de Asaja José Ignacio Marcos algunos agricultores se plantean sembrar en seco y esperar.

En Atauta han caído menos de 30 litros en dos semanas, señala el agricultor Luis Tomás. Igual que en San Esteban de Gormaz, donde quienes apuestan por la siembra directa ya tienen humedad suficiente. También quienes hacen siembra convencional sobre girasol, apunta José María de Diego.

“Ahora el riesgo está en que la planta germine y se seque después”. “La gente está preocupada por la escasez de lluvia. Y pensábamos que 2020 era un mal año”, lamenta.

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