Azucarera abrirá el próximo 27 de octubre su fábrica de Toro (Zamora) para iniciar una nueva campaña de molturación de remolacha, con perspectivas favorables tanto en producción como en calidad. La compañía afronta el arranque de la cosecha con optimismo, apoyada en la evolución del cultivo y en el trabajo conjunto con los agricultores y los equipos técnicos de AIMCRA.

“Nuestro objetivo es seguir avanzando para que la remolacha sea un cultivo rentable y con perspectivas”,
Además indica que comienzan la campaña «con ilusión y con la confianza que nos transmiten tanto el estado de los cultivos como el compromiso de nuestros agricultores», señala el consejero delegado de Azucarera, Pablo Puerta.
La superficie sembrada para esta campaña alcanza las 9.180 hectáreas, lo que refleja la importancia de este cultivo para numerosas explotaciones de Castilla y León. Aunque todavía es pronto para disponer de cifras definitivas, las primeras valoraciones apuntan a rendimientos competitivos y una calidad satisfactoria.

«La campaña está evolucionando de forma razonablemente positiva desde el punto de vista agronómico»
Además, destaca que las condiciones actuales permiten mantener unas expectativas favorables de producción y calidad.
La responsable recuerda, no obstante, que el resultado final dependerá también de la meteorología de las próximas semanas, especialmente de las precipitaciones y de posibles episodios de calor extremo.
Inversiones para reforzar la fábrica de Toro
El comienzo de la campaña coincide con el compromiso de Azucarera de reforzar su apuesta por la fábrica de Toro mediante un programa de inversiones durante los próximos cinco años. La iniciativa estará orientada a modernizar las instalaciones, mejorar su competitividad y garantizar su futuro industrial. La estrategia de la compañía se apoya en tres pilares: la mejora de la agronomía, el incremento de la rentabilidad de los agricultores y una mayor eficiencia de los procesos industriales.
«El futuro de la remolacha depende del compromiso de toda la cadena agroalimentaria»
Además ,Rosique considera fundamental seguir avanzando en innovación, tecnificación y eficiencia para mantener la competitividad del cultivo.
En este sentido, Azucarera continuará colaborando con AIMCRA para impulsar la investigación aplicada, la transferencia de conocimiento y el desarrollo de nuevas herramientas agronómicas que permitan mejorar la productividad y reducir los costes de las explotaciones.
Transparencia en los análisis y apoyo al agricultor
Otra de las novedades de la campaña será la puesta en marcha del Laboratorio de Análisis de Remolacha, gestionado bajo supervisión técnica de AIMCRA y auditado por AENOR.
Su objetivo es ofrecer a los agricultores mayores garantías de transparencia y fiabilidad en los análisis de calidad de la remolacha entregada, un aspecto relevante para evaluar las características de la raíz. La compañía también mantiene su apuesta por mejorar el acompañamiento técnico a los productores y por impulsar medidas que contribuyan a elevar los rendimientos y optimizar los costes de producción.
Para Azucarera, la rentabilidad del agricultor es una condición imprescindible para garantizar la continuidad del cultivo. Por ello, defiende la importancia de contar con condiciones de contratación competitivas y con ayudas estables de la Política Agraria Común (PAC), además de medidas específicas de apoyo al sector remolachero.
Azucarera dejará de molturar remolacha en Andalucía
En paralelo a su apuesta por Castilla y León, la compañía ha decidido no continuar con la molturación de remolacha en Andalucía durante la campaña 2026-2027.
Según explica Rosique, esta decisión responde a factores estructurales, entre ellos las limitaciones agroclimáticas e hídricas, la reducción continuada de la superficie cultivada y de los rendimientos, y el aumento de los costes industriales asociado al descenso de la calidad de la remolacha en la región.
No obstante, la fábrica andaluza mantendrá e incrementará su actividad como refinería de azúcar de caña, una actividad que la empresa considera viable y de gran relevancia socioeconómica por el empleo directo e indirecto que genera.
Un cultivo estratégico para Castilla y León
Azucarera mantiene su actividad industrial en Castilla y León a través de las fábricas de Toro y Miranda de Ebro y del centro de envasado de Benavente. De los 547 trabajadores con los que cuenta la compañía en España, más de 300 desarrollan su actividad en esta comunidad autónoma. Con el inicio de la campaña, la empresa busca consolidar el papel de la remolacha como motor de actividad agraria e industrial en la región. El reto pasa por mejorar la productividad, contener los costes y asegurar una rentabilidad suficiente para los agricultores.
La evolución de la cosecha en las próximas semanas permitirá comprobar si las previsiones iniciales se traducen en los resultados esperados. Mientras tanto, la inversión industrial, la innovación agronómica y la colaboración con los remolacheros marcarán la hoja de ruta de Azucarera para reforzar el futuro del cultivo en Castilla y León.







