El compostaje de los residuos vegetales va ganando enteros como opción viable para adecuarse a las exigencias legales y a las necesidades económicas de las explotaciones.
En amplias zonas productoras los cultivos extensivos de regadío, los cultivos industriales, como el algodón, y los frutales tienen una gran importancia económica, que se ve amenazada por desafíos como el incremento de los precios de los insumos, principalmente los fertilizantes.
Los cambios normativos en materia ambiental implican aumentar la superficie de agricultura ecológica, la reducción en el uso de fertilizantes y la prohibición de quema de residuos vegetales generados en el entorno agrario o silvícola, dificultando la eliminación de estos restos por el agricultor.

En este sentido, el compostaje y la reutilización de los residuos vegetales se presenta como una alternativa a los fertilizantes de síntesis, destacando como una oportunidad tanto en los sistemas de producción convencionales como en los ecológicos, que se enfrentan a una dificultad mayor por los precios de los productos autorizados y la escasez de residuos ganaderos como enmienda orgánica.
La gestión de estos residuos vegetales mediante el compost permite su retirada de la plantación, constituyendo una medida eficaz en el control de determinadas plagas y enfermedades que tienen en estos residuos una importante fuente de inóculo.
Generar oportunidades y beneficios
El centro Ifapa Las Torres (Alcalá del Río, Sevilla) ha acogido una jornada divulgativa del proyecto CompostAnd sobre experiencias de compostaje de residuos orgánicos de los cultivos extensivos de regadío y frutales más representativos de Andalucía Occidental.
“El proyecto CompostAnd va a crear oportunidades y beneficios tanto a nivel económico como medioambiental, haciendo de una necesidad virtud y generando soluciones para los residuos agrícolas”, ha defendido Marta Bosquet, presidenta de Ifapa, que ha puesto en valor el trabajo de sus profesionales “para experimentar y poder transferir todo ese conocimiento, con el que se fomenta además la bioeconomía, la economía circular y la competitividad de los agricultores andaluces”.

Por su parte, María Isabel Solís, delegada territorial de Agricultura, ha destacado que el sector “es capaz de reinventarse, innovar y convertir un residuo en un subproducto que nos haga avanzar en una agricultura de conservación”.
“No hay mayores ambientalistas que los agricultores y ganaderos”, ha asegurado la delegada a los asistentes en la actividad.
Este proyecto de experimentación y transferencia del conocimiento busca desarrollar prácticas para la gestión de residuos orgánicos a través del compostaje, su incorporación al suelo y la cualificación del sector agrario en la reutilización y compostaje de dichos residuos, así como en el reciclado de los desechos de la actividad agraria.
Con ello se pretende fomentar la reutilización de los residuos orgánicos como una estrategia efectiva para afrontar la escasez y encarecimiento de fertilizantes, así como para el cumplimiento de las exigencias normativas.
Con este proyecto se busca que los agricultores puedan crear un compost de calidad que mejore la microbiología y la salud del suelo teniendo en cuenta los residuos orgánicos que se generan en Andalucía occidental, además de que puedan reducir la dependencia de insumos.








