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martes, mayo 28, 2024
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La semilla certificada ha demostrado este año mayor resistencia a las inclemencias

Sequía, altas temperaturas y heladas a destiempo han supuesto una verdadera prueba de fuego para el cereal

Algunos técnicos destacan que, también este año, las parcelas sembradas con semilla certificada han registrado rendimientos superiores

A estas alturas de año es de sobra conocido que la combinación de heladas y sequía ha sido devastadora para el campo de Castilla y León. A partir de ahí, el análisis técnico permite introducir matices y tomar nota de lecciones que pueden pasar desapercibidas.

Desde el departamento técnico de Florimond Desprez Ibérica (Marisa) se destaca que los daños de la sequía -no de las heladas- habrían sido aún peores de no haberse producido la modernización en que nos encontramos en lo referente a la calidad de las variedades.

En ese sentido, se ha visto claramente beneficiado el agricultor que ha apostado por la semilla certificada. “La nuevas variedades han tenido mejor rendimiento a pesar de que no han podido expresar todo su potencial”, señalan. Y es que las casas obtentoras “trabajan buscando la rapidez de llenado, que nos lleva a un buen peso específico en condiciones adversas. La rusticidad y la resistencia a la falta de agua salen por sí solas en la selección de semillas realizada para el campo español”.

Para este clima, “que es capaz de cerrar el ciclo de la planta de repente”, se necesita “rapidez de llenado, precocidad media en el espigado, que evita los efectos de las heladas tardías, y precocidad extrema a maduración para escapar de los calores tempranos”, recalcan desde Marisa.

Por su parte Alfonso Martín, de KWS, advierte de que fijarnos este año solo en el rendimiento “nos puede llevar a tomar decisiones equivocadas”. Porque otros años se ha podido tomar datos de resistencia frente a enfermedades y potencial productivo, mientras en esta ocasión han debido mostrar rusticidad y resistencia a sequía. Por eso, “a la hora de analizar los rendimientos dentro de las variedades de un mismo cereal, debemos tener en cuenta el desarrollo de las plantas durante todo el año, si se han visto dañadas por el hielo o si ya estaban “con la puntilla” por la sequía.

En opinión de Martín, el agricultor que ha empleado semilla certificada no ha podido sortear los efectos de las heladas, “aunque se ha visto recompensado en otros aspectos, puesto que nos asegura un mínimo de germinación, un tratamiento fúngico adecuado a la semilla y la no presencia de semillas de malas hierbas”. El mínimo de germinación y el tratamiento de la semilla se ve traducido en una mejor implantación y desarrollo del cultivo, “lo que permite que nuestros campos puedan resistir mejor las inclemencias meteorológicas durante los primeros meses”.

Recuerda el técnico de KWS que la investigación sobre variedades no puede quedar al margen del cambio climático. Por eso se llevan a cabo importantes investigaciones sobre variedades que aprovechan mejor el agua y pierden menos humedad por transpiración.

En cuanto a las heladas a destiempo, “hay variedades nuevas que aguantan mejor las bajas temperaturas”, aunque “si sufrimos una helada como la de este año, no por la fecha, sino por lo fuerte que ha sido, me temo que es extremadamente difícil obtener variedades que aguanten”.

En los últimos años se tiende a sembrar variedades de espigado temprano para que el grano esté lo más lleno posible cuando lleguen los golpes de calor. “Esta tendencia también tiene sus inconvenientes, como por desgracia hemos visto este año”, subraya Alfonso Martín, puesto que “cuando el cereal está espigado es mucho más sensible a las bajas temperaturas, en especial si está en el momento de floración”.

Mayor rendimiento

Son los propios agricultores quienes destacan que los rendimientos han sido superiores en parcelas sembradas con semilla certificada. Así lo señala Carlos Colmenares, de Agropal, para quien la investigación de las empresas obtentoras no solo va encaminada a buscar variedades más productivas, “sino también a buscar las que resistan mejor los fenómenos meteorológicos adversos”.

Del mismo modo, en los campos de ensayo de la cooperativa “a la hora de elegir las variedades que incluiremos en nuestro catálogo, el criterio de la producción es importante pero no más que otros valores”, como resistencia a sequía, resistencia a enfermedades, rusticidad, fecha de espigado y maduración “para evitar que los calores excesivos o una helada tardía mermen la producción”.

Colmenares destaca que la mayor parte de la superficie dedicada a cereal en Castilla y León es secano, por lo que ese tipo de factores “son esenciales a la hora de elegir las variedades para cada explotación”.

Para él, las claves para acertar con la semilla “residen en buscar pequeños aumentos de producción, así como el ahorro de simiente por usar certificada”, que serán importantes en el balance de la explotación. En la investigación “también se busca resistencia a las nuevas enfermedades que aparecen”, además de las semillas híbridas, “que formarán parte del mercado”.

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