Emilio González Izquierdo
Cada vez es más frecuente que grandes masas de aire sahariano lleguen a la península ibérica, transportando partículas sólidas microscópicas en suspensión. Este fenómeno meteorológico tiñe el horizonte de tonos anaranjados y es el responsable de un repentino deterioro del aire que, puede causar diferentes problemas respiratorios, así como irritación en ojos y garganta.
Además, produce un efecto de niebla seca que dificulta la visibilidad. También suele venir acompañado de un incremento en las temperaturas que provocan precipitaciones que, al mezclarse con el polvo en suspensión originan lluvias de barro.
¿Cómo afecta la calima a la agricultura?
Los cultivos sometidos a la calima pueden verse perjudicados debido al estrés hídrico que origina la subida de las temperaturas. Dependiendo la magnitud del impacto del polvo, puede manchar frutos y hortalizas, incluso puede llegar a dañar su piel. Todo ello supone una merma en la calidad y un daño para las explotaciones.
Sin embargo, este polvo sahariano también puede tener un efecto positivo. En general se puede considerar un fertilizante natural. Las partículas sólidas en suspensión son un estupendo aporte de micronutrientes esenciales como el hierro y el fósforo, que benefician la fotosíntesis y el desarrollo radicular. De igual modo, puede contribuir a la mejora del suelo, aumentando su capacidad para fijar el dióxido de carbono.
En cualquier caso, nos encontramos con un fenómeno meteorológico inevitable, ante el que conviene actuar con precaución. Hay que reducir los riesgos para la salud, evitando exponer ojos, nariz y boca directamente a la calima. Y esperar que, en el campo, sus beneficios sean mayores que sus efectos negativos.







