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lunes, marzo 4, 2024
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Bajos rendimientos, con una uva muy sana y rica en azúcar, en la vendimia de Castilla y León

Los fenómenos atmosféricos, la situación del viñedo, el suelo, el manejo realizado durante el año y la edad de las cepas tienen una importancia decisiva en la composición de la uva y en su madurez, como destaca el ingeniero agrónomo y enólogo Tomás Jurío

 

Un invierno seco, una helada fuerte, una floración anticipada, en algunos lugares granizo y un verano prácticamente carente de precipitaciones acompañado de temperaturas muy altas son los fenómenos que cabe destacar en el balance anual de Castilla y León, con efectos directos sobre el viñedo y sobre la uva que se recoge estos días. Por supuesto, también sobre el vino de la añada 2017.

El ingeniero agrónomo, enólogo y director de Bodegas Museum, Tomás Jurío, habla de “un año muy complicado” que, si le sumamos la sequía estival del año anterior y la producción de la vendimia del año 2016, “ha provocado en los viñedos una diversidad de situaciones según su ubicación, su manejo y si se ha visto afectado o no por la helada de primavera”.

La vendimia de este año se está caracterizando sobre todo por dos aspectos: adelanto de unos quince días y bajos rendimientos.

El adelanto de la floración, junto a una parada de crecimiento vegetativo algo prematura, ha provocado de forma general el adelanto de la vendimia en todos los viñedos; de forma especial en las viñas de secano y, sobre todo, en las ubicadas en terrenos ligeros.

De este modo, los viñedos que han podido disponer de algún tipo de aporte hídrico se han mantenido mejor y su vendimia tendrá lugar después de las de secano.

“Mención aparte merecen los viñedos que han sufrido helada y que en alguna medida han podido recuperarse y dar fruto”, puesto que “se vendimiarán algo más tarde en función de su suelo y de la disponibilidad de agua que hayan podido disponer”, como señala Jurío.

La escasa cantidad de uva que hay en esta vendimia tiene dos causas principales: por un lado la helada de primavera que destruyó brotes fértiles y por otro la gran sequía que ha provocado un escaso desarrollo de la parte vegetativa de las cepas, provocando racimos más pequeños y con bayas más diminutas. Además, en muchos casos estas bayas han llegado incluso a deshidratarse en alguna medida, mermando más su peso y su jugo.

Estas circunstancias no solo han tenido efecto en el ciclo vegetativo, adelantando la vendimia y escasez de fruto, sino que también las ha tenido en la composición de las uvas.

Determinar la fecha de vendimia

Las condiciones climáticas, la situación del viñedo y el suelo donde se ubica, el manejo que el viticultor ha desarrollado durante el año, la edad de las cepas, etc. tienen una importancia decisiva en la composición de la uva y por tanto en su madurez, que nos determinará la fecha de vendimia para cada año.

De este modo, y de forma muy general, las bayas de esta vendimia 2017 “son uvas con una concentración de azúcares alta pero algo descompensadas con la acidez”. Poseen en general una alta concentración de polifenoles totales por dos motivos: “Uno por el alto grado de insolación recibido en las uvas y porque, al ser las bayas más pequeñas, la proporción del hollejo respecto a la pulpa es mayor, y es precisamente en el hollejo donde se acumulan principalmente los polifenoles”.

Para el vino de más calidad: paciencia

Ahora bien, está costando que los polifenoles extraíbles pasen del hollejo al mosto. Por eso, el responsable de Bodegas Museum recomienda que para vinos tintos de calidad “debe esperarse la más posible, sin llegar a que se deshidraten las bayas en gran medida”. “En cuanto a los aromas primarios, estamos teniendo aromas muy limpios y nítidos”, recalca.

El rendimiento de transformación, es decir, la cantidad de vino que sale de un kilo de uva, va a ser menor; lo normal para un vino tinto oscila entre el 68% y 70% y este año va a ser inferior.

Los vinos de la añada 2017

En líneas generales, los vinos de esta cosecha serán muy francos en aromas, con un cuerpo medio y con más color, siempre y cuando se haya tenido paciencia para esperar el comienzo de vendimia.

Ahora bien, las  uvas de las viñas heladas puede que tengan toques herbáceos, verdes, y sean más ligeros y con menos color. No obstante, si se acierta con la fecha de vendimia en cada viñedo y se hace un gran trabajo en bodega se pueden obtener vinos de mucha calidad.

Como consecuencia de este encarecimiento del proceso y la escasez de uvas, es muy posible que los bodegueros no elaboren tanto vino joven o roble y rosados de bajo precio, prevé Tomás Jurío.

 

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