Pocos encuentros aúnan viticultura tradicional e innovación como el celebrado en la bodega Sumarroca, en el Penedés, con motivo de una nueva edición de Demoviña. Este encuentro anual congrega las principales novedades de maquinaria vinculada al viñedo, en una jornada que combina ponencias técnicas, mesas de debate y demostraciones en campo.
El evento está organizado por Revista Campo y Agromillora-VCR, y cuenta con el apoyo de Santander Agro. El contexto es de cambio climático y descenso en el consumo de vino, y por eso Demoviña es un espacio adecuado para analizar las últimas novedades en materia de manejo de la vid, así como las tendencias del mercado.
Una de las voces presentes es la de Lluís Giralt, investigador del Institut Català de la Vinya i el Vi (Incavi), que aprovecha la ocasión para compartir los resultados del proyecto experimental con variedades piwi en la comarca.
Piwi es la abreviación alemana de ‘Pilzwiderstandsfähige’ (variedad resistente a hongos) y se trata de plantas que, “a través de su reproducción sexual a lo largo de muchos años”, se han hecho fuertes para resistir enfermedades como el oídio o el mildiu.
Para estudiar cómo funcionan una serie de variedades autorresistentes, se plantaron dos parcelas situadas en las fincas Sumarroca y Molí Coloma.
Giralt enfatiza que las variedades como soreli, merlot khorus y fleurtai han mostrado una “notable resistencia” a enfermedades como el mildiu y el oídio, mientras que otras también han demostrado una resistencia superior en comparación con las tradicionales macabeo y tempranillo.
El técnico subraya la necesidad de continuar con ensayos en diferentes condiciones para obtener información “contrastada y fiable” que beneficie al sector. Para él, los beneficios ecológicos de las variedades piwi son evidentes, ya que disminuye significativamente la necesidad de tratamientos fitosanitarios, lo que protege el medio ambiente y reduce el trabajo del agricultor.
Lo que ha hecho el Incavi sobre las variedades piwi plantadas en Sumarroca ha sido validar las variedades y realizar un estudio sobre su comportamiento. El debate que se abre a partir de ahí es sobre el futuro de estas variedades, “algunas de las cuales presentan un grado de tolerancia tan importante que ya podríamos hablar de resistencia”.
Como resultado de la investigación, en Cataluña las variedades resistentes soreli, merlot khorus y fleurtai ya están registradas. “A partir de esos viñedos se han elaborado vinos correctos, con buenas cualidades enológicas”, recalca Giralt.







