Natalia Lozano y Emilio González
Las altas temperaturas están marcando el ritmo del campo. Esta semana, la Denominación de Origen Protegida (DOP) Vinos de Lanzarote ha confirmado el arranque de su vendimia 2026. El inicio se ha precipitado. El Consejo Regulador estima que la producción total de la campaña podría rondar los 2,5 millones de kilos. Tal como se adelantaba en la crónica de la semana pasada sobre el impacto climático en los cultivos insulares.
Bodegas David Fernández y Jable de Tao han sido las primeras en comenzar la recogida. A ellas se han sumado Bodega El Grifo, Vega de Yuco y Bodegas Rubicón. Esta última ha realizado una jornada enoturística entorno a la vendimia. En ella, los asistentes han podido participar directamente en la recogida de la uva y la elaboración del vino.
Por el momento, la variedad que se está recogiendo es la Malvasía Volcánica, en buena parte destinada a la elaboración de vinos espumosos de alta calidad. Se han registrado en torno a 1.000 kilos en estos primeros días.

Un arranque escalonado
Jorge Rodríguez, presidente del Consejo Regulador de la DOP Vinos de Lanzarote, ha explicado el adelanto. “Las altas temperaturas de esta semana han acelerado la maduración en algunas parcelas”, señala el presidente. “Varias bodegas han decidido empezar ya para recoger la uva en su mejor momento”.
Sobre el volumen total, Rodríguez aclara que “aún es pronto para dar una cifra cerrada”, aunque mantiene la estimación de los 2,5 millones de kilos.
“Al comienzo del año teníamos 3.000 kg, pero hemos sufrido muchas enfermedades en primavera, sobre todo fúngicas, y ahora la estimación ronda los 2.500 kg” Jorge Rodríguez.
Rodríguez afirma que la viña ha vegetado bien, tiene bastante superficie foliar y la uva viene con buen volumen porque hay agua en el suelo. la maduración, hasta el día de hoy, está siendo bastante uniforme, constata.
A partir de ahora, la recogida se desarrollará de forma más escalonada. El resto de las bodegas adheridas a la DOP se irán incorporando en las próximas semanas. Sus técnicos verificarán en campo que cada parcela alcanza el punto óptimo de maduración. Este proceso generalizado se extenderá hasta mediados y finales de julio. Tras dos años muy complicados por la sequía, la campaña se presenta mucho más equilibrada.

«Veníamos de dos años malísimos en lo que se refiere a lluvia y ahora, por ahora, vamos a tener una vendimia relativamente normal” Jorge Rodríguez.
Viticultura heroica en un clima subdesértico
Para entender el esfuerzo de esta campaña, hay que mirar al terreno. Lanzarote es la isla más oriental del archipiélago canario. Se sitúa a 1.000 kilómetros del suroeste de la Península Ibérica y a unos 100 kilómetros al oeste de Marruecos. Su rasgo climático más relevante es la aridez. La escasa altitud y su orografía homogénea impiden alcanzar la cota de inversión del alisio. Por tanto, no se suele producir el mar de nubes ni la consecuente descarga de humedad habitual en otras islas. A esto se suman la orientación y la cercanía al continente africano. Los abrasadores vientos saharianos definen este clima subdesértico. Aunque esta campaña ha sido anómala y el mildiu, favorecido por una primavera inusualmente húmeda, ha condicionado la cosecha.
“No estamos acostumbrados a tener unas condiciones climáticas tan húmedas, como las de esta primavera» Jorge Rodríguez.
La vid sobrevive gracias a una práctica de cultivo única. El suelo fue cubierto por una capa de lapilli o picón. Esta ceniza volcánica retiene la humedad ambiente. Estas circunstancias se dieron en zonas cercanas a conos de emisión, especialmente tras las erupciones de 1730 a 1736. Para plantar, se abre un hoyo de unos tres metros de diámetro y entre 2 y 2,5 metros de profundidad. Así se llega al suelo enterrado y fértil, donde se desarrollan sistemas radiculares profundos. Frecuentemente, el hoyo se acompaña de una estructura de piedra semicircular. Este muro actúa como cortaviento, protege a la planta y dibuja un paisaje vitícola propio que alcanza su máxima expresión en La Geria.
Trabajo manual y variedades autóctonas
Esta forma de cultivo no permite el uso de maquinaria. Las labores se desarrollan de forma estrictamente manual. Tampoco permite el empleo de altas densidades de plantación. El rendimiento es escaso, pero la calidad es alta.

La DOP ampara diversas variedades viníferas con predominio de las blancas. Estas son la Burrablanca, Breval, Diego, Listán blanca, Malvasía, Moscatel y Pedro Ximénez. Entre las tintas figuran la Listán Negra (Negra Común) y la Negramoll (Mulata). La Malvasía volcánica es la variedad principal y autóctona. Está mayoritaria y perfectamente adaptada a las condiciones edafoclimáticas de la isla.
Los vinos de Lanzarote tienen un marcado sabor volcánico-mineral. Este perfil está perfectamente equilibrado con una acidez relativamente alta. Este binomio determina, caracteriza y diferencia sus elaboraciones.
La vendimia avanza con una estrecha coordinación entre viticultores y bodegueros. El laborioso proceso reafirma el compromiso del sector con la calidad y la tradición. Lanzarote siente la vid como un ser vivo y la cuida con dedicación, esfuerzo y maestría. Sus gentes lo demuestran, campaña tras campaña, en los viñedos de tierra volcánica más singulares de la geografía española.







