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Las variedades resistentes a mildiu y oídio ya son una realidad

La Feria de Valladolid ha acogido una jornada organizada por Agromillora, en colaboración con la Revista Campo y el Itacyl

María Álvarez Escalante

El sector vitivinícola se enfrenta a desafíos sin precedentes, relacionados con los efectos del cambio climático, la afección de enfermedades y la restricción de materias activas. Ante esta situación las variedades resistentes se presentan ya como una solución real para el sector.

En el marco de la feria Agrovid, en la Feria de Valladolid, se ha celebrado este miércoles la jornada ‘Variedades resistentes: una realidad en Castilla y León’. El evento, organizado por Agromillora-VCR en colaboración con Itacyl y la Revista Campo, ha puesto sobre la mesa los avances en la investigación de vides diseñadas para combatir enfermedades fúngicas como el mildiu y el oídio.

Innovación frente a los retos climáticos

“Una de los principales objetivos que tiene el Itacyl es realizar investigaciones que aporten soluciones a los profesionales del sector”, ha explicado Cristina León, subdirectora de Investigación y Tecnología de Itacyl.

Un caso concreto es el ensayo presentado por el investigador de la entidad Enrique Barajas, un trabajo de investigación y desarrollo en el que ha participado el instituto, junto con otros centros de investigación españoles, que ha puesto a disposición de los viticultores de Castilla y León cuatro nuevas variedades de uva de vinificación, conocidas como PIWI, resistentes a las dos enfermedades fúngicas más graves del viñedo: el mildiu y el oídio.

Las variedades que se han introducido en el Registro de Variedades Comerciales de Castilla y León son las Soreli, Sauvignon Rytos, Cabernet Eidos y Merlot Khorus, desarrolladas, tras varios años de ensayos, en la Finca Experimental de Zamadueñas.

“Estas variedades han demostrado un comportamiento agronómico, sanitario y enológico plenamente adaptado al clima y suelo de Castilla y León, garantizando además parámetros de calidad en la producción de uva y vino equiparables a las variedades tradicionales de referencia, tempranillo o verdejo, por ejemplo”, explicaba Barajas.

Un debate estratégico para el sector

Posteriormente, en una mesa redonda moderada por Máximo Gómez, director de la Revista Campo, bajo el título ‘El futuro de las variedades resistentes en Castilla y León’, un panel de expertos analizaba la viabilidad de estas plantas desde diferentes perspectivas.

Participaban Enrique Barajas (Itacyl), Ana Díez (Neiker), Javier Bayón (Bodegas Matarromera), José María Ayuso (González Byass), Marco Sanz (Bodegas Menade), Mauro Pizzuto (VCR) y Adelino Lilo, del Consejo Regulador de la DO Bierzo.

Los ponentes han coincidido en que el desarrollo de estas variedades es un paso estratégico para la sostenibilidad del viñedo en Castilla y León, permitiendo una viticultura más ecológica y “resiliente” ante el cambio climático.

“Cuando Agromillora vino a proponernos el proyecto, nos lo planteamos como un reto hacia la sostenibilidad ambiental, como una forma de buscar alternativas que solventen las restricciones en materias fitosanitarias”, ha explicado Ana Díez, de Neiker (Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario).

Por su parte, José María Ayuso, técnico de González Byass, ha explicado que “en 10 años llevamos 7 vinificaciones, en las que queríamos ver cómo estas variedades se adaptan a nuestros suelos, cómo responden ante enfermedades, si realmente son productivas y, sobre todo, la parte organoléptica”. Esta última pata es la que “más nos cojea”, afirmaba.

En Bodegas Matarromera, “nosotros arrancamos un proyecto en 2024 en el que apostamos por este tipo de variedades. Queríamos ver qué variedades se adaptaban mejor a nuestras zonas de cultivo. Decidimos implantar este proyecto en el ámbito de Rueda. Apostamos por variedades sauvignon y la soreli. La experiencia está siendo buena. Este año complicado de mildiu, estas variedades no se han visto afectadas”, contaba Javier Bayón.

El viticultor Marco Sanz, que ha realizado sus propios ensayos, defendió que “no se puede perder la identidad de la zona. Las ventajas de estas variedades son innegables, pero tenemos que conservar en la medida de lo posible la identidad”.

La clave para Adelino Lilo, del Consejo Regulador de la DO Bierzo, “es que las variedades resistentes tienen que ser vinificables, sin perder la identidad de nuestras denominaciones. Nuestros vinos tienen que seguir siendo nuestros vinos y tienen que ser reconocidos por el consumidor”.

“Hoy tenemos una cata con 130 bodegueros en Italia en VCR que van a probar variedades de Prosecco; allí hay muchísimo interés en buscar otras variedades, con determinados porcentajes, que les permitan obtener el mismo vino que tienen actualmente”, ha contado Mauro Pizzuto.

Un vino de variedades PIWI

Para clausurar la jornada los asistentes pudieron comprobar los resultados de estas investigaciones de forma práctica. En el stand de Agromillora en Agrovid se ha celebrado una cata de vinos elaborados con variedades VCR resistentes, obtenidas por Itacyl, y muestras comerciales de variedades Piwi, lo que ha demostrado que la resistencia genética no está reñida con la excelencia en la copa.

Con este evento, Agrovid se consolida como el epicentro de la innovación vitícola, con lo que señala el camino hacia una producción más eficiente y respetuosa con el medio ambiente en la meseta norte.

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